Eurocopa 2012: Grecia le amargó la fiesta a Polonia en el debut
Ambas selecciones buscaron la victoria, pero se terminaron contentando con el empate. Polonia tenía el partido en su mano con el gol de Lewandowski y con Grecia con uno menos al descanso, pero los helenos, con la salida de Salpingidis, revolucionaron el partido y lograron el empate. Luego, Karagounis falló un penal en el minuto 70 en la jugada que acabó con la expulsión de Szczesny.
08 de junio de 2012 - 15:20
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Empezamos con empate. Tras una bonita y rápida ceremonia de inauguración, las selecciones de Polonia y de Grecia saltaron al terreno de juego para hacerse con los 3 primeros puntos del campeonato, y desde el primer minuto dieron muestras de a qué vienen a jugar.
El combinado heleno se hizo con el balón en los primeros minutos, pero sin velocidad, llegada peligro, ni ritmo por culpa de las faltas. Pero en el minuto 5 ya se vería de qué pie renqueaban los visitantes.
Blaszczykowski se incorporó con mucho peligro par la franja derecha y puso un balón peligroso en el área que, tras un despeje, casi termina en gol de Murawski.
Poco después, Gekas tendría la primera y única ocasión para Grecia en toda la primera mitad tras rematar de cabeza una falta jeecutada por el veterano Karagounis, uno de los mejores del partido.
Pero a la contra, otra vez por la banda derecha, el equipo polaco creó mucho peligro con un centro de Piszczek que, por muy poco, no remató el 'genial' Lewandowski.
Y tanto iba el cántaro a la fuente que el propio delantero del Borussia Dortmund remató al fondo del arco un espectacular centro de su compañero Piszczek en el que pasará a la historia como el primer gol de esta Eurocopa.
A partir de entonces el partido sería otro. Se echó atrás la selección polaca que con un Polanski sensacional mantuvo el control del partido, pero sobre todo por la falta de velocidad – y ambición- de los griegos, que tuvieron que hacer el primer cambio en el 35 tras la lesión de Avraam Papadopoulos dando entrada al otro Papadopoulos, Kiryakos.
Llegó entonces el momento de dar la nota del único español que había en el campo: el árbitro Velasco Carballo. El madrileño se equivocó gravemente al expulsar al defensa Papastathopoulos por doble amarilla.
La primera fue muy rigurosa, pero la segunda no llegó a ser ni falta, por lo que en la selección de grecia tenían motivos más que suficientes para sentirse perjudicados por el arbitraje. Más aún cuando les birló un penal claro por mano de Perquis en el minuto 46. Y así se llegó al descanso.
Todo parecía que seguiría igual en la segunda mitad. Con Polonia por delante en el marcador controlando el partido y los griegos, sin velocidad y con uno menos, viéndolas venir. Pero Salpingidis, que entró en el descanso sustituyendo a Ninis, hizo bueno el dicho de que el que perdona lo paga, empató el partido en la primera ocasión clara que tuvieron aprovechando un error grave de entendimiento entre el portero Szczesny y Boenisch.
Nuevo giro daría el partido en el minuto 68, cuando Fortunis metió un balón sensacional a Salpingidis, que revolucionó el partido desde su salida y se convirtió en protagonista al forzar un penal que acabaría con la expulsión de Szczesny, que vaya partido se marcó. Pero Tyton, el arquero suplente, paró bajo palos y a ras de piso la pena máxima que lanzó Karagounis. ¡Cómo se ponía el partido!
Pero a partir de entonces pocas ocasiones y mucho respeto de unos y otros que, al final, darían en un empate que deja más contentos a griegos que a polacos y que, a expensas de lo que pase en el Rusia-República Checa, deja todo abierto de cara a la segunda jornada que se disputará el martes 12.
Y tanto iba el cántaro a la fuente que el propio delantero del Borussia Dortmund remató al fondo del arco un espectacular centro de su compañero Piszczek en el que pasará a la historia como el primer gol de esta Eurocopa.
A partir de entonces el partido sería otro. Se echó atrás la selección polaca que con un Polanski sensacional mantuvo el control del partido, pero sobre todo por la falta de velocidad – y ambición- de los griegos, que tuvieron que hacer el primer cambio en el 35 tras la lesión de Avraam Papadopoulos dando entrada al otro Papadopoulos, Kiryakos.
Llegó entonces el momento de dar la nota del único español que había en el campo: el árbitro Velasco Carballo. El madrileño se equivocó gravemente al expulsar al defensa Papastathopoulos por doble amarilla.
La primera fue muy rigurosa, pero la segunda no llegó a ser ni falta, por lo que en la selección de grecia tenían motivos más que suficientes para sentirse perjudicados por el arbitraje. Más aún cuando les birló un penal claro por mano de Perquis en el minuto 46. Y así se llegó al descanso.
Todo parecía que seguiría igual en la segunda mitad. Con Polonia por delante en el marcador controlando el partido y los griegos, sin velocidad y con uno menos, viéndolas venir. Pero Salpingidis, que entró en el descanso sustituyendo a Ninis, hizo bueno el dicho de que el que perdona lo paga, empató el partido en la primera ocasión clara que tuvieron aprovechando un error grave de entendimiento entre el portero Szczesny y Boenisch.
Nuevo giro daría el partido en el minuto 68, cuando Fortunis metió un balón sensacional a Salpingidis, que revolucionó el partido desde su salida y se convirtió en protagonista al forzar un penal que acabaría con la expulsión de Szczesny, que vaya partido se marcó. Pero Tyton, el arquero suplente, paró bajo palos y a ras de piso la pena máxima que lanzó Karagounis. ¡Cómo se ponía el partido!
Pero a partir de entonces pocas ocasiones y mucho respeto de unos y otros que, al final, darían en un empate que deja más contentos a griegos que a polacos y que, a expensas de lo que pase en el Rusia-República Checa, deja todo abierto de cara a la segunda jornada que se disputará el martes 12.










