FÚTBOL

Neymar rescata al Barcelona en Madrid

Hasta el gol del empate (cabezazo de Neymar), la batalla se libró como más le gusta a Simeone, creador y dueño de una bestia de ritmo frenético. Fue una noche intensísima en el estadio Vicente Calderón. El Atlético ya lo tenía donde quería cuando no daban los 15', con el contragolpe de Arda y Villa que puso al estadio de pie. Fútbol directo, preciso, en 2 toques, para el centro por la izquierda y la volea de 'el Guaje'. El sueño de Simeone: control del partido sin tener el balón, bien cerraditos, pero sin recular. Pero no hay que subestimar al FC Barcelona...

 

Si Barcelona pasa por ser el mejor equipo con la pelota bajo control, casi ninguno mejoran al Atlético de Madrid sin el balón. Le faltan futbolistas de pasarela, pero suple la rebaja de recursos con el espíritu de Simeone, que muerde, que explota sus vetas con una solidaridad encomiable. 
 
Mientras el Atlético tuvo gas, el Barça ofreció su peor versión... hasta que emergieron Cesc y Neymar. Para entonces ya no estaba Messi, lesionado, y al Barça solo le sostenían gente como Mascherano y Alexis, futbolistas de los que aprietan los dientes. 
 
El Barcelona se veía fuera del partido, cautivo y desarmado, con esa jauría de 'colchoneros' alrededor. Hasta 4 rivales rodearon en una ocasión a Alves. 
 
Ni un córner tiró el Barça en el primer tiempo. Ni una atajada de Courtois por entonces. Mucho mérito tiene este Atlético, al que quizá no le alcance el fondo de armario para travesías de largo recorrido, pero sí para órdagos puntuales. Es equipo de finales, por más que esta Supercopa tenga doble envite y anoche se le hiciera el duelo eterno.
 
Con un 4-5-1, Simeone enclaustró al Barça. De auxilio en auxilio, no hubo azulgrana que pudiera respirar. Dos, tres, cuatro, en pelotón, los rojiblancos llegaban en manada, con una furia desatada, sin contemplaciones. La línea la marca Diego Costa, siempre al límite.
 
Algo debía cambiar Gerardo Martino. Claro, que de ahí a pensar que fuera Messi la víctima, media un buen trecho. Sin embargo, no titubeó el Tata, como tampoco el domingo ante el Levante. 
 
Ocurre que ni una rendija concedió el Atlético durante el 1er. tiempo, con Xavi ingrávido, tenue Iniesta y ausente Messi. Tan extraviado Lionel que ante el engorro por 2do. partido consecutivo tuvo un descanso. Esta vez antes que nunca, al ser relevado en el intermedio por unas molestias musculares, según difundió el club en Twitter. Ya había advertido el Tata de que al rosarino hay que dosificarle. Martino dejó claro cuál es hoy en día la escala jerárquica: Cesc, y no Neymar, suplió a Messi. El brasileño esperó turno. Sin embargo, juntos, uno y otro mejoraron al Barça.
 
Martino metió a Fábregas y a los 3 minutos, el '10' apareció por vez primera. No fue gol de casualidad. Primero por la tapada de Courtois ante Alexis. Después, por la embestida, legal o no, de Mario Suárez ante Cesc, que ya sentía la red a un paso. Amagaba el Barça con crecer. Al Atlético le importaba un bledo la incorporación de Neymar.
 
Un estadio enardecido con las arrancadas de Costa, que probó de nuevo a Valdés... Incrédulo cuando empató Neymar.
 
Y es que sin más ni más, cuando peor pintaba, marcaron los de Catalunya, con un centro de Alves y el cabezazo de Neymar. Injusto con Juanfran, autor de un gran partido y de un despiste fatal. Corría el minuto 66 y el panorama cambió por completo. Le vino de repente la fatiga al Atlético, el sofocón, la zozobra.
 
Ya mandaba el Barça, con Fábregas. Pretendió responder Simeone con sangre fresca, pero Oliver no vio el balón y Baptistao corría sin destino concreto. El próximo miércoles se decidirá la Supercopa en el Nou Camp.