El arribo de la flamante nueva ministra de Economía, Silvina Batakis, fue teñido por la evidente crisis de gobernabilidad imperante, es decir, la desconfianza de 'los mercados' -los agentes económicos, todos nosotros- en que este gobierno sea capaz de resolver los problemas que provocan un brutal desinterés en atesorar moneda argentina. Esto provocó una subida en la cotización en pesos de los dólares no oficiales pero reales, en los índices de volatilidad, y el desabastecimiento de productos básicos como el café, aceite, papel higiénico, entre otros: la escasez.
ARGENTINA 2022
La palabra es 'Escasez', tal como en los viejos tiempos
En el tesoro del BCRA al igual que en muchas góndolas y depósitos y en la credibilidad de los agentes económicos, el denominador común se llama 'Escasez'.
Existen 2 causas que generan el desabastecimiento de estos productos:
- una reducción de la oferta y
- un aumento de la demanda.
Por el lado de la oferta, se observa una contracción por:
- Control de precios
- Cuellos de botellas autogenerados
- Inestabilidad cambiaria
- Shock energético.
Los mercados no son malvados sino realistas. Ellos son el mejor mecanismo que tienen los individuos de una sociedad para organizar su actividad económica.
A través de las fuerzas de la oferta, la demanda y los precios que así se fijan,
- se envía información a los gobernantes y a los formadores de opinión,
- se puede optimizar los recursos de la economía, que son escasos; y así
- todos los individuos puedan alcanzar un nivel de bienestar óptimo.
No obstante, la fatal arrogancia de los políticos los lleva siempre a buscar intervenir los mercados, en pos, muchas veces, de sus propios beneficios individuales.
Conceptos básicos
Siempre que se establezca un precio máximo habrá escasez en el mediano y largo plazo.
Un precio máximo es el precio legal más alto al que se puede vender el producto.
Obviamente, estará por debajo del precio de equilibrio, de lo contrario no tendría sentido aplicar este tipo de políticas.
Los efectos negativos pasan por 3 etapas:
- escasez,
- racionamiento y
- desaparición del producto de la góndola.
En primer lugar, y tal como ocurre ahora, se produce una escasez: ddo que el precio se encuentra por debajo del precio de equilibrio, se genera un exceso de demanda, es decir, más personas dispuestas a comprar ese bien de las que están dispuestas a venderlas.
Por otra parte, reaparecen las interminables filas para acceder a ese producto, un racionamiento natural, con los argentinos peleándose por llegar primero y tomar ese producto; tal como sucedió en el 2001.
No sólo acrecienta la ineficiencia o personas que quedan desplazadas en el acceso a ese producto, sino que el malestar puede exacerbar los ánimos sociales, con posibles disparos de violencia.
También puede proliferar el mercado no oficial o no legal o 'negro' de esos productos, cuyo precio se posicionaría por encima del precio de equilibrio de mercado.
En la última etapa, puede desaparecer el sector porque como ya no es rentable producir en ese sector, los empresarios trasladarán sus esfuerzos hacia otros sectores, provocando la ausencia de ese producto.
Con respecto a los cuellos de botellas autogestados, se alertaba desde hace unos meses que las restricciones a las importaciones, provocadas por la falta de dólares en el BCRA, le ponían un techo a la recuperación económica de muchos sectores, post pandemia.
Por lo tanto, la oferta de muchos productos cayó.
Tal es así, por ejemplo, que hay faltante de café porque no pueden comprar del exterior los granos de café.
Es imprescindible aclarar que, la falta de dólares es causa del abultado déficit fiscal que es financiado con emisión monetaria que corroe el valor del peso. Por lo tanto hay una fuga de la moneda local hacia la moneda estadounidense que genera la discutible sensacion de resguardo de la inflación.
Desde 2003 hasta 2022, el gasto público en % del PBI se ha incrementado en más de 20 puntos porcentuales por:
- quiebra del sistema previsional;
- subsidios económicos; y
- aumento de empleados públicos.
Hasta que no haya políticas que resuelvan este problema, se recurrirá a la maquinita -emisión de moneda a destajo-, con su correlato en el valor de la moneda que realizamos nuestras transacciones (el dólar).
Asimismo, se gestó una inestabilidad cambiaria ante el recambio político en materia económica.
Una Argentina sin rumbo, administrada por militantes no eficientes o no especializados, que combaten el capital en vez de atraerlo, agudizó la crisis de gobernabilidad y acrecentó la demanda de activos en moneda extranjera como el dólar.
La crisis
Con una brecha tan elevada, los precios de la economía comienzan a responder a los dólares paralelos, tal como está sucediendo ahora.
El dólar llegó a cotizar hasta los $300 en algunas 'cuevas' y plataformas digitales.
Tal como mencionaron los comerciantes, no hubo precio de referencia, y muchos decidieron no colocar los productos en la góndola, eligiendo esperar hasta que estabilice un precio.
Además, consecuencia de la guerra entre Ucrania y Rusia, sucede un shock energético que disparó los precios de los combustibles, en especial los del Gas Natural Licuado, que importa la Argentina; sumado a la mala gestión del gobierno en la subasta para abastecer al mercado interno.
Esto provocó cortes de suministro y desabastecimiento en las cadenas productivas, en especial, las de redistribución.
Uno de los sectores más afectados desde hace unos meses, fue el de los alimentos.
Por el lado de la demanda hubo un aumento por:
- Inestabilidad cambiaria,
- Crisis de gobernabilidad.
Al disparase los dólares paralelos, el primer impacto es sobre las expectativas.
Ante un escenario de repentina subida, la reacción de los argentinos es:
- hay que comprar dólares; y
- hay que stockearse.
Los desequilibrios macroeconómicos generaron mutaciones microeconómicas y una preferencia de los argentinos hacia la flexibilidad.
Por ende, ante cualquier cambio abrupto en alguna de las variables, reaccionan de forma rápida. Esto se vio reflejado en un aumento de la demanda de productos básicos como el aceite, azúcar, etc.
La crisis de gobernabilidad también generó una suba de la demanda de esos productos.
Por una falta de comunicación entre las dos fuerzas que conforman el actual gobierno -una renuncia durante un fin de semana, un perfil en el Ministerio de Economía quizás no escogido por el Presidente-, los consumidores reaccionaron.
Todos corrieron a protegerse comprando productos que no necesitaban consumir ahora, pero si en un corto plazo.
Ocurrió un efecto similar al de los primeros días de la cuarentena de 2020, cuando había miedo de volver a caer en una situación de alto estrés tanto colectivo como individual.
En resumen, se produjeron 2 efectos en simultáneo:
- una reducción de oferta y
- un aumento de demanda.
Esto provocó el desabastecimiento de productos.
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