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LA MEDIOCRIDAD COMO REGLA

13 claves del narco 2020 y los hijos de la droga

Lun, 16/11/2020 - 9:44am
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No hay cambios para los narcos. Ni la pandemia ni el cambio de Administración parecen haberlos molestado. El negocio sigue a flote. Y su triunfo es la derrota de todos.

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De paso, todo un tema cómo queda ahora la historia con la despenalización de la marihuana, que todos saben que no será sólo para uso medicinal.
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CIUDAD DE BUENOS AIRES (SocLauraEtcharren). El Narcotráfico las prefiere teóricas y también mediocres. Ambas cualidades le garantizan al negocio permanencia, y trascendencia.

Más allá de las cuestiones de sororidad, las últimas gestiones ministeriales no deberían representar ninguna jactancia de género. Por el contrario. El feminismo, concebido desde los ministerios de seguridad de la Nación, atravesaron por los estadíos más bochornosos a los que puede asistir la seguridad de un país. 

Desde una figura absolutamente desdibujada como la de Rodríguez, pasando por una figura escenográfica como la de Bullrich, hasta una ministro de cancionero de colegio secundario como Frederic. Sobresale, entre la rifa ministerial, Garré. La mujer con influencias subterráneas más allá de cualquiera de sus cargos.

El contexto de la pandemia

El narcotráfico, en relación a su comercialización a mayor escala, como en su negocio de venta minorista al menudeo, ha sido la actividad que funcionó de forma sostenida durante todo el Aislamiento Social/Preventivo/Obligatorio, fortaleciéndose en la ampliación de sus diversas estructuras de venta. Ocurre, que para los narcotraficantes, las normas externas al delito no tienen validez alguna. Saben, las mafias narcóticas, que no tienen ninguna fuerza de choque por fuera del circuito criminal. Entienden, que en materia de seguridad, nada tienen enfrente porque no hay conducción política de las fuerzas federales. Porque de haber conducción política con características de lucha, el abastecimiento hubiese estado, aunque sea, en jaque. 

La zaraza, en el ámbito de seguridad, no es una frase más de un funcionario amateur. Es, causalmente, una realidad que atraviesa a una de las carteras más importantes del país que al mismo tiempo goza de una incompetencia destacada.

Durante la pandemia que continúa, el tráfico de sustancias ilícitas no encontró mayores limitaciones en las fronteras. De hecho, su cierre, fue selectivo. Las Fuerzas Federales estuvieron al servicio de las provincias más reclamatorias de federales de la región central. Buenos Aires y Santa Fe. Dos provincias con ministros polémicos en los medios, y apenas chasquibunes en el territorio.

Fuerzas Federales desperdiciadas, como siempre, y sin estrategia, en los grandes centros urbanos de una región que se convirtió en la de mayor derramamiento de sangre en los últimos 7 meses.

Con una violencia institucionalizada, y un sistema de redes del narco bien aceitadas, los cadáveres fueron y son parte del escenario de la mediocridad. De la abulia. De la construcción paulatina pero sostenida de un capital cultural violento. De un sistema de creencias asentado sobre las bases del desconocimiento territorial. De la nueva configuración del narcotráfico 2.0. De las fusiones emergentes. De las células criminales arribadas, y de los mercados estimulados.

Con un Ministerio de Seguridad de la Nación de cancionero de colegio secundario, de perspectiva de género y de gatopardismo en seguridad, la criminalidad organizada no encontró frenos durante el aislamiento sino constataciones. El Ministerio continuaba siendo teórico y la comicidad de la “lucha” seguía su línea de complacencia al mantener el verso de la droga enfriada y/o abandonada. Un verso que marca, entro otras cosas, los miles de pasos adelante que el Narcotráfico está del Ministerio de Seguridad. Ministerio que recogió el verso de Cambiemos con otros valores agregados vinculados a la compresión delictiva. El psicoanálisis del sujeto sujetado.

