Exclusivo 24

GIRA POR EUROPA

Vencen US$2.460 millones: 2 débiles (y un papa) que quieren llevar "tranquilidad" al FMI y el Club de París

En mayo vencen US$2.460 millones. Y de las dos alternativas que manejaba el gobierno, la segunda es que busca aplicar: posponer los vencimientos. Para ello viajó el ministro Martín Guzmán a Europa y ahora es el propio Alberto Fernández el que aterrizará en el viejo continente para lograr lo improbable, junto a un ministro que, con el subsecretario de Energía, Federico Basualdo, aún hoy en su puesto, solo se expone a mostrar debilidades, y un papa como aliado para negociar mejor... aunque todos saben, incluido el papa, que los organismos financieros no entienden de rezos, sino sólo de cómo garantizar los pagos.

Primero fue el ministro de Economía, Martín Guzmán, el que viajó a Europa con la meta de evitar el default con el Club de París el 31 de mayo, más allá de que existan dos meses adicionales antes de declararse formalmente el incumplimiento argentino.

De cara a ese vencimiento por US$2.460 millones, se analizaron 2 posiciones: 

- sacrificar las alicaídas reservas del BCRA y pagar, y luego, pedir a los países acreedores, que tras ese gesto, apoyen la postura argentina ante el FMI, y

- no pagar, lo que deja en mejor situación a las reservas del BCRA, pero se deben abonar luego 300 millones de dólares en concepto de intereses.

Esta última alternativa es la que se busca ahora pero con el presidente Alberto Fernández en Europa, en persona, aunque ambos arribarán seriamente debilitados, tras la última interna por el pedido de renuncia al subsecretario de Energía, Federico Basualdo, que aún hoy está en su puesto.

A ellos, deberán responderle los gobiernos europeos.
 
Para refinanciar la deuda, el Club demanda un programa con el Fondo pero un sector del mercado cree que el Gobierno podría conseguir una nueva prórroga, hasta por 12 meses, hasta que se termine de negociar el acuerdo con el FMI, si hay señales de avance.

De no llegar a un acuerdo,  como se mencionó, recurrir a un pago con reservas debilitaría la posición del Banco Central y generaría nueva tensión en el mercado.

En el toma y daca con el FMI que dirige Kristalina Georgieva resta definir las metas fiscales y las reformas atadas al nuevo programa. Sería un acuerdo de facilidades extendidas a diez años, aunque probablemente conlleve un nuevo acuerdo posterior para saldar los US$44.500 millones que se desembolsaron en el Gobierno de Mauricio Macri. El saldo de la Argentina representa el 63% de las deudas pendientes del prestamista de última instancia.

La discusión de reformas críticas como la tributaria o previsional no son temas que el Gobierno quiera poner sobre la mesa durante la campaña electoral, en un año que ahora vuelve a mostrar las complicaciones fiscales en medio de la segunda ola del Covid-19. El Fondo es receptivo a los gastos de salud y sociales, pero espera señales de ajuste en los subsidios, por ejemplo.

En ese contexto, el colapso del sector de salud en el área metropolitana de Buenos Aires los lleva por camino contrario. El año pasado, el llamado "gasto Covid" representó 5% del PBI y demandó una emisión monetaria cercana a los $ 2 billones.

Cuando postergó el pago en 2020, Guzmán apeló a la letra chica del acuerdo vigente y envió una carta a los miembros del Club de París "expresando la decisión de la República de posponer hasta el 5 de mayo de 2021 el vencimiento del próximo 5 de mayo de 2020", antes de la negociación con los bonistas privados con títulos de ley extranjera.

En rigor, el vencimiento comienza a regir el 5 de mayo y, de no pagar la Argentina hasta el 31 de mayo, empieza a correr un período de 60 días antes de declarar al país formalmente en default.

Las negociaciones con el FMI comenzaron en agosto del 2020, pero, según aclaró la agencia estatal 'Télam', la estrategia oficial es no suscribir compromisos en medio de un año electoral y cuando la pandemia sigue acechando la economía.

El director del departamento Occidental del FMI, Alejandro Werner, consideró recientemente que el Fondo está en condiciones de avanzar "muy rápidamente" hacia un nuevo programa, y dijo que "la decisión de cuándo está mucho más del lado de las autoridades argentinas que de nuestro lado, y ellos decidirán de manera clara el entorno en el cual se toman estas decisiones, cuál es el mejor momento" para un acuerdo con el FMI.

En tanto, en relación con la deuda con el Club de Paris, Guzmán expresó que "la Argentina está hoy en una situación en la cual debemos tener negociaciones que nos permitan postergar esos vencimientos o refinanciarlos, y así poder dar curso a la continuidad de la recuperación económica".

"Es usual que -continuó Guzmán durante una entrevista concedida en París- para una reprogramación, el Club de París solicite que haya un programa con el FMI. Ahora acá, en efecto, hay una cuestión de tiempos", dijo al referirse a que las negociaciones por el acuerdo con el Fondo pueden llevar más tiempo que el plazo de gracia que concede el Club de París.

