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PANDEMIA

Pymes: El impacto negativo no sólo es económico, también es psicológico

Vie, 13/11/2020 - 1:22pm
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Por Urgente24

Un informe desarrollado entre la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA) y el Laboratorio de Cognición y Políticas Públicas (UBA-UAI-CONICET) destaca que el impacto de la pandemia en empresarios y trabajadores de Pymes no sólo es económico: el 40,2% de los dueños de MiPymes -incluidos emprendedores- pensaron en algún momento de la cuarentena en cerrar sus negocios y son quienes presentan niveles más altos de depresión y mayores reacciones al estrés. En tanto, la Fundación Observatorio Pyme realizó un estudio sectorial sobre el impacto de la pandemia sobre las PyME, la producción y el empleo.

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El sector Pyme es uno de los más afectados por la pandemia, económica y psicológicamente.
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Según una investigación realizada a partir de una encuesta a empresarios, trabajadores y desempleados desarrollada conjuntamente entre la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA), organización que representa a más de 250 entidades del ámbito MiPyme, y el Laboratorio de Cognición y Políticas Públicas (UBA-UAI-CONICET), "comerciantes, micro y medianas empresas, emprendedores y sus trabajadores son quienes presentan mayores repercusiones negativas por las implicancias de la pandemia".

El 40,2% de los dueños de MiPymes -incluidos emprendedores- pensaron en algún momento de la cuarentena en cerrar sus negocios y son quienes presentan niveles más altos de depresión y mayores reacciones al estrés producido por la pandemia, según este estudio. La vinculación con el estrés en este sector productivo guardaría relación con el cierre de sus persianas, agravado por la relación de cercanía en el vínculo con sus trabajadores.

El 44,2% de los encuestados presentan un nivel de depresión de moderado a severo y el 80,5% un nivel fuerte a muy fuerte de estrés por pandemia.

En cuanto a la modalidad de trabajo, quienes realizaron home office presentan un mayor nivel de estrés por pandemia que quienes trabajan fuera del hogar, y a su vez, son quienes más estrategias de afrontamiento al estrés utilizan (uso de métodos de prevención). En base a investigaciones complementarias, quienes estuvieron más tiempo en su domicilio tuvieron mayor exposición a información sobre el tema, lo cual aumenta directamente los niveles de somatizaciones, estrés y ansiedad.

"Muchas veces nos muestran a los empresarios MiPymes de un lado de la brecha y a los trabajadores en el otro, este relevamiento viene a mostrar que somos todos los mismos que empujamos al país, somos todos trabajadores de esta cadena productiva, y, situaciones como esta pandemia que estamos viviendo nos dañan de la misma manera y con ello a todos. Celebro poder haber hecho esto con instituciones que aportan al CONICET ya que evita la mirada sesgada dando lugar a una integradora de toda la comunidad", aseguró Camilo Alberto Kahale Presidente de la Federación Económica de Buenos Aires (FEBA)

"Este trabajo refleja la importancia de articular al CONICET con las PYMES en particular, y a todos los sectores de la sociedad en general, que encuentran en la ciencia el conocimiento necesario para mejorar su competitividad y la correcta toma de decisiones en un contexto de incertidumbre como el que vivimos actualmente. Los datos que obtuvimos con FEBA son importantes para pensar e intervenir en la salud de los trabajadores y MiPymes. En este sentido, se busca incentivar políticas que faciliten el apoyo y la contención de las personas atendiendo factores de vulnerabilidad y consecuencias psicológicas que trae el contexto actual" , dijo, por su parte, el Dr. Angel Elgier, Investigador Adjunto del CONICET y director del Laboratorio de Cognición y Políticas Públicas (UBA-UAI-CONICET)

El trabajo destaca que "es importante que los datos de estrés expuestos por los que realizan su trabajo o llevan adelante su empresa de modo home office sean vistos de manera contextualizada, es decir, teniendo en cuenta los múltiples factores que atraviesan la implementación del home office. Por ejemplo, los recursos con los que cuenta el hogar como internet o computadoras repartidas entre los hijos/as que están en edad escolar o la administración del tiempo con los más pequeños, la posibilidad de delegar el cuidado de niños y ancianos en otros; la sobrecarga de trabajo doméstico, etc".