La pandemia desatada por el Covid-19 llegó para ratificar la rifa ministerial ensamblada con la rifa de las Provincias de Buenos Aires y Santa Fe. Aunque hoy, Buenos Aires, aparece con una performance, en materia investigativa/operativa, con más vuelta y más resultados positivos. Abordar los enclaves, dentro del enclave, trajo algunos pocos beneficios a la gestión que replican en la medición de la seguridad. Al menos, en materia de narcotráfico. Sucede que a Berni, los federales, le fueron impuestos. En cambio, bajo el rebote de la "la paz y el orden", el Gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, tuvo que recurrir a las bacinillas que podía proporcionarle Nación para así mantener a su Ministro y junto a él, la inseguridad con aroma de gendarmes. Es decir, compartir el desastre. Para disimular.

Datos de Pandemia en relación al Narcotráfico y al Narcomenudeo. Punto por punto un desglose de lo más destacado de la investigación:

 1.  CABA inició su etapa de contención en materia de lucha contra el Narcomenudeo. Lo cual no significa que no exista narco, sino que, al abordarlo en los barrios, en las villas y en los bastiones, comienza a recortarse el circuito de redes. Ese recorte produce una debilidad en sus alcances que necesita de un trabajo sostenido. Y de una policía, con más preparación para abordar a los diversos eslabones enquistados en la ciudad.

 2.  En la región sur, los cambios en la estructura de seguridad de Río Negro, perfilan positivamente. Será tal vez, Betiana Minor, la mujer que podrá despertar sororidad en el ámbito de la seguridad.

 3.  Rosario, por su parte, continúa funcionando como enclave. En dicha ciudad se reactivaron antiguas disputas y las células adormecidas. Las redes 2.0 se activaron en la descentralización de la información y la jerarquía. En ese sentido la anomia en la Hidrovía ha sido fundamental. Dicho corredor aumentó su tráfico de un 20 a un 40%, siendo que las bandas narcocriminales de Rosario se abastecen en un 35% de lo que se descarga en el puerto para luego iniciar el recorrido por vía terrestre y así garantizar el abastecimiento de las diversas estructuras de la cadena de venta de estupefacientes. Estructuras que van de menor a mayor complejidad: El dealer, el punto de venta, el expendio armado, el búnker, y la fortaleza.

La hidrovía representa para quienes investigamos la problemática del narcotráfico, el fetichismo de la lucha federal. Es que el jactancioso "squad anticorrupción" de Carrió -que ganó horas de paseos mediáticos con el relato de sus investigaciones en dicha vía- ni siquiera sacó de la misma una beluga. Tampoco avanzaron desde el Ministerio de Seguridad amigo que compró, sintomáticamente, lanchas israelíes inservibles para patrullar.

 4.  En relación al enclave Conurbano Bonaerense, Lomas de Zamora superó a La Matanza en la movida del Narcomenudeo. Junto con Escobar y Esteban Echeverría, Lomas de Zamora se encuentra dentro de los partidos con más instalación de nuevos puntos de venta de estupefacientes durante la pandemia. Al tiempo que José C Paz, más allá de la ambulancia falopera y la melodía “dentro de la ley todo, fuera de la ley nada”, se consagra como el partido en donde el narcomenudeo se encuentra tácitamente “institucionalizado”.

 5.  En lo que hace a las provincias del norte argentino, Formosa es la que mejor gestionó la lucha contra el Narcomenudeo. Avanzó sobre los pasos ilegales, agudizó la vigilancia en el enclave de la ciudad de Clorinda y mantuvo sus niveles de investigación y operatividad, evitando así las operaciones de velo y de engaño. Esas operaciones que tienen que ver con que lo se contiene por un lado, explota por el otro.

 6.  Salta se mantuvo positivamente operativa en los barrios, al igual que Jujuy. Una provincia que a la fecha, vuelve a sentir que la matriz subterránea de la criminalidad victimizada, busca reactivarse desde la casa de los milagros.

Las tres provincias, Salta, Jujuy y Formosa, tuvieron que enviar a las inmediaciones fronterizas a sus fuerzas de seguridad para contener a contrabandistas desatados que no sólo ponen en riesgo la seguridad de los territorios provinciales, también la sanidad de los mismos.

 7.  En la Triple Frontera, por su parte, y después de 20 años, aparecieron los primeros indicios de Hachís en relación al negocio embrionario en Argentina. Por ese mismo engranaje también pasaron a ser protagonistas sigilosos de la estructura criminal argentina, algunos recursos internacionales de la organización del Tren de Aragua con vínculos de choque con el Cártel de los Soles que se diseminó por toda América Latina. Un cartel que se encuentra lejos de la debilidad con los que algunos analistas especulan.

 8.  El Cripy -marihuana colombiana- logró penetrar la frontera en el NOA para instalarse cómodamente en el sur de la capital de Tucumán. Allí, se conformaron ollas de consumo que forman parte del paisaje del Macondo del NOA. Tucumán es la provincia de la región mencionada que cuenta con una policía de corrupción estructural. Situación que hace que las disputas sean cada vez más violentas y con mayor derramamiento de sangre. De hecho, el sur de la capital, “está manejado por las bandas de narcomenudistas”.

 9.  Además de la violencia tucumana, la región centro, desde que se inició la pandemia, se convirtió en la más violenta en lo que hace a sus grandes centros urbanos. Si bien el centro de Argentina es el territorio donde siempre se dio la disputa frontal entre bandas, durante este año hubo un recrudecimiento. En especial, en el Conurbano Bonaerense, el Gran Rosario y el Gran Córdoba.

Las razones más destacadas tienen que ver, en los dos últimos centros, a la incursión del paco, un mercado propio del primer territorio que durante la pandemia se propagó, aunque aún de forma embrionario, por los otros dos centros urbanos. Dicho mercado llega por vía terrestre desde Buenos Aires a través de las diversas arterias conectivas. Y por hidrovía, desde Paraguay, en su versión Chespi al puerto de Rosario. Por otra parte, internas al interior de las fuerzas de seguridad y la falta de investigaciones propias en relación al narco, estimularon la conflictividad. 

En el caso particular de Córdoba, si la Fuerza Policial Antinarcotráfico, configurada para la lucha contra el Narcomenudeo, comenzase a generar investigaciones más allá de las denuncias del 0800 como marcan los partes, tendría chances de retomar el camino hacia la proactividad. Un camino que comenzó a diluirse poco antes del comienzo de la pandemia pero con posibilidades de encausarse. 

 10.  En Corrientes se desarmaron los parches que había puesto la gestión de Cambiemos e Itatí vuelve a reactivarse como centro de distribución e ingreso de drogas.

En relación al consumo y a las compensaciones del Narcotráfico, lo ocurrido en lo que va de la pandemia no deja de ser menos grave de lo que ocurre con el tráfico.

 11.  Aumentó el consumo de estupefacientes comenzando por el alcohol, droga legal socialmente aceptada.

 12.  La oferta de drogas no disminuyó, puesto que hubo movilidad sostenida, previo abastecimiento, cortes, y permeabilidad intacta de fronteras. Es decir, el Narcotráfico, a través del Narcomenudeo equilibró y compensó la acumulación de dinero con más cortes en las diversas sustancias. Dichos cortes, y el aumento en materia de consumo, generaron un crecimiento en la carga violenta de otros delitos. Conexos y no conexos.

 14.  El negocio de la cocaína líquida que tuvo uno de sus secuestros más importantes en el año 2014 vía a México, se retomó en Argentina. Es que el negocio de la cocaína pelea cabeza a cabeza con el mercado de las drogas de síntesis. Aquellas que aún, pese a las proyecciones, no han podido aún desplazar al mercado blanco que se reinventa a través de diversos flujos para permanecer ante la falta de investigación criminal que lo deja penetrar y cocinarse en el interior del país sin dificultades.

Finalmente, en la tomografía nefasta de la mediocridad como regla, tenemos a los hijos de la droga. Se trata de las víctimas por violencia que pierden la vida en las disputas entre las diversas bandas de narcotraficantes. También heridos por tiroteos entre las facciones de las mafias bravas del fútbol que ganan terreno en las provincias, y demás organizaciones que convirtieron al país en un crisol de razas narcóticas fusionadas.

Se presentan, los hijos de la droga, como las víctimas visibles inocentes de los estragos que los estupefacientes, por consumo o por delito, generan en la sociedad desintegrada. Víctimas de una inseguridad con sostén político. Con silencios ensordecedores, omisiones conniventes y fundamentalmente, con el negocio a futuro de algunos. El negocio de aquellos que lucran con una legalización de las drogas para fundamentar gestiones mediocres de ingenierías intelectuales deforestadas con velos de libertades individuales.