En la reunión del Foro Económico Mundial en Davos, la empresa de comunicación Edelman publicó su esperado Barómetro de Confianza anual, y reveló grandes hallazgos. Su principal conclusión es que la innovación está en peligro en todo el mundo no por carencia de recursos tecnológicos ni tampoco por la falta de predisposición científica sino por la infiltración de la política que deriva en una disminución de la confianza en las instituciones.
INNOVACIÓN EN PELIGRO
"La política contamina todo": IA, energía verde, vacunas
La empresa de comunicación Edelman registró un furor por la ciencia en la era de innovación y rechazo alarmante a la política en instituciones en declive.
En su web Edelman sintetiza: “En un año en el que la mitad de la población mundial puede votar por nuevos líderes, la aceptación de la innovación es esencial para el éxito de nuestra sociedad. Si bien la gente está de acuerdo en que los científicos son esenciales para la aceptación de la innovación, a muchos les preocupa que la política tenga demasiada influencia en la ciencia. Esta percepción está contribuyendo a la disminución de la confianza en las instituciones responsables de guiarnos a través del cambio y hacia un futuro más próspero”.
En su vigésimo cuarto año, el prestigioso Barómetro de Edelman volvió a resaltar la relación entre la innovación y la sociedad, evidenciando tanto avances como retrocesos. El estudio resalta que entre sociedad e innovación siempre hay un problema de confianza, lo que lleva a una mayor inestabilidad social y polarización política.
La innovación no es suficiente si no se aplica adecuadamente con marcos regulatorios y explicativos. “Cuando la innovación se gestiona mal, la gente tiene una sensación de miedo y ansiedad de que se van a quedar atrás”, afirmó Tonia Ries, Directora Ejecutiva de Propiedad Intelectual del Edelman Trust Institute.
Por un lado, el estudio destaca el compromiso en la COP28 de países para alejarse de los combustibles fósiles, la campaña masiva de vacunación, la popularidad del Chat GPT, mientras que, por otro, señala el ascenso del partido de la Libertad Holandés en protesta contra mandatos verdes y la huelga duradero del sindicato de actores y de guionistas de Hollywood por los peligros en el cine que representa la Inteligencia Artificial.
Todas estas innovaciones corren el peligro de estancarse sino encuentran una institución confiable capaz de introducirlas en la sociedad.
Los encuestados aceptan la innovación pero descreen de toda institución que pretende liderar y gestionar la integración de la tecnología con la sociedad. Aunque consideran que ninguna es verdaderamente confiable, le conceden un rol importante a las empresas mientras que desconfían cada vez más en los gobiernos y los medios de comunicación.
Oportunidad para las empresas e innovación
Según las mediciones de Edelman, el 63% del público confía en que las empresas hacen “lo correcto”. Compárese con el 59% que confía en las ONG, el 51% que confía en el gobierno y el 50% que confía en los medios de comunicación.
Las empresas, como mayor depositarias de confianza, cuentan con una oportunidad única para revertir esta situación y consecuentemente liderar la innovación.
Por ello, la empresa de comunicación les aconseja:
- Empatizar: Dejar de señalar con el dedo y, en cambio, trabajar duro para comprender por qué una nueva tecnología puede interesar o atraer a otros.
- Mostrar personaje. Redoblar el compromiso personal y de liderazgo con los problemas globales urgentes, pero primero decidir cual habilidad única se cuenta para mantenerla
- Elevar a los expertos. La gente espera que los científicos y expertos desempeñen un papel importante en la gestión de la introducción de la innovación, pero el 45 por ciento dice que los científicos no saben cómo comunicarse con personas como ellos. Dar la palabra a expertos técnicos de su empresa para que expresen cómo están trabajando en nuevas innovaciones.
- Abrir. En proceso de creación de tecnología disruptiva, mostrar a una amplia variedad de partes interesadas las sólidas barreras éticas. Lo ideal sería trabajar con un grupo externo para desarrollarlas porque, anecdóticamente, la confianza mejora si las organizaciones y los líderes aceptan que no tienen todas las respuestas.
- Pareja. La gente quiere que las empresas y el gobierno hagan más juntos: la asociación puede ser un trabajo duro y lento, pero satisfacer esta importante demanda latente puede ayudar a aumentar el número de personas que creen que la innovación está bien gestionada.
- Crear una estrategia de integridad de la información. Debería ubicarse en la intersección de la marca, la reputación, la gestión de riesgos, el crecimiento y el impacto, gobernando cómo se publican datos sobre productos, cómo se comunica sobre ciencia e innovación y guiar las divulgaciones de sostenibilidad. Cada junta debe revisar y realizar un seguimiento del progreso. De no hacerlo, se creará una exposición real a amenazas como deepfakes y campañas de información.
Política contaminadora
En un área tan importante como la IA que representa la máxima innovación tecnológica, el año pasado los líderes del sector de la IA hicieron buen trabajo presentando al público las nuevas herramientas, poniendo a disposición productos como ChatGPT en sus primeras fases y siendo transparentes sobre su desarrollo. Su desafío ahora reside en el modo de integración exitosa en la sociedad.
El público confía mucho más en los científicos y en sus propios compañeros (74%) que en los directores generales (51%), los periodistas (47%) o los gobernantes (45%) a la hora de informarse sobre las innovaciones, arrojó el estudio.
Si bien la confianza en la ciencia es creciente, al considerar que los científicos sirven en general a una verdad superior que es independiente del dinero o la política, al público le preocupa que infiltración de la política en el campo de innovación.
Consejos útiles/ ¿Cómo restaurar la confianza?
El científico siempre necesita del apoyo material y monetario de una empresa, pero al asociarse, puede perder aquella independencia y el juicio crítico tan valorados por la sociedad.
Por ello, al mundo científico le queda un largo camino por recorrer. Edelman propone a las empresas: “Generar confianza en las recomendaciones de los expertos, explicar la investigación, entablar un diálogo y aprovechar las voces de los pares como defensores”.
“Hacerlo de forma que quede claro que los valoras por su experiencia, no porque lleven tu logotipo en la manga de la camisa, forma parte de asegurarse de que esos científicos y esas voces expertas son creíbles y se consideran auténticos”, recomienda Reis.
-Innovar, implementar y gestionar los impactos
-Garantizar que el público entienda la nueva tecnología y no se le inunde con jerga
-Lograr que el público sienta que tienen control sobre cómo las innovaciones afectan sus vidas
-Los CEO deben salvaguardar los empleos y adoptar una postura ante las preocupaciones éticas emergentes
-Esfuerzo colectivo de expertos, reguladores y empresas para conseguirlo.
Otro dato curioso es que Elderman atribuye la falla de innovación a la incertidumbre geopolítica subyacente en 2024. Ian Bremmer, politólogo, autor y experto en riesgo geopolítico, escribió en enero sobre 2024: “Políticamente es el Voldemort de años. El año horribilis. El año que no debe ser nombrado. Me encantaría endulzarlo, pero no puedo: desde una perspectiva de riesgo político global, este es el año más peligroso e incierto que he cubierto en mi vida”.
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