La expansión de la economía de plataformas abrió un nuevo frente en el mercado del crédito argentino. Cada vez más repartidores de aplicaciones de delivery recurren a un préstamo otorgado por las propias empresas para las que trabajan, un fenómeno que creció con fuerza en los últimos años y que comienza a llamar la atención del Banco Central (BCRA).
TASAS DE HASTA 700%
Pedaleando por un préstamo: la nueva cara del crédito para repartidores en Argentina
La expansión de la economía gig, con préstamo para repartidores, genera un nuevo desafío crediticio y de morosidad para el Banco Central de Argentina.
Según un reciente informe de la autoridad monetaria sobre entidades no bancarias que otorgan crédito, las plataformas digitales dejaron de ser únicamente intermediarias entre consumidores y repartidores para convertirse también en prestamistas.
El objetivo declarado por estas empresas es facilitar el acceso al financiamiento a trabajadores que, por carecer de historial crediticio o ingresos registrados, suelen quedar fuera del sistema bancario tradicional, según informó Clarín.
¿Cuáles son los requisitos para los repartidores?
El BCRA define a la denominada "economía gig" como un ecosistema de servicios de corto plazo —como delivery o transporte de pasajeros— caracterizado por la flexibilidad horaria, relaciones laborales alejadas del contrato tradicional y una fuerte digitalización de los flujos de dinero.
En ese contexto, las propias plataformas comenzaron a utilizar la información que generan sus trabajadores como un sistema alternativo de evaluación crediticia. En lugar del scoring bancario convencional, las empresas analizan variables de desempeño como la antigüedad del repartidor, la tasa de aceptación de pedidos, la calificación otorgada por los usuarios y el nivel de actividad.
Quienes alcanzan determinados parámetros pueden acceder a líneas de financiamiento destinadas, principalmente, a la compra o reparación de bicicletas y motocicletas, herramientas indispensables para desarrollar la actividad.
Aumento de la deuda de repartidores
Los números reflejan la velocidad del fenómeno. El Banco Central informó que la cantidad de deudores vinculados a plataformas digitales aumentó 122% durante 2025, luego de haber registrado una expansión del 177% entre 2023 y 2024. Además de los repartidores, las aplicaciones también comenzaron a financiar a comercios adheridos a sus servicios.
A fines de 2025, la deuda promedio de los monotributistas que trabajan para estas plataformas alcanzaba los $900.000 por persona, mientras que en el caso de los comercios el endeudamiento promedio era siete veces superior.
Los trabajadores independientes representan el 54% de los tomadores de estos créditos y concentran más del 62% del saldo total financiado, una evidencia que llevó al BCRA a concluir que "las plataformas están financiando a su propia base de trabajadores".
El informe también muestra que el endeudamiento se concentra entre quienes dependen exclusivamente de las aplicaciones para generar ingresos. El 70% de esta deuda corresponde a trabajadores menores de 40 años, mientras que quienes utilizan las plataformas como complemento de otro empleo recurren menos a estos préstamos al contar con alternativas de financiamiento más económicas.
Pedaleando por un crédito: la nueva cara de las aplicaciones
Del lado empresario, la herramienta es presentada como un mecanismo de inclusión financiera. Pedidos Ya informó que comenzó a ofrecer créditos a comercios en 2022 y a repartidores en 2024. Desde entonces otorgó 57.000 préstamos por un total de US$84 millones, de los cuales el 54% fue destinado a comercios adheridos. En el caso de los repartidores, los créditos tienen un plazo de seis meses y no pueden superar el 30% de sus ingresos.
Sin embargo, desde los trabajadores aparecen fuertes cuestionamientos. Belén D'Ambrosio, secretaria general de Sitrarepa, dijo al mismo medio que las tasas de interés pueden alcanzar el 700% anual y denuncia que el acceso al financiamiento favorece únicamente a quienes trabajan más horas y mantienen altos niveles de productividad.
Según explicó, muchos repartidores extienden jornadas de entre 10 y 12 horas diarias para afrontar los pagos, mientras perciben entre $1.500 y $3.000 por pedido, dependiendo del servicio realizado.
El pago del préstamo se descuenta automáticamente
Otro aspecto que distingue a este mercado es la forma de cobro. A diferencia del sistema financiero tradicional, las plataformas descuentan automáticamente las cuotas del préstamo de las comisiones que generan los repartidores por cada entrega realizada.
Esa modalidad ayuda a explicar que, según datos de la Central de Deudores relevados por la consultora EcoGo, la mora entre los repartidores de Pedidos Ya sea del 11,7%, un nivel ligeramente inferior al promedio del sistema financiero.
El crecimiento de este segmento confirma el surgimiento de un nuevo actor en el negocio del crédito argentino. Las plataformas digitales ya no solo intermedian trabajo, sino que también administran financiamiento sobre una base de trabajadores cuya principal garantía de pago es su propia capacidad de seguir pedaleando.
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