"Son muchas las cuestiones que afectan a la nueva modalidad laboral que obstaculizan la posibilidad de realizar una interpretación final o acabada. Pese a muchas de estas circunstancias la mayoría de los encuestados desean conservar esta modalidad aunque sea una o dos veces por semana".

La encuesta también arroja como dato importante que los jóvenes y mujeres los más afectados en pandemia. Siendo la media de las respuestas de 36 años de edad, la muestra arroja que a menor edad, existe mayor nivel de depresión (pesimismo, irritabilidad, angustia, incertidumbre, ansiedad, problemas de sueño, entre otros), reacciones al estrés por pandemia (miedo al contagio propio o de la familia, que el sistema de salud, colapse y que no haya recursos para afrontar) y menor uso de estrategias de afrontamiento (seguir las recomendaciones de autoridades de salud, normas de higiene y distanciamiento social).

Es importante mencionar que si bien las estrategias de afrontamiento reducen el temor inmediato a un posible contagio, a mediano y largo plazo generan fatiga y, consecuentemente, se convertirían en un factor estresante.

Además, se observan diferencias estadísticamente significativas según el género, siendo las mujeres quienes puntúan más en depresión, en estrés por pandemia pero también en el uso de estrategias de afrontamiento (lavarse continuamente las manos, seguir las recomendaciones sanitarias, etc).

En juego con un relevamiento realizado desde mujeres CAME, el 81% de las mujeres vio afectada su rutina de tareas y el 70% tuvo que restar horas a su empresa.

Otro número interesante es que sólo el 38% incorporó nuevas tecnologías a sus negocios, un 29% cambió sus horarios de atención al público y hasta un 4% de las empresarias cambiaron de rubro.

En concordancia con esto, un informe de CAME JOVEN, y en torno por ejemplo al teletrabajo, el 63% de las pymes de jóvenes empresarios no lo está implementando. De este grupo, el 66% refiere a que el tipo de actividad no se lo permite.

Por otra parte, al indagar sobre la realización de tratamiento psicológico, se halló que quienes “no realizan, pero les gustaría” tratamiento son los que más depresión presentan, esto habla de un reconocimiento del malestar y de la necesidad de facilitar el acceso al mismo.

En cuanto a lo económico, el total de la encuesta surge que el 54,7% de los encuestados (empresarios y trabajadores), vieron reducidos sus ingresos económicos.

Otro dato importante, es que la mayoría de los encuestados del grupo “desempleados” considera que la búsqueda de trabajo es más complicada en el contexto actual.

"Estos resultados ponen de manifiesto la importancia de abordar la situación de pandemia y sus consecuencias desde una perspectiva psicológica, entendiendo a la salud no sólo como el bienestar físico, sino también psicológico y social", finaliza el estudio.

# Informe Fundación Observatorio Pyme: Impacto sobre las PyME, producción y empleo

En tanto, otro estudio sobre este rubro, realizado por la Fundación Observatorio Pyme, indaga acerca del impacto sobre la actividad de las empresas y el empleo; las estrategias empresariales; el riesgo ocupacional; las medidas propuestas por el Gobierno y las posibles modificaciones de las formas de trabajo.

Este informe muestra el grado de operatividad por rubro, a medida que se fueron flexibilizando las restricciones del aislamiento.

Así, en principio, el sector mejor posicionado fue el Agropecuario y recursos naturales, al ser esenciales buena parte de sus actividades, o exceptuadas incluso en las primeras flexibilizaciones del aislamiento. En el otro extremo se hallaba Construcción.

Servicios, tanto por incluir algunas actividades esenciales como paulatinamente exceptuadas, así como por sus propios procesos, resultó ser un sector menos perjudicado por las restricciones sanitarias. Ya en el último relevamiento (15 de septiembre al 18 de octubre) prácticamente todas las empresas se encuentran
operativas. Construcción sigue siendo el sector donde la completa operatividad está menos difundida, aunque en actividad parcial es el sector con mayor proporción de firmas (28% y 66%, respectivamente). 

"El nivel del paro productivo provocado por la irrupción de la pandemia no se puede medir correctamente solo por el porcentaje de empresas en funcionamiento. Un factor importante que hay que monitorear por las consecuencias reales que tiene en la actividad productiva de las compañías es el porcentaje de inactividad de su personal. El grado de operatividad de la firma no implica directamente una tasa de actividad de su personal equivalente. Este descalce responde a: i) procesos y organización interna, ii) restricciones regulatorias para poder funcionar, y iii) caída de la oferta y demanda de bienes y servicios que implicó la pandemia", establece el estudio. 

En este sentido, en la medida que se retomaron las actividades, la proporción de personal inactivo fue reduciéndose. No obstante, en línea con las habilitaciones especiales, las pautas marcadas por los respectivos protocolos y/o las características de los procesos internos, junto con la relación de oferta y demanda, las empresas de Construcción y de Comercio son las que relativamente menos han podido reactivar a sus trabajadores (y son donde más está difundida la inactividad completa del personal, con un 4% y 6% de empresas en estas condiciones, respectivamente).

En total, al 18 de octubre pasado, unas 150 mil empresas que ocupan 900 mil puestos de trabajo tienen inactivo a más del 30% de su planta de personal

De acuerdo a los datos del último relevamiento, las empresas en completa actividad no están reincorporando al
staff completo. Aquí influyen, justamente, nivel de demanda, restricciones por grupo de riesgo y protocolos en el establecimiento de la empresa, y procesos y organización interna que no siempre permiten desarrollar funciones en forma remota, por ejemplo.

La menor proporción de empresas con reincorporación a la plena actividad de todos sus trabajadores se halla entre las firmas manufactureras y de la construcción. Asimismo, el sector con mayor descalce entre grado de operatividad y tasa de actividad del personal es la Industria Manufacturera. Servicios, en el otro extremo, tiene la asociación más elevada entre operatividad y personal activo.

De esta sección puede extraerse un aspecto muy importante: el grado de operatividad de las empresas se refiere al funcionamiento de la firma y no a la tasa de actividad del personal (% de personal activo). Las empresas pueden estar clasificadas como “totalmente operativa”, pero esto no implica necesariamente que el 100% de su personal esté activo. Empresas parcial o totalmente operativas pueden tener “activos” a solo una parte de sus trabajadores, mientras que empresas “no operativas” pueden tener activa una parte de su personal realizando actividades internas (administración y planeamiento, por ejemplo). A su vez, si la actividad no fue declarada esencial, pero se encuentra entre las exceptuadas en alguna fase de flexibilización, las empresas necesitan una autorización que se otorga a partir de la aprobación de un protocolo sanitario especial para funcionar dentro de sus establecimientos/locales. No obstante, que un establecimiento no esté operativo no implica que su personal no desarrolle tareas fuera de él (prestación laboral remota).

Por otra parte, el grado de liquidez de las MiPyME a nivel nacional es históricamente bajo y esa situación se vio potenciada con la caída de la actividad producto de la pandemia, repercutiendo negativamente en las ventas y en la cadena de pagos. 

En este sentido, el trabajo destaca que la asistencia financiera pública (Programa ATP y garantías para los créditos al 24%), la utilización de las reservas de las empresas y los acuerdos con los trabajadores no resultaban suficientes para que las MiPyME pudieran afrontar completamente todos los gastos operativos y salariales del mes de mayo. Solo el 46% de todo el segmento declaraba poder afrontar más del 60% de los mismos.

Los sectores con más dificultades resultaban Construcción y Comercio.Las MiPyME con menos dificultades eran aquéllas del sector agropecuario/recursos naturales, entre las cuales el 62% afirmaba la posibilidad de pagar en el mes de mayo más del 60% de los gastos fijos y obligaciones.

A pesar de los esfuerzos del Gobierno, ofreciendo herramientas para facilitar el funcionamiento de las firmas dentro de los límites permitidos, el promedio nacional de empresas con riesgo de cierre ronda el 8%. Se trata de 61 mil MiPyME que ocupan 263 mil trabajadores. La proporción de empresas con riesgo de cierre es superior en el sector del Comercio (10%), que en Servicios (9%) y que en la Construcción e Industria Manufacturera (7% en ambas), informa el estudio.

Respecto a la nueva modalidad de teletrabajo (o home office), destaca que el 6% de las firmas con menos de 800 ocupados, en promedio, podría implementar este sistema para todo su personal. Este grupo se conforma de al menos 60 mil firmas con 220 mil empleos. En el otro extremo, 43% no está en condiciones de incluir bajo la modalidad de teletrabajo a ninguno de sus trabajadores, es decir, al menos 280 mil empresas con 1,5 millones de puestos de trabajo registrados. 

Aquí el informe completo:

Informe Fundación Observatorio Pyme. by Urgente24