FÚTBOL

Una noche contra el Tolima (apuntes del Corinthians campeón)

Luego de pasar por la 2da. División del fútbol brasilero, el Sport Club Corinthians Paulista es el campeón de América, sin duda un caso muy interesante para analizar en detalle:

 

por MATHEUS PICHONELLI
 
S. PAULO (CartaCapital). La conquista de la Copa Libertadores por el Sport Club Corinthians Paulista, el único equipo entre los grandes de Sao Paulo que aún no había llegado hasta esa cima, comenzó el martes 01/02/2011, cuando el árbitro uruguayo Roberto Silveira indicó el final del partido contra el colombiano Deportes Tolima. Era la frase pre-grupos de la competencia, y el equipo dirigido por el técnico Tite (Adenor Leonardo Bacchi) acababa de ser eliminado de una manera sorprendente por los colombianos.
 
La derrota por 2-0 en Ibagué entró en el anecdotario del Timão, tal como le llaman al club, que acumulaba reputación de 'arrugar' cada vez que se encontraba con un rival que le metía presión. De la defensa a la pareja de volantes, el equipo que estaba en el campo, excepto el arquero Júlio César, hoy suplente de Cassio, fue exactamente el mismo que 17 meses después atraparía como una serpiente los ataques de Boca Juniors en su primera final de la competición. 
 
En total, 8 sujetos que levantaron la copa en el Pacaembú, se encontraban en el campo de la fatídica noche ante el Tolima. En el banco estaba el mismo entrenador, apoyado en el cargo por los directivos, cuando todo parecía conspirar contra él.
 
Poco antes de la recta final, en 2010, el equipo, ya bajo el mando de Tite, por poco no conquistó el Campeonato Brasileiro -el Fluminense se llevó el título-.
 
Visto ahora de lejos, la derrota ante el Tolima parece un mero accidente de recorrido, que puede sucederle a cualquier equipo de cualquier lugar. 
 
Sin embargo, no parece tan claro en el calor del tropiezo. En ese momento, pocos creían que Leandro Castán, Alessandro, Ralph, Paulinho y Fabio Santos sería los nombres apropiado para montar una defensa exitosa. Aún así, Tite apoyó la lista: mantuvo la estructura, y el ensamble, mientras que la dirección del club buscaba en el mercado materiales compatibles con la obra hasta entonces inconclusa. Incendiado, el lateral izquierdo Roberto Carlos, quien estaba tratando de mandar más que el rey (el entrenador era Mano Menezes, hoy DT de la selección brasilera), terminó dejando el club. 
 
Luego pesó el buen sentido de Ronaldo Fenômeno, estrella del equipo, y quien ya estaba mostrando signos de agotamiento físico, dejó el club con la imagen levemente dañada por el fracaso en la Libertadores, pero aún a tiempo de ser recordado como el gran responsable de la nueva etapa del club (en términos de patrocinio, visibilidad y moral con la hinchada) en los meses que le siguieron al regreso a la 1ra. División luego de su permanencia en la 2da. División.
 
(N. de la R.: El Corinthians ganó en 2005 el título de campeón de Brasil con Carlos Tévez y Javier Mascherano como figuras principales.
 
El entonces presidente del Corinthians, Alberto Dualib, acusado de malversación de fondos, dejó el club en 2007 y el Corinthians cayó en una grave crisis. En diciembre de ese mismo año, la mala campaña deportiva derivó en el descenso del club a la Serie B, donde jugó la temporada 2008. A fines de octubre, consiguió el ascenso a la 1ra. División, con una victoria por 2-0 sobre el Ceará. 
 
El 13 de diciembre de 2008 el Corinthians contrató al mayor goleador de los Mundiales FIFA, Ronaldo. En 2009 el Corinthians ganó la Copa de Brasil al Internacional de Porto Alegre).
 
El equipo, con su cuenta corriente engordada desde la llegada del pentacampeón, tenía todo para quemar un cartucho con uno u otro nombre importante para reemplazar al ídolo. Sin embargo, a excepción de Adriano (de cuyos servicios se dio el lujo de prescindir), Corinthians dio prioridad a buenos nombres en lugar de estrellas demasiado caras. Llegaron Alex (campeón con el Inter), Liedson y Emerson, mientras que Danilo y Jorge Henrique, jugadores más tácticos que brillantes, se mantuvieron. Ninguno de ellos parecía tener las credenciales de un Ronaldinho Gaúcho, un Diego Souza, un Fred, un Paulo Henrique Ganso, nombres más conocidos, pero eran exactamente lo que necesitaba Tite: ladrillo y hormigón. Nada de fórmula mágica. Materia prima poco vistosa, pero resistente a la intemperie en caso de tormenta.
 
El proyecto era exactamente el mismo de 2011, y los atletas llegaron dispuestos a encajar en un sistema pre-ensamblado en el que los jugadores, compactados (fueran volantes o delanteros), deberían correr al rival y volver a marcar en bloque todo el tiempo, casi siempre detrás de la línea de la pelota. El Corinthians se transformó en un equipo aburrido para los adversarios y simpatizantes: lograr un gol era casi lujo, pero la tasa de mortalidad fue muy baja (en la Libertadores, la defensa solo fue superada en 4 ocasiones).
 
Exactamente en el mismo tiempo, el Palmeiras, eterno rival, penaba en el campo de juego, a medida que jugadores como Lincoln y Kleber manifestaban públicamente su desacuerdo con el esquema del conjunto garabateado por Felipão (Luiz Felipe Scolari). Ellos querían la tenencia de pelota, y no ser parte de un proyecto de equipo. No lo pensaron 2 veces y abandonaron el barco.
 
Mientras tanto, los corintianos corrían en la pequeña. Tite hablaba de "comunidad" (y otros neologismos que terminan en "dad") y todos insistieron en la ausencia de estrellas. Con esto, el entrenador obtuvo un efecto notable: montar un sistema híbrido en el que la concentración valía tanto para un torneo por puntos, como para el Campeonato Brasileño de Serie A o Brasileirão, ganado en 2011, circunstancias en las que suele decir que se necesita otra fórmula, con otros espíritus.
 
El resultado es un equipo compacto, integrado por obreros como Paulinho, el gran centrocampista de la actualidad, y muy difícil de superar, golpear o desconcentrar. Y tuvo en el delantero Emerson una especie de exponente anti-Neymar. Sin chilenas, sin peinados raros ni fotos en sunga, demostró ser un atacante frío, provocador y preciso.
 
Si hubiera prevalecido la lógica del fútbol imperante en Brasil, ​​que reclamba una caza de brujas después del partido contra el Tolima, el Corinthians nunca hubiese ganado el título que buscaba.
 
Pero Tite tuvo tiempo para trabajar, digerir los accidentes de recorridos y caminar (a pesar del clima montado contra él durante las negociaciones salariales, luego del Brasileirão 2011). Entonces, el Corinthians logró dominar su ansiedad, y lejos del alboroto ensayado por la hinchada, llevó al campo de juego la paciencia de la que carecía para consagrarse campeón de América por 1ra. vez en 102 años, invicto, tras eliminar a 2 rivales brasileños y 1 pesadilla argentina.
 
La trayectoria de ese equipo desvalorizado de febrero de 2011 muestra que, en el fútbol, la paciencia y la coherencia pueden, de hecho, hacer historia.

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