A los problemas con el atraso en el vuelo de regreso, los inconvenientes con el hotel y la comida, el equipo de Boca sumó en las últimas horas de ayer otra mala noticia, ya que no pudieron desembarcar en Buenos Aires como estaba previsto debido a la presencia niebla en el Aeropuerto de Ezeiza. Con dos días de retraso, los jugados xeneixes fueron derivados a Córdoba en el marco del eterno viaje a Venezuela.
Boca no pudo aterrizar en Buenos Aires ¿La maldición de Román?
Dentro de unas horas terminaría para Boca una "odisea" que empezó el lunes por la noche cuando los dirigentes se enteraron a través de los organizadores del torneo que no estaba el avión charter para regresar a Buenos Aires, apenas terminado el partido como estaba dispuesto de antemano. De todos modos, el arribo está previsto para las próximas horas de la mañana.
Días atrás, Rolando Schiavi había manifestado su ofuscación por los inconvenientes que tuvo que padecer el plantel: "Este viaje a Venezuela no se tendría que haber realizado; el viernes nos cambiaron 4 veces de horario y salimos sin dormir". Y agregó vía Twitter:
"Vinimos a un hotel de cuarta, lleno de humedad, sábanas sucias, comida para ratas, comida muy mala y ahora nos dicen que no está pago el chárter. Creo que no nos merecemos esto".
En tanto el presidente de Boca, Daniel Angelici, dijo en declaraciones radiales que Rolando Schiavi "no actuó como un líder positivo", en referencia a las críticas que el defensor hizo ayer vía Twitter por el manejo de la gira de pretemporada del plantel. Angelici agregó que "el Flaco" Schiavi es "el capitán del equipo y ayuda más poniendo el hombro que quejándose por mensajes. Había que poner paños fríos", sentenció.
"Programaron horarios que no se cumplieron", aseguró el mandamás xeneize, también molesto por los desajustes organizativos del periplo por Sudamérica, para agregar que "hay que seguir resolviendo casos fortuitos con el plantel". Ante estos acontecimientos, se cambió el horario del debut de Boca en el torneo Inicial ante Quilmes el sábado a las 18.15, cuando originalmente el partido se jugaba a las 14.10.
Esta situación trajo aparejada una fuerte discusión entre el presidente de Quilmes, Aníbal Fernández, y el vicepresidente de Boca, Juan Carlos Crespi, en la reunión de Comité Ejecutivo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).