"Para alcanzar el programa con el FMI hace falta construir múltiples niveles de consenso. Eso se está haciendo. Pero puede llevar tiempo. Se puede ir más o menos rápido. Pero lo más importante no es que se haga rápido, sino que se haga bien", se explayó Guzmán.

Lo que planteó el ministro de Economía argentino en Europa fue que "si se tardase más en llegar a un acuerdo y este ocurriese más adelante, lo importante es contar con más tiempo con el Club de París para poder resolver este problema", admitió Guzmán, como objetivo de mínima en las negociaciones.

Guzmán también propuso que se podrían "definir acciones que eviten que haya un golpe negativo en la economía argentina en cada una de estas ramas -(por los frentes el Club de Paris y el FMI)-. Y eso es lo que estamos tratando de hacer".

Se trata de "una solución creativa", tal como expresaron desde la comitiva argentina a los periodistas.

De esta forma, Guzmán consiguió en Europa una reunión técnica con el Club de París y que "ahora es el Club de París quien tiene que analizar lo que Argentina está solicitando y definir ciertas condiciones para la continuidad de las negociaciones, a fin de que podamos seguir trabajando de una forma que busque como resultado que evitemos un shock negativo para la economía argentina".

La Argentina adelantó que prefiere "una buena respuesta a su planteo, que una respuesta rápida", según las palabras de Guzmán.

En este contexto, Fernández tendrá el objetivo de estrechar los lazos políticos y conseguir apoyos para un acuerdo con el FMI que, como se vio desde el planteo argentino, debería ir acompañado de un apoyo para resolver el problema de la deuda con el Club de París.

El economista director de la consultora 'Econviews', Miguel Kiguel, no fue optimista al respecto y alertó  que la Argentina va a caer en default con el Club de París, lo cual significará una "mancha más" para el país.

"El club de París es muy complicado", advirtió, y sostuvo: "Es triste la situación de un país como la Argentina, de no tener 2.400 millones de dólares. Es mostrar que estamos contando las monedas. No es para un país del G20".

"Tenemos que refinanciar sí o sí (con el Club de París) y para eso hace falta que haya un programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI)", señaló, analizó que llegar a un entendimiento con el organismo será "muy difícil" porque implicará "medidas duras", es decir "un cambio en la filosofía de muchos sectores".

En declaraciones radiales aseguró que se apuntará al "gasto público y al manejo cambiario", entre otros puntos clave.

En ese escenario, pronosticó: "Probablemente terminemos en default con el Club de París. No va a ser largo, va a ser como el que tuvimos con los bonistas y durará unos meses, pero va a ser una mancha más a las tantas que tenemos".

El diario 'Página/12', eligió dar relevancia al "apoyo" del Papa Francisco, al relatar cómo será la gira:

"La primera parada será en París, el día 11, donde habrá una cena con el premier galo Emmanuel Macron y se especula con que puede haber otro encuentro con empresarios. La escala francesa es relevante por la posición ante el Club de París, cuando hace unos días ya ese país le adelantó al propio Guzmán la voluntad de apoyar la extensión del primer vencimiento del crédito de 2500 millones de dólares, que cursaría en mayo.

Luego, recalarán en Italia, donde comerán con Sergio Mattarella, el presidente de ese país, y el primer ministro, Mario Draghi. Muchos de esos directivos ya estuvieron con Guzmán en la gira que terminó hace unas semanas por ese territorio. La idea del Gobierno en este escenario es ratificarlo al ministro como la cabeza negociadora de la deuda, en tiempos de internas económicas dentro del Frente de Todos. 

La última posta del viaje será la reunión con el Papa Francisco, con quien estuvo hace unas semanas el propio Guzmán. Luego de ese encuentro, fiel a su estilo, el Pontífice empezó a colar en exposiciones públicas diferentes mensajes sobre las cuestiones de negociación de deuda de países pobres y de ingresos medios. Y bajó línea con pedidos de colaboración a organismos internacionales. 

En paralelo, en las últimas horas dio a conocer un video con motivo de su intención de oración en mayo, donde dejó definiciones fuertes sobre al especulación. "Para evitar que los pobres vuelvan a pagar consecuencias hay que regular estrictamente la especulación financiera", aseguró. Y agregó que "Especulación. Quiero subrayar el término. ¡Que las finanzas sean instrumentos de servicio, instrumentos para servir a la gente y cuidar la casa común!". Concluyo que "todavía estamos a tiempo de poner en marcha un proceso de cambio global para practicar una economía diferente, más justa, inclusiva, sostenible, que no deje a nadie atrás".

La apuesta europea es casi una recreación de la gira previa al arreglo con los bonistas privados, que llevó al presidente y al ministro a una recorrida por diferentes países y a un encuentro en el Vaticano del que participó, además, la titular del FMI, Kristalina Georgieva. En ese escenario, se pidió el apoyo de líderes europeos para acentuar el lobby para un alcanzar un acuerdo sustentable que no afecte las variables internas de la economía. En la cabeza del Presidente y del ministro, al igual que en el resto de las patas de la alianza, subsiste la idea de patear hacia adelante los plazos más urgentes de pago con el Club de París, y lograr con el FMI mayor plazo para pagar que los 10 años que están estipulados en los considerandos del Plan de Facilidades Extendidas que decidió encarar el Gobierno argentino." 

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