El mercado de crédito argentino atraviesa un escenario desigual. Durante septiembre, el financiamiento al consumo volvió a mostrar señales de estancamiento, mientras que las líneas respaldadas por garantías reales lograron avanzar con mayor fuerza. En paralelo, la elevada morosidad continúa condicionando la capacidad de los bancos para expandir la oferta de préstamos.
LOS BANCOS DAN CON GARANTÍA
El crédito al consumo se estanca y la morosidad frena a los bancos
A pesar de un leve repunte en líneas con garantía real, el crédito al consumo experimentó un estancamiento en septiembre, condicionado por la alta morosidad.
El crédito al consumo se estanca en Argentina
De acuerdo con un informe de First Capital elaborado sobre la base de datos oficiales, el stock total de préstamos en pesos al sector privado alcanzó en septiembre los $108,8 billones. El saldo registró un incremento nominal de 2,2% mensual y de 31,5% interanual. Sin embargo, una vez descontada una inflación estimada de 1,9%, el crecimiento real mensual fue de apenas 0,3%, mientras que frente a septiembre de 2025 se observó una caída de 1,4%, según publicó Infobae.
“Por segundo mes consecutivo, tenemos un crecimiento real muy modesto”, explicó Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, al medio. Según el especialista, el aumento nominal promedio anual de $2,2 billones todavía no alcanza para recuperar, en términos reales, el tamaño de la cartera de hace un año.
El comportamiento fue particularmente débil en las líneas destinadas al consumo. Los préstamos personales finalizaron septiembre con un saldo de $22,3 billones, tras crecer 1,8% nominalmente en el mes y 22,7% interanual. En términos reales, sin embargo, retrocedieron 0,1% mensual y 7,9% interanual.
Las tarjetas de crédito tuvieron un desempeño algo mejor, aunque insuficiente para hablar de una reactivación. El saldo financiado llegó a $25,6 billones, con una suba nominal de 2,1% mensual y de 18,6% respecto de un año atrás. Al descontar la inflación, el avance fue de apenas 0,2%, mientras que en la comparación interanual la caída real alcanzó 11,1%.
La situación de los préstamos personales está estrechamente vinculada con el deterioro de la calidad crediticia. Barbero señaló que la irregularidad “ha frenado la actividad de esta línea”, mientras los bancos concentran esfuerzos en recuperar clientes en mora. Del otro lado, los consumidores enfrentan ingresos disponibles limitados, tasas de mercado y plazos que reducen los incentivos para volver a endeudarse.
Hipotecarios y prendarios crecieron en septiembre
En contraste, las líneas con garantía real mostraron una dinámica más favorable. Los créditos prendarios crecieron 1,3% en términos reales durante septiembre y alcanzaron un saldo de $6,6 billones, aunque todavía se ubicaron 10,1% por debajo del nivel de un año atrás.
Los hipotecarios fueron el segmento de mayor expansión. Incluidos los créditos ajustables por UVA, alcanzaron $9,1 billones, con una suba real de 3,5% mensual y 29,8% interanual. En términos nominales, avanzaron 5,4% en el mes y 73% en un año, impulsados por los anuncios oficiales que establecieron un techo para las tasas y prometen mayor fondeo con participación de la Anses.
El crédito en dólares gana terreno en Argentina
El financiamiento en dólares también ganó terreno tras la flexibilización de las condiciones para acceder a estos préstamos. El stock llegó a US$ 26.170 millones, con aumentos de 3,7% mensual y 39,8% interanual. Los préstamos comerciales representaron el 74,2% de esa deuda y alcanzaron US$ 19.407 millones. A su vez, las tarjetas en dólares crecieron 28,2% hasta US$ 859 millones y los prendarios aumentaron 0,6%, hasta US$ 1.409 millones.
La morosidad como freno a la reactivación
La morosidad, sin embargo, sigue siendo el principal obstáculo. La irregularidad permanece en niveles elevados de los últimos 20 años. Según un informe de la consultora 1816 basado en la Central de Deudores del Banco Central, la mora de las familias bajó levemente de 12,9% en julio a 12,8% en agosto, mientras que la del sector privado se mantuvo en 7,7%.
La evolución fue diferente para las empresas, cuya morosidad pasó de 3,6% a 3,8%. Así, la mejora entre los hogares no alcanzó para modificar el indicador general.
El sistema financiero cuenta con una herramienta para contener el problema: la refinanciación. Actualmente, los bancos permiten que unos 115.000 deudores se pongan al día cada mes, sobre un universo estimado de 6 millones de morosos si se incorporan también los créditos no bancarios, como tarjetas de supermercados y billeteras virtuales.
El desafío, por lo tanto, pasa por combinar refinanciaciones con una recuperación efectiva de la colocación de nuevos préstamos. Aunque la desaceleración de la inflación ofrece un escenario algo más favorable, los datos de septiembre todavía muestran que la reactivación del crédito, especialmente el destinado al consumo, permanece lejos de consolidarse.
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