Chicago sacó a 'Chaca' de la B Nacional y se quedó con la plaza
Pocas definiciones podrán equiparar la emoción que tuvo la Promoción que ayer depositó a Chicago de regreso en la B Nacional y mandó a Chacarita, luego de 18 años, a la B Metropolitana. El 1-1 final resultó una anécdota, ya que todo se resolvió con un penal en el último minuto, que catalogó al arquero de Chicago, Daniel Monllor, como el gran héroe de la tarde, mientras que Damián Toledo terminó siendo el villano al no poder convertir el remate.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Y en San Martín lloraron todos... Técnicos, jugadores e hinchas. El fútbol tiene estas cosas. En un final dramático Nueva Chicago logró el ascenso al Torneo Nacional y tras empatar 1-1 contra Chacarita, que bajó a la B Metropolitana, la tercera categoría.
Cuando se jugaban dos, Carboni tuvo la chance de liquidar todo, pero definió muy mal el mano a mano a con Tauber y les dejó una chance más a los de San Martín. Y en la última jugada parecía que el milagro era posible: Pena tomó un rebote y sacó un remate que Leandro Testa frenó con sus manos. Sin tiempo para nada más, Chacarita tenía un penal para ganar el partido y mantenerse en la categoría.
Mientras los socios de Chacarita festejan el milagro por anticipado, el encargado de asumir la responsabilidad del remate fue Toledo. El volante eligió un disparo fuerte, apenas cruzado, al palo de derecho de Monllor.
Y el arquero, que había quedado libre y que había estado a punto de abandonar el fútbol, se arrojó hacia ese sector, tapó el envío y, por un segundo, el destino del balón fue incierto, tanto que Salvador Pasini, el técnico de Chacarita, corrió a festejar el gol.
Pero lo cierto es que el propio Monllor recuperó la pelota y terminó con el suspenso. “No tenía ni idea de cómo pateaba, no sé ni cómo se llama”, remarcó el héroe sobre si tenía estudiado al pateador. “Hubiera sido una injusticia perder el partido de esa manera porque Chicago fue más”, agregó Mollnor. Testa, que había cometido el penal, aseguró que si Toledo lo convertía, abandonaba el fútbol...
Por su parte, el entrenador de Chicago, Mario Franceschini, héroe del ascenso a Primera División en 1981, remarcó que el final resultó inesperado.
“En los últimos minutos estaba muy angustiado porque de acuerdo con el desarrollo de los dos encuentros no merecíamos sufrir tanto. Ni a propósito algo sale tan bien”, resaltó Franceschini, que no sabe si seguirá en el club.
“Este ascenso es merecido por todo lo que sufrimos este año. Supongo que me voy a quedar porque estoy en mi casa. Pero ahora hay que disfrutar esto, porque en la vida se disfruta poco”, puntualizó. Del otro lado, Pasini aseguró que quería tomarse “un avión” y estrellarse “contra el cielo”. Las dos caras de una definición inolvidable.
Chicago vuelve a la categoría que no jugaba desde la campaña 2007/08, mientras que Chaca, que se desangra, regresa a la Metro después de 19 temporadas.










