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Previsible triunfo en Ecuador de Rafael Correa, quien convocó a un diálogo excluyente: Sin Noboa ni Lucio Gutiérrez

El oficialista Acuerdo País habría obtenido el 87,05% de la preferencia electoral de los ecuatorianos y se quedaría con 71 escaños en la asamblea constituyente futura. Previsible aunque notable triunfo del presidente Rafael Correa, quien convocó al diálogo "pero con ciertas condiciones y sin Lucio Gutiérrez ni Álvaro Noboa".

El Gobierno se impuso con su lista en las elecciones convocadas para elegir a 130 asambleístas que deberán redactar una nueva Constitución, en un plazo de seis meses, una vez instalados en Montecristi, es decir, 10 días después de que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) proclame los resultados oficiales. Según las encuestas previas de Cedatos y Market y el 'exit poll' (bocas de urna) de la encuestadora de Santiago Pérez, que fue transmitido por Canal Uno, de Ecuador, la lista de Gobierno habría obtenido más de 65 escaños, una amplía mayoría sobre Sociedad Patriótica. Pero la realidad fue que el triunfo resultó más abrumador todavía. Alianza País habría logrado en las elecciones 80 escaños de un total de 130 de la asamblea. Correa afirmó que no es partidario de la aplicación de un sistema político totalitario, pero que el país lanzó una apuesta firme por su proyecto, que incluye la expansión de la presencia reguladora del Estado en la economía. "La ciudadanía volvió a derrotar a los mismos de siempre, es una victoria histórica", dijo Correa, aliado del mandatario venezolano, Hugo Chávez. El pueblo ha vencido "en la madre de todas las batallas", agregó mientras celebraba el triunfo de una cruzada política que lideró personalmente, rodeado de simpatizantes cantando y bailando un son con ritmo tropical característico de su campaña presidencial, en medio de vítores izquierdistas de los años 70 que destacaban entre banderas y rostros pintados. Alianza País habría obtenido entre 77 y 80 escaños, incluidos los nacionales y provinciales, según un sondeo a pie de urna de la encuestadora Santiago Pérez, que en el pasado mantuvo fuertes lazos políticos con Correa. El estudio, sobre 6.240 ciudadanos y con un margen de error de 1,2%, marcó la tendencia referente a la suerte de las 24 asambleístas nacionales y 100 provinciales. La firma no incluyó en el análisis a los 6 escaños que debían elegir los emigrantes residentes en el exterior. La ventaja de Correa frente a la debilitada oposición podría aumentar una vez que se conozca la evolución del voto en el exterior. La Misión de la Unión Europea, de la Organización de Estados Americanos (OEA), del Parlamento Andino, de la Defensoría del Pueblo, de Derechos Humanos, del Centro Carter, entre otras instancias, verificaron la legitimidad del proceso electoral. La Organización de Estados Americanos (OEA), por ejemplo, movilizó a 66 miembros alrededor de las 22 provincias del país, y destacó que la jornada no ha presentado mayores inconvenientes y que poco más del 50% de los integrantes de las mesas fueron capacitados. Una situación similar ocurrió con el equipo de 104 observadores de la Misión de la Unión Europea. El Centro Carter envió 16 observadores y también consideró legítimo el triunfo del presidente Correa. La Defensoría del Pueblo funcionó como puente de información entre la ciudadanía y los tribunales del país. Alberto Chávez, observador de este organismo, manifestó que no encontró ningún inconveniente y descartó una posibilidad de fraude electoral. Y Participación Ciudadana movilizó a 1.200 observadores en las 22 provincias y 155 cantones y sólo informó que uno de los mayores inconvenientes registrados hasta las 12:00 fue el retraso en la instalación de las juntas del voto. Diálogo "Diálogo político  pero con ciertas  condiciones y sin Lucio Gutiérrez ni Álvaro Noboa" fue el mensaje que el  gobierno de Rafael Correa dio al final de la jornada electoral. Lucio Gutiérrez es el militar retirado que fue Presidente electo de Ecuador hasta que una movilización de ciertos sectores lo derrocó, y Correa emergió del proceso electoral posterior, en el que derrotó al empresario Noboa. El presidente Correa apareció, luego de conocer los primeros datos,  en el Salón Amarillo de Carondelet (la casa de gobierno), leyendo un discurso que, en tono conciliador, prometió dialogar con todos los sectores, que no tiene ningún proyecto totalitario ni un modelo extranjero en mente.  Sin embargo, las afirmaciones sobre su ánimo hacia el diálogo tuvo sus condiciones.  No hablará con quienes no vayan con sentido patriótico ni con quienes defiendan intereses privados ni coorporativos.
 
Incluso aseguró estar abierto al diálogo con la banca, sector con el que se ha enfrentado desde inicios de su Gobierno. Correa comenzó su intervención felicitando a los asambleístas elegidos y asegurando que en este proceso   no se construirá ningún régimen totalitario ni se copiarán modelos extranjeros.  Correa pidió a la prensa no "satanizar" lo que hacen el Gobierno y los asambleístas. Según Correa, es la prensa la que recoge la visión pesimista que, sobre lo que ocurre en el país, tienen los grupos  que fueron derrotados en las urnas. "Estamos dispuestos al diálogo y a un gran acuerdo nacional para construir el Ecuador del siglo XXI, no el Ecuador del siglo XIX con oligarquías multimillonarias que no pagan impuestos", declaró Gustavo Larrea, ministro de Gobierno. En este escenario, se vislumbran 2 frentes desde los cuales el Gobierno y su movimiento Acuerdo País plantearán el proceso de diálogo. Alberto Acosta, quien será el presidente de la asamblea constituyente, según aseguró Correa ayer,  dice que en ese espacio se buscarán acercamientos con los otros sectores que también alcanzaron representación. Al igual que el Ejecutivo, Acosta advierte que en esos procesos de diálogo existen "principios irrenunciables", como incorporar en la nueva Constitución la equidad, así como terminar con "los privilegios" de determinados  sectores. "El diálogo será con los distintos actores de la sociedad, primero con todos los grupos que estén representados en la asamblea y que quieran apostar por  las transformaciones que plantea Acuerdo País y luego con otros sectores de la sociedad que no estén necesariamente representados en la asamblea", dijo Acosta. El otro espacio de concertación será abierto desde la propia administración gubernamental: el ministro Larrea anunció que tiene las puertas abiertas para "todos los sectores, pero en un plan para sacar  a los ecuatorianos de la pobreza, de la crisis, de la corrupción, para diseñar un plan para construir el futuro". Estas afirmaciones, sin embargo, fueron matizadas  por el discurso de Correa en la tribuna de Los Shyris donde dio un discurso frente a sus seguidores. Ahí dijo "que se vayan todos", insinuando que no solo el Congreso será disuelto sino que también los organismos de control. Ante el ofrecimiento de Acuerdo País y del propio presidente Correa de cerrar el Parlamento, el ministro de la Política una vez más se esmeró en desmarcar al Ejecutivo de ese asunto. En efecto, reiteró que esa será una decisión que la tomarán los miembros de la asamblea constituyente por su decisión y no por disposición del Régimen.  En la misma línea se pronunció Acosta, al señalar que la gestión del Gobierno y la labor de la constituyente son diferentes. "El Gobierno tiene que abrir el diálogo para gobernar, nosotros vamos a hacer el diálogo para hacer la constituyente, es otro espacio, otro nivel, pero creo que vamos a trabajar complementariamente".

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