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A 14 años de Asimov, el Grande

Isaac Asimov fue uno de los mejores divulgadores de la ciencia y la tecnología. Aqui un recuerdo a 14 años de su muerte.

Isaac Asimov (2 de enero de 1920 – 6 de abril de 1992) fue un escritor y bioquímico estadounidense de origen ruso, exitoso y excepcionalmente prolífico autor de obras de ciencia ficción y divulgación científica. La obra más famosa de Asimov es la serie de la Fundación, que forma parte de la serie del Imperio Galáctico y que luego combinó con su otra gran serie de los Robots. También escribió obras de misterio y fantasía, así como una gran cantidad de no ficción. En total, escribió o editó más de 500 volúmenes y unas 90.000 cartas o postales, y tiene obras en cada categoría importante en el sistema decimal Dewey excepto en filosofía. Asimov fue reconocido como un maestro del género de ciencia ficción y, junto con Robert A. Heinlein y Arthur C. Clarke, fue considerado 1 de los '3 Grandes' escritores de ciencia ficción durante su vida. A efectos legales se considera que Asimov nació el 2 de enero de 1920 en Petrovichi, Rusia (a 400 Km. al suroeste de Moscú y 16 Km. de la frontera con Bielorrusia). Sin embargo, se conoce que nació el 4 de octubre de 1919: su madre, para que su hijo entrase un año antes al colegio, le cambio su fecha de nacimiento. Sus padres, Judah Asimov y Anna Rachel, de origen judío, se mudaron a New York el 11 de enero de 1923, cuando Isaac tenía 3 años. Su infancia transcurrió en el barrio neoyorkino de Brooklyn, donde el joven Isaac aprendió por sí mismo a leer a la edad de 5 años. Su padre administraba negocios de golosinas en el barrio de Brooklyn. Fue entre esos estantes llenos de cómics donde el joven Isaac descubrió la ciencia ficción, y en su adolescencia temprana comienza a escribir sus propias historias de ciencia ficción que vende a las revistas (ahora clásicas) de ficción llamadas 'pulps'. Isaac Asimov se graduó en la Universidad de Columbia en 1939, y obtuvo el doctorado en Química en 1948. Ingresó a la Universidad de Boston, como asociado pero sin opción a enseñar. La universidad dejó de pagarle el salario en 1958, pero por entonces, los ingresos procedentes de su trabajo como escritor eran mayores que los que conseguía con su labor universitaria. Asimov permaneció en la facultad como profesor asociado, y en 1979 le ascendieron a profesor titular. Sus documentos personales de los años 1965 en adelante se archivaron en la Biblioteca Mugar Memorial de la Universidad de Boston, donde ocupan 464 cajas en 71 m de estanterías. En 1985 fue elegido presidente de la Asociación Humanista Americana, cargo que ocupó hasta su muerte en 1992. El sucesor, amigo y colega de Asimov en su trabajo como escritor fue Kurt Vonnegut Jr. Asimov murió el 6 de abril de 1992, tras haber contraído el virus del VIH en una transfusión de sangre durante una operación de bypass en 1983. 10 años después de su muerte, la biografía de Janet Asimov reveló que su muerte se debió a un fallo coronario y renal debido al sida. Janet dijo entonces que los médicos de Asimov les recomendaron no revelar la causa de su enfermedad, mientras que los doctores aseguran que fue ella misma quien quiso mantener el secreto. Asimov fue un humanista y un racionalista. No se opuso a las convicciones religiosas genuinas de los demás, pero se enfrentó a las supersticiones y a las creencias infundadas. Tenía un miedo a volar que hizo que sólo viajara en avión 2 veces en toda su vida y que él relacionaba con la acrofobia que también padecía. También sufrió claustrofilia, es decir, le gustaban los lugares pequeños y cerrados. Asimov era un progresista en temas políticos, y un seguidor incondicional del Partido Demócrata de USA. En una entrevista televisiva a principios de los '70, respaldó públicamente a George McGovern. Pero su defensa de las aplicaciones civiles de la energía nuclear sobre todo tras el accidente nuclear de la Isla de las Tres Millas dañó sus relaciones con la izquierda. Asimov publicó mucho sobre el control de la natalidad, reflejando la perspectiva articulada por Paul R. Ehrlich. En los últimos años de su vida, Asimov condenó el deterioro de la calidad de vida que percibía en la ciudad de New York al reducirse las inversiones por la huida de la clase media a los suburbios. Su último libro que no fue de ficción, 'Nuestra Tierra Hambrienta', escrito junto al autor de ciencia ficción Frederik Pohl, trata de aspectos medioambientales como el calentamiento global y la destrucción de la capa de ozono. La carrera de Asimov puede dividirse en varios períodos. En sus primeros años el tema dominante fue la ciencia ficción, iniciándose con relatos cortos en 1939. Esto duró hasta 1958, terminando con la publicación de 'El sol desnudo'. A continuación, disminuyó de manera importante su producción