A simple vista, Axel Kicillof parece el mejor candidato potencial que el peronismo puede cultivar de aquí a las lejanas elecciones presidenciales de dentro de 3 años. Gobierna el principal distrito electoral del país, la provincia de Buenos Aires, donde surfeó el vendaval que arrasó al peronismo a nivel nacional y consiguió su reelección con el 45% de los votos. Conserva niveles de imágen aceptable (en torno al guarismo que obtuvo un año atrás en las urnas) y dentro del universo peronista obtiene un diferencial a su favor mejor que el de Cristina Kirchner, de acuerdo a una encuesta de la consultora Prosumia. Habiendo agotado sus posibilidades de continuar al frente de la PBA, Kicillof se lanzó a la construcción de un proyecto presidencial que tuvo su bautismo el 17 de Octubre con un acto que encabezó en el partido de Berisso. Allí desplegó un arsenal discursivo contra Javier Milei y su gobierno. El exministro de Economía se presenta como la antítesis de cada cosa que haga o proponga el Presidente. Sin embargo, si Kicillof concitó alguna atención aquel día en la que mostró de su lado a gran parte del aparato peronista bonaerense, fue por lo que pudiera decir en referencia al enfrentamiento que mantiene de manera insólita mentora, la exPresidente, situación que quedo reflejada en la frialdad con la que se trataron en un acto de conmemoración de las Abuelas de Plaza de Mayo que hasta Estela de Carlotto tuvo que reconocer.
PANORAMA
El mutualismo simbiótico entre Milei y CFK
Una tesis: el aumento del tono opositor de la exPresidente abroquela a su núcleo de votantes, y en paralelo causa el mismo efecto en el de Milei.
Cualquier crítica al gobierno libertario se convirtió ese día en una cuestión secundaria. Y eso es porque si bien Kicillof puede eventualmente ser un buen candidato para una carrera para la que aún falta mucho por recorrer, no es aquí y ahora quien mejor expresa la oposición a Milei. Esa es Cristina Kirchner, quien no necesita más que un tuit para meterse en un espadeo mano a mano con el Presidente. Esta semana se reeditó un cruce a raíz de un comentario de Milei que su antecesora interpretó como una amenaza de muerte. El libertario había dicho en una entrevista que quería poner “el último clavo al cajón del kirchnerismo con CFK adentro”. “Así que ahora también me querés matar”, fue la reacción de la exmandataria que derivó en otros intercambios. La visibilidad que adquiere Cristina como contradictora de Milei no la consigue ningún otro dirigente. Y esto es algo que el Presidente quiere aprovechar a su favor. CFK puede erigirse como la principal referente opositora, pero sus niveles de desprestigio le impiden consolidarse como una alternativa, al menos en términos nacionales. Esa es una debilidad de la que Milei pretende sacar un beneficio y por eso sube a la dirigente peronista al ring.
Una encuesta conjunta de las consultoras Alaska y Trespuntozero muestra que si las elecciones presidenciales fueran hoy Milei le sacaría cerca de 10 puntos al peronismo expresado en la sumatoria de los votos obtenidos por CFK y Kicillof. El trabajo, sin embargo, muestra un fenómeno particular. Y es que la irrupción de la exPresidente en la escena pública -aumentó sus apariciones y potenció su perfil con la interna por la conducción del PJ- le levanta la intención de voto y al mismo tiempo esto influiría positivamente en la de Milei. Según el trabajo de Alaska y Trespuntozero, el Presidente había sufrido un bajón en su acompañamiento electoral en septiembre, cuando las encuestas también mostraron un deterioro en la imagen del Gobierno. Ese mes perdió 5 puntos en comparación agosto, lo que llevó su intención de voto al 37%. Pero en octubre se da una recuperación que lleva el apoyo de los electores de Milei de nuevo en el umbral de los 42%. Ese repunte coincide con una suba más pronunciada de la intención de voto de CFK, de casi 5 puntos en el mismo lapso. La tesis sería la siguiente: el aumento de la visibilidad y del tono opositor de la exPresidente redunda en un abroquelamiento de su núcleo de votantes, y en paralelo causa el mismo efecto entre los electores de Milei. Si el Presidente había perdido algún apoyo de sectores que no comparten sus modos o algunas de sus políticas, la reaparición de CFK estimulada en parte por Milei habría sido suficiente para traerlos de nuevo al redil. Hay una retroalimentación de la que se benefician ambos. Si se tratara de una simbiosis, sería la del mutualismo.
Otros datos de la encuesta de Alaska y Trespuntozero es que la intención de voto de Milei está casi 15 puntos por debajo del 56% con el que ganó el balotaje, aunque 12 por encima de lo que obtuvo en la primera vuelta. En torno al 40% podría haberse estabilizado el apoyo al Presidente. Por su parte, lo que crece CFK se lo debe a que le resta a Axel Kicillof, que retrocede 6 puntos. La exPresidente no logra capturar adhesiones por fuera del núcleo duro del kirchnerismo.
Milei, en tanto, recupera acompañamiento a costa del PRO, según muestra el estudio ya citado que le adjudica a Mauricio Macri una intención de voto de 4%. Casi un margen de error. El exPresidente evalúa la conveniencia de formar o no una alianza con LLA para las próximas elecciones legislativas. En la mesa chica del poder mileista creen que el partido oficialista ya absorbió la mayor parte del voto amarillo, por lo que no tiene mayor sentido incorporar a su lista dirigentes de ese espacio. Hay números que apoyan esa teoría. Una encuesta de Opina Argentina muestra a la LLA en un empate con el peronismo, en el 33% a nivel nacional. En ese escenario, el PRO conseguiría 11%. Si, en cambio, ambas fuerzas de derecha confluyeran en un mismo espacio, la intención de voto sube al 39%, mientras el peronismo/kirchnerismo conserva el mismo 33%. Es decir, la adhesión del PRO potencia el apoyo al oficialismo, pero no le traslada la totalidad de sus votos ni lo acerca al 50%. ¿Es negocio pactar con Macri cuando esos 6 puntos adicionales podrían lograrse afinando el marketing político? Es la pregunta que se hacen Karina Milei y Santiago Caputo.
Macri sigue buscando el punto exacto de su relación con Milei. Se arrogó haber puesto a la nueva secretaria de Energía, María Tettamanti, quien tiene un pasado en la Fundación Pensar del PRO. Milei concedió que la designación fue fruto del “diálogo profundo” que tiene con Macri. Sin embargo, abundan las versiones de que la flamante funcionaria llegó al cargo por su vínculo con Daniel González, el hombre de Luis Caputo para coordinar el área energética. Algunos delizan que Macri cree que puso a una propia en el Gobierno y que Milei deja que piense eso.
Milei no sólo causa estrés en el PRO. Lo hace también en el resto del espectro político. Se confirmó finalmente la fractura del bloque radical en la Cámara de Diputados. Se partió en 2 bloques en función de su cercanía o no con la Casa Rosada. Los disidentes, 12 legisladores encabezados por Facundo Manes, son los más críticos del Gobierno. Por su parte, la facción que dirige Rodrigo de Loredo conserva a los radicales “con peluca” que votaron por sostener los vetos a las leyes de movilidad jubilatoria y de financiamiento universitario. La tensión con las universidades reflotó en estos días cuando la UBA anticipó que pedirá que la justicia impida que el Gobierno, a través de la SIGEN, la audite al considerarlo violatorio de la autonomía de las casas de estudio superior. Milei respondió sembrando sospechas. "Parece que están mucho más sucios todavía", dijo.
Milei viene envalentonado. Los indicadores financieros jugaron de su lado. El Riesgo País perforó el piso de los 1.000 puntos por primera vez en 5 años luego de que Caputo anunciara que acordó con bancos internacionales desