POR GUILLERMO MÁRQUEZ Cristina Elizabeth Fernández de Kirchner no camina La Matanza, aunque pretende convertirse en senadora nacional Buenos Aires-PJ. Ella prefiere la Gran Vía madrileña para ir a quejarse de las miserias argentinas, con cartera Louis Vutton, Rolex, Gucci o Dolce Gabbana y algún accesorio comprado en Patio Bullrich. Ella se encuentra excitada porque la semana próxima podrá pasear por la Fifth Avenue, que no queda en González Catán. En el desaforado marketing de la Casa Rosada, Cristina puede exhibirse ante la Nación –y ante la Provincia de Buenos Aires- trabajando en los grandes problemas argentinos, una imagen que a ella le fascina porque se diferencia mucho de Hilda Beatriz González de Duhalde, con quien compite sin decirlo, por el corazón del PJ bonaerense. El Presidente aprueba, entusiasmado, porque además le permite –dicen las lenguas viperinas que siempre deambulan por la Provincia de Santa Cruz- rondar a gusto en las cercanías de cierta empresaria de El Calafate, su hotelera preferida. Y la opinión pública se deleita imaginando que sus frustraciones se acabarán si los Kirchner logran cancelar las obligaciones con el FMI (hay que admirar a Martín Redrado que, escuchando estas cuestiones, puede mirar a los ojos al Presidente y no estallar en una carcajada). Ricardo López Murphy se quedó corto al reclamar al Gobierno "una explicación cuidadosa" del proyecto de cancelar, en forma anticipada, US$ 15.000 millones al Fondo Monetario Internacional. Tendría que haber apostado que Kirchner no podrá hacerlo, y declararse harto de la fascinación presidencial por el grotesco, un burlesque escapado de la peor pesadilla de Rudy Fernando Ulloa Igor, el amigo impresentable del Presidente. En cambio López Murphy estuvo obvio: "No entiendo lo que quieren hacer. Ningún país hace eso que están tratando. ¿Por qué pagar antes de tiempo?" ¿De qué trata esta locura de recuperar autonomía? Si lo que la Argentina vive es el veranito de no pagarle nada a sus acreedores, no las ventajas de la no auditoría. Hay que denunciar que Kirchner quiere timar a la República para satisfacer su capricho. Al menos en el año 2004, los reclamos del FMI son lógicos, ¿o acaso no hay que reformular el sistema financiero? Si Kirchner quiere ignorar al G-20, allá él pero entre el G-20 y Kirchner no hay dudas de quién ganará. El economista en jefe de FIEL (Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas), Daniel Artana, aseguró que si la Argentina cuenta con un excedente de US$ 15.000 millones tiene aplicaciones más productivas que realizar que girárselo al FMI. El peronismo ya cometió la brutal estupidez de gastar las reservas de oro que había en el Banco Central, al final de la 2da. Guerra Mundial en inversiones no productivas, ¿sería capaz de repetir semejante tontería? Artana también fue moderado: "No parece ser una estrategia demasiado sensata". Tendría que haber afirmado: "Es digno del que inventó el cuento chino". Ocurre que la deuda con el FMI es a una tasa de interés menor al 4% anual, y mucho más sensato aplicar los US$ 15.000 millones a rescatar bonos por debajo de la par, como los Boden. Si la Argentina hizo tanta prensa durante el año 2003 en que había sobrecumplido las metas con el FMI, ¿cuál es la urgencia ahora en embolsarle US$ 15.000 millones? Si Cristina necesitaba un discurso espectacular para recorrer Europa y así hacer prensa en La Matanza, podrían haber elegido algo más convincente y honesto. Kirchner cree que si una vez le pudo girar al exterior el dinero de la Provincia de Santa Cruz, sin que nadie regañara, ahora puede consumirse US$ 15.000 millones de las reservas sin dificultades. Bueno... se equivoca. Y mucho.
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Llevan a Cristina K a la Gran Vía para que la escuchen en González Catán
Cristina de Kirchner fue en misión demagógica e inútil a España, sólo explicable para iniciar su proselitismo bonaerense. Pero sin ninguna lógica macroeconómica.
14 de diciembre de 2004 - 01:46












