La situación cambiaria de Argentina, con el Banco Central luchando hora a hora para sostener las reservas, deriva en rincones inimaginables. Abarcando a casi todas las actividades de un contexto globalizado, cualquier tipo de operatoria se hace imposible con el muro de contención de dólares que el Gobierno sostiene hace años.
En ese contexto, uno de los rincones que muchas veces no se ve pero es clave es la ciberseguridad. En un mundo completamente digitalizado, casi cualquier negocio se lleva a cabo de manera virtual.
En Argentina, y fruto del cepo, cientos sino miles de empresas se encuentran en estado de vulnerabilidad cibernética por la imposibilidad de importar insumos básicos para las actividades digitales como lo son los antivirus. Se trata de software que protege a las compañías de ser víctimas de ciberataques por parte de hackers que pretenden, en muchos casos, el pago de rescates.
En lo que va del año, incluso reparticiones gubernamentales han sido víctimas de ciberataques por falta de protección. Una de las más grandes fue PAMI, que puso en riesgo los datos de millones de jubilados.
La gran parte de los antivirus son productos fabricados en el exterior. Así, constituyen insumos en dólares y, por lo general, resultan costosos a nivel global (miles o cientos de miles de dólares), aunque no tan costosos como un ataque cibernético.
Con una falta de dólares galopante, las empresas tienen que esperar meses para recibir autorización para importar los antivirus necesarios para no sufrir filtraciones. Por lo general, los ataques se llevan a cabo mediante ransomware, una suerte de Caballo de Troya que ingresa a los sistemas de las compañías y “secuestra” información sensible.
Las empresas medianas y grandes en Argentina cuentan con sistemas internos de cientos y miles de computadoras conectadas por las cuales se puede filtrar un ataque. Cada terminal debe estar protegida para tener una verdadera tranquilidad.
Eso, en la actualidad económica, es impracticable ya que las licencias de antivirus tienen un vencimiento y se deben renovar cada cierto tiempo. Con un cepo extendido, pocas licencias pudieron aguantar a la escasez de reservas, dejando a las empresas de Argentina desguarnecidas en su mayoría.
“Esto comenzó en diciembre del año pasado. Ahora, se complicó, ahora no se vende absolutamente nada. Hasta la semana pasada, permitían comprar licencias con tarjeta de crédito. Pero hacer una adquisición de U$S 20 mil con un plástico es inviable. Una empresa que tiene 8.000 puestos de trabajo, ¿cómo hace? Quedan víctimas de cualquier foco de infección que termina afectando toda la red”, explicó Enrique Dutra, especialista en ciberseguridad, a La Voz. Según los especialistas, la llegada a fondo del e-commerce complicó aún más las cosas ya que las empresas no solo deben cuidarse a sí mismas, sino también los datos de sus clientes.
En Córdoba existen al menos seis empresas medianas y grandes bajo ciberataques. Las mismas tienen completamente paralizada sus operatorias hasta resolver la situación.
Por otra parte, en 2022 la Justicia de Córdoba sufrió un ataque masivo que la paralizó durante semanas. Un ejemplo de que no solo los privados podrían tener problemas de seguridad por la falta de protección.