de libros de ficción mientras se dedicaba a otros temas. En los siguientes 25 años publicó solamente 4 libros de ciencia ficción. A partir de 1982, se inició la 2da. etapa de su carrera en ciencia ficción con la publicación de 'Los límites de la Fundación'. Desde entonces y hasta su muerte, Asimov publicaría muchas secuelas de sus novelas ya escritas, dándoles un tratamiento de conjunto en una forma que seguramente no había él mismo previsto. Asimov pensaba que sus contribuciones más duraderas serían las Tres Leyes de la Robótica y la serie Fundaciones. Más aún, el Diccionario de Inglés de Oxford le da crédito al introducir las palabras positrónico, psicohistoria y robótica en el idioma inglés. La primera de estas palabras se aplica a una tecnología enteramente ficticia, aunque basada en el nombre de la partícula subatómica de antimateria opuesta al Electrón, el Positrón, mientras que la segunda se utiliza con frecuencia en un sentido diferente al empleado por Asimov; sin embargo, el uso de robótica continúa aplicándose con el sentido dado por Asimov. Divulgación científica El lanzamiento del Sputnik en 1957 despertó el interés del público sobre la ciencia, interés que los editores de Asimov le pidieron que cubriera con cuanto material fuera capaz de escribir. Al mismo tiempo, la revista mensual 'Magazine of Fantasy and Science Fiction' le invitó a continuar su habitual columna, que había comenzado en la ya cerrada revista bimestral del mismo grupo, 'Venture Science Fiction', especializada en la divulgación científica, y le dio a Asimov una completa libertad para publicar. La primera de las contribuciones a F&SF apareció en noviembre de 1958 y continuó desde entonces con otras 399 colaboraciones, hasta que su estado de salud le impidió seguir. Estas columnas, coleccionadas periódicamente en libros por su principal editor, Doubleday, ayudaron a Asimov a crearse una reputación como gran divulgador de ciencia y, según él, fueron sus únicas obras de divulgación que escribió en las que no tenía que suponer de sus lectores una completa ignorancia en los temas discutidos. La popularidad de su primer trabajo de gran envergadura, la 'Guía de la Ciencia para el Hombre Inteligente', también le permitió desprenderse de gran parte de sus responsabilidades académicas y convertirse esencialmente en escritor a tiempo completo. Asimov publicó la 'Guia Asimov para la Biblia' en dos volúmenes que comprendían el Antiguo Testamento (1967) y el Nuevo Testamento (1969), y luego los combinó en un sólo volumen de 1.300 páginas en 1981. Lleno de mapas y tablas, la guía conduce a través de los libros de la Biblia en orden, explicando la historia de cada uno y las influencias políticas que les habían afectado, como también información biográfica sobre los personajes importantes. También escribió bastantes ensayos sobre las convenciones sociales de su día, incluyendo 'Thinking About Thinking' y 'Science: Knock Plastic' (1967). La gran variedad de información que cubren los escritos de Asimov llevaron a Kurt Vonnegut a preguntarle en una ocasión: "¿Cómo se siente sabiéndolo todo?" Asimov le respondió que él sólo sabía cómo se sentía al tener esta reputación de omnisciente: "Inquieto". Sus novelas de robots destacan por ser del tipo policiaco, por lo cual Asimov se considera un pionero en la ciencia ficción policiaca. En las novelas de robots ('Las bóvedas de acero', 'El sol desnudo', 'Los robots del amanecer', 'Robots e Imperio'), Asimov creó a otro de sus grandes personajes: Elijah Baley. Otra de sus criaturas fue Hari Seldon. Gran parte de la ficción de Asimov se basa en el tema del paternalismo. Su primera historia de robots, 'Robbie', cuenta la historia de una niñera robótica. A medida que los robots se hacen más sofisticados, sus intervenciones son más sutiles. En 'Evidencia', un robot camuflado como humano consigue un cargo electo. En 'El Conflicto Evitable', los robots quitan el protagonismo a la humanidad, actuando como niñeras de toda la especie. Posteriormente, en 'Robots e Imperio', un robot desarrolla lo que se llama la 'Ley Cero de la robótica', que establece que "un robot no puede dañar a la humanidad ni, por inacción, permitir que ésta se ponga en peligro". También decide que la presencia robótica está sofocando la libertad de la humanidad, por lo que la mejor línea de acción es la desaparición por sí mismos de los robots. Una historia que no es de robots, 'El fin de la eternidad', muestra un conflicto similar y una misma resolución. En la serie de la Fundación, que originalmente no tenía robots, un científico diseña un plan semi-secreto para crear una sociedad perfecta en el transcurso de 1.000 años. Esta serie tiene su propia versión de los guardianes de la República de Platón en el libro 'Segunda Fundación', que perfeccionan y protegen el plan. Cuando Asimov termina de escribir la serie en los años cincuenta, la Segunda Fundación eran presentados como los protectores de la humanidad. Cuando en los años '80 revisa la serie, le da un tono aún más explícito al tema paternalista. En 'Los límites de la Fundación' introduce el planeta 'Gaia', obviamente basándose en la hipótesis Gaia. Todo animal, planta y mineral de Gaia participan de una conciencia común, formando una super-mente que trabaja conjuntamente para el bien común. 'Fundación y Tierra' introduce a los robots en el universo de la Fundación. Dos de las últimas novelas de Asimov, 'Preludio a la Fundación' y 'Hacia la Fundación', exploran su comportamiento con mayor detalle. Los robots se revelan como ocultos benefactores de la humanidad. Otro tema frecuente, tal vez el revés del paternalismo, es la opresión social. "Las corrientes del espacio" toma lugar en un planeta donde crece un fibro-vegetal único, y a los campesinos los explotan los aristócratas de un planeta cercano. El héroe de 'En la arena estelar' ayuda a un planeta que es oprimido por un arrogante imperio interplanetario, los tyranni. Las víctimas de la opresión son muchas veces la gente de la Tierra (a diferencia de colonos en el espacio) o los robots. En 'El hombre del Bicentenario' un robot lucha contra el prejuicio para hacerse aceptar como humano. En 'Bóvedas de acero', la gente de la Tierra siente antipatía hacia los ricos 'espaciales' de otros planetas y trata a los robots (asociados con los espaciales) de una forma semejante a la de los norteamericanos blancos trataban a los negros a principios del siglo XX, por ejemplo, dirigiéndose a ellos como muchacho. 'El guijarro en el cielo' muestra una situación parecida: el Imperio Galáctico gobierna la Tierra y su gente usa términos tales como Miserable terrícola (Earthie-squaw), pero la Tierra es una dictadura teocrática que impone la eutanasia a todos a la edad de sesenta años. Los héroes son Bel Arvardan, hidalgo galáctico que tiene que superar sus prejuicios y Joseph Schwartz, un sesentón estadounidense del siglo XX que había emigrado desde Europa, donde su pueblo fue perseguido (es bien posible que fuera judío), y se encuentra transportado en el tiempo hasta la época de Arvardan. Tiene que decidir si ayuda a una sociedad oprimida que no lo considera apto para seguir viviendo. Aun otro tema frecuente de Asimov es el pensamiento racional. Frecuentemente en toda su ficción, las escenas importantes son esencialmente debates, siendo el ganador el lado más racional, el más humanitario, o simplemente el más persuasivo. Las principales críticas a la obra temprana de Asimov giraban en torno a que no abordaba temas de la sexualidad de sus personajes y que tampoco incluía criaturas extraterrestres, lo que a los ojos de algunos lectores dotaba a sus libros de cierta frialdad y cientifismo difícil de asimilar. Sin embargo, en sus obras más tardías intentó compensar estas críticas introduciendo este tema. La novela Los propios dioses ('The Gods Themselves'), escrita en 1972 y ganadora de los premios Hugo y Nébula, parece que fue escrita como una respuesta a estas críticas. En ella trata ampliamente ambas temáticas. Asimov se mostró especialmente satisfecho de esta obra y a la parte central de la novela la consideró lo mejor de sus escritos. La razón para no incluir extraterrestres en sus obras la explica el propio Asimov en uno de sus libros. En una de sus primeras historias, 'Homo Sol', la civilización humana entra en contacto con la Federación, compuesta por seres humanoides, que no son humanos. Obviamente los humanos, aunque más atrasados en lo tecnológico cuentan con un gran potencial de expansión y aprendizaje. Esto pareció agradar bastante a John W. Campbell (editor de Asimov y escritor anterior a la edad de oro). Sin embargo, para Campbell, humano significaba, por defecto, occidental del norte de Europa. Este enfoque no fue del agrado de Asimov (de origen judío) y para evitar este tipo de conflictos, decidió crear galaxias únicamente humanas, en las que no se hace referencia a razas. Otros criticaban la falta de personajes fuertes femeninos en sus obras iniciales. Asimov se excusó aduciendo su falta de experiencia inicial como escritor prácticamente juvenil. Sin embargo, a medida que avanza en su obra, los personajes femeninos ganan importancia. Durante la década de 1980, embarcado por presiones editoriales en sucesivas continuaciones de la serie Fundación y en pleno auge del movimiento Ciberpunk, la visión positiva de Asimov de la ciencia y la tecnología fue denostada por esta corriente literaria, más crítica hacia sus desviaciones y abusos. Su escritura, además era tenida por pobre en contraste con el barroquismo y el cultivo del estilo de autores como William Gibson o Bruce Sterling. En 1981 se nombró a un asteroide, el 5020 Asimov en su honor.

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