La costumbre de Argentina por apostar al ahorro en dólares sigue firme en 2026. Según datos del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), los ahorristas locales han acumulado un promedio del 2,2% del PBI anualmente desde el 2005 a esta parte, sacando esas divisas del mercado formal e inmovilizándolas lejos de los circuitos productivos.
En ese sentido, y según un relevamiento compuesto por datos del Banco Central, ese nivel de “confianza” en la moneda estadounidense derivó en una relación compleja para que se genere un impulso real en la economía nacional: cada tres dólares que van a inversión productiva, uno se escapa hacia el “colchón”, un lugar de ahorro admitido inclusive por funcionarios actuales de la Casa Rosada.
La generalización de esta práctica, más allá de su impacto fiscal, ha derivado en un resto de la potencia de crecimiento económico con consecuencias graves. El resultado de ello es el pobre nivel de inversión en bienes productivos durables (máquinas, por ejemplo), que alcanzó un promedio anual del 6,9% del PBI.
Esa desproporción, muy singular a nivel global, revela que en Argentina y aún a la vista de una apuesta de Gobierno de mayor “apertura”, la desconfianza sigue primando entre los ahorristas, que se refugian en el dólar aún a pesar de la inflación creciente declarada por la Reserva Federal.
El colchón, un drenaje productivo en Argentina
Según IDESA, la dinámica en la que está envuelta Argentina pone como un desafío muy complejo a la meta del crecimiento económico sostenido. Algo que está enroscado en la desconfianza de los ahorristas locales al respeto que la política ha mostrado sobre los contratos básicos.
Un ejemplo de la continuidad de esa desconfianza es la baja adhesión al blanqueo que el Gobierno nacional lanzó en los últimos meses, apostando a “sacar los dólares del colchón”. En ese sentido, el alcance hacia los pequeños contribuyentes como universo mayoritario fue de tan solo un 3%, revelando el segmento más duro y con menos incentivos para dejar atrás el ahorro en dólares por fuera del sistema como herramienta de blindaje.
El ejemplo de Perú
Para IDESA, el único camino que podría cambiar la tendencia argentina de ahorrar en dólares sería una emancipación económica de la política a nivel completo. Esto incluye la independencia absoluta del Banco Central, la institucionalización de un régimen bi monetario efectivo aceptando al dólar como moneda de curso legal y un endurecimiento del Código Penal respecto a faltas internas de funcionarios.
Como ejemplo, el instituto mencionó el caso de Perú, país que despegó la economía de la política hace décadas, propiciando un equilibrio ante la inestabilidad de sus gobiernos. Algo que fue notorio en especial en estos últimos años, donde sucesivos presidentes fueron destituidos sin registrar mayores cambios en las reglas económicas.
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