CIUDAD DE BUENOS AIRES (Informe Caliba r). Comienzan a visualizarse los temas centrales que el gobierno y la oposición abrazarán en la campaña electoral de este año para buscar el triunfo en octubre y noviembre próximos: la población vacunada de Covid-19 en el caso del kirchnerismo y el precio del asado como expresión del aumento de la inflación, en Juntos por el Cambio.
VACUNAS VS. ASADO
Curiosidades del humor social que favorecen al FdT
La Grieta es un fenómeno cultural: esta conclusión es necesario recordarla al abordar la lectura de la reflexión de Matteo Goretti. Así se puede comprender por qué motivo algo que no es lógico, sin embargo para una porción considerable de la sociedad sí lo es, aún cuando ni siquiera pueda fundamentarlo. Muy interesante el texto. Para alguna nota futura de Goretti sería bueno que aborde el gran tema de esta campaña electoral: la virtualidad, o sea la no presencialidad, tan importante para la forma argentina de hacer política en el GBA.
Por su parte, en la campaña electoral Juntos por el Cambio probablemente retome el tema de la pobreza y el aumento de los precios para intentar derrotar al oficialismo.
El debate por las vacunas y las restricciones a la circulación y al comercio, que esta coalición política alentó por los errores del gobierno, diluyó el peso de la inflación en la agenda pública.
El gobierno está actuando para quitarle esa bandera a la oposición. Sin embargo, en vez de operar sobre las causas que motivaron el crecimiento de la inflación y la pobreza, la administración de Alberto Fernández decidió desplegar mayores controles de precios y restricciones al comercio.
La prohibición de exportar carne que impuso es un buen ejemplo: a pesar de que no la abarata ni permite generar mayor oferta, y que se pierden mercados internacionales y dólares, es una decisión que aprueba la mayoría de los consumidores porque considera que el producto será más accesible a sus bolsillos.
La gran novedad es que esta campaña electoral será muy diferente que las anteriores.
Los efectos de la pandemia y el acostumbramiento del público a las malas políticas económicas y sociales están modificando los valores y las demandas de la sociedad argentina.
Por ejemplo, el aumento de la pobreza aumentó la opinión favorable hacia el subsidio estatal como el único vehículo eficaz para contenerla.
Lo mismo sucede con los controles de precios y ciertas prohibiciones a la comercialización: la gente cree que los beneficia y asume como propio el engañoso discurso oficial que culpa a los empresarios por los aumentos.
Lo que la mayoría de la población entiende cuando se habla del abultado déficit fiscal es que las propuestas que apuntan a su contención sólo traerán más hambruna.
Estos cambios favorecen la consolidación de un discurso más populista y la prevalencia de la dimensión ideológica sobre la racional, que veremos en la campaña electoral este año.
De ser así, es posible que el kirchnerismo esté mejor preparado para representar a la mayoría de la población; Juntos por el Cambio deberá hacer un esfuerzo adicional para seducir a los votantes del medio, que son los que inclinan la balanza, para alinearse con los cambios de opinión y representar las nuevas demandas.
Sin embargo, el resultado final está abierto, dependerá de los candidatos y de las campañas, y de los errores que cometan gobierno y oposición.
El acrecentado peso de la dimensión ideológica en el debate público también muestra sus límites, aunque no queda claro cómo impactará en la decisión de los electores.
Por ejemplo, nuestro país recibirá en donación de los Estados Unidos un número considerable de vacunas, a pesar de que el gobierno argentino se aleja de manera manifiesta del país del norte y se acerca a las otras potencias que no las regalan, sino que las venden.
Queda por ver cómo el kirchnerismo procesará en su discurso semejante contradicción.










