Por FABIO MARIO TALARICO
Acomodó la carga: Boca ganó 2-1 y ahora es segundo en el Grupo
Boca se quedó con el resultado que necesitaba en Sarandí. Esta vez, sin hacer mucho, atesoró un triunfo clave que lo pone de nuevo bien en carrera en la Libertadores. Arsenal lo ganaba con gol de Clemente en contra y Boca lo dio vuelta con goles de Mouche y Ledesma. Con este triunfo Boca se pone segundo en el Grupo con 4 puntos, uno más que su vencido rival.
Decimos esto porque los partidos que viene de perder en la Bomboner no lo mereció. Todo viene medio cambiado y nada se asocia a los merecemientos, perogrullo puro muchas veces en este deporte. Ahora el Grupo 4 tiene a Fluminense líder con 9 unidades, seguido de Boca con 4, Arsenal con 3 y Zamora 1.
El cesped corto y muy mojado, sumado a los nervios de los protagonistas, armaron un inicio de partido muy impreciso y entrecortado. Aunque en este contexto, Arsenal se acomodó mucho mejor y dominó el partido durante la primera media hora. Boca, desconocido.
Esta vez, además de comenzar perdiendo, jugó muy mal. Hecho que no sucedió con Fluminense e Independiente a pesar de las derrotas. Sucedió que Arsenal se armó mejor en el medio y ganó las bandas a través de Carbonero (el moreno tuvo loco a Clemente, Erviti e Insaurralde) por derecha y Aguirre por izquierda.
Las pocas veces que el equipo local arrimó con chances lo hizo llegando por los costados. A decir verdad, los de Sarandí llegaron más al arco rival que los de Falcioni. Boca no generó casi nada en la primera parte salvo su gol. Pero ya volveremos con Boca.
Arsenal sacó ventajas rápido a los 9' con un centro de Aguirre, muy enevenado que Clemente, que veníá cerrando, metió con su pie derecho dentro del arco de Orion que no está en su mejor racha.
A partir de ese gol Arsenal dominó absolutamente las acciones y la cancha a pesar de no brillar. Tampoco le podemos pedir mucho a los del Viaducto porque es un equipo que cuenta con lo justo.
Lo mejor de Boca lo entregaron sus hombres ataque. Nos referimos a Silva y a Mouche que se movieron en forma coordinada y se acoplaron bien. Eso que nadie los habilitó. Los muchachos de la ofensiva de Boca se las arreglaron para moverse, desbordar y hasta para meter el gol de Boca en la primera llegada profunda.
Estará para la discusión las posiciones de Silva y Mouche en el gol de este último que puso el 1-1 sin merecerlo y en el momento menos esperado. Arsenal era el absoluto dominador del juego.
Boca no se mostró firme en las líneas. Tanto media como defensiva. Adelante, lo que dijimos. Silva luchó contra todos, se movió bien, aguantó de espaldas todo lo que pudo e hizo el trabajo sucio. Importante para cualquier equipo de Fútbol.
Es evidente que en Boca bajaron el nivel muchos jugadores que tuvieron un pico superlativo en el Torneo ganado. Además, hoy le entran todas y hasta se hace goles en contra. Y claro, los demás se animaron un poco al ver que Boca no es el de antes.
En el comienzo del complemento Boca mostró ser un equipo muy largo entre líneas. No es lo más atinado en este fútbol moderno. Arsenal comenzó dominando las acciones, superando el shock anímico que acusó en el último tramo del primer tiempo tras el empate de Mouche.
En un cuarto de hora, quien buscó más fue Arsenal que llevó a esta versión de Boca dubitativa contra el arco de Agustín Orion.
A pesar de esta realidad, fue Boca el que golpeó. Una subida de Clemente terminó con un centro de zurda, medio forzado, y Ledesma (que recién había ingresado) empalmó de derecha y terminó la jugada con gol. Boca pasó a ganar 2-1 a los 22' en un partido en el que no había hecho méritos para pasar a ganarlo. Golpeó justo, sólo eso aunque muy válido.
Igual que en la primera mitad, Arsenal acusó el golpe y Boca pasó a dominar el juego y a mostrarse más seguro en el dominio del balón. También Boca se hizo dueño de la mitad de la cancha en los primeros minutos luego del gol de Ledesma.
Arsenal estaba lejos de ser el de la primera parte porque sus carrileros bajaron considerablemente su nivel. Carbonero y Aguirre estuvieron desaparecidos en este tramo del juego. A los 32', Boca zafó de milagro. Una pelota parada fue bajada de cabeza en el segundo palo y Leguizamón se perdió un gol imposible debajo del arco. Le erró a la pelota, a la que sólo debió empujar para empatar el partido. Increíble.
Luego en el último tramo del partido no sucedió demasiado. Boca trabajó la victoria, la atesoró y hasta casi estira la cifra con una jugada de Chavez que tapó Campestrini. Al equipo de Alfaro no le dio el piné, ni tuvo resto para ir por el empate. Se fue entregando mansamente. Boca volvió al triunfo justo en una noche que lo necesitaba como el agua para vivir...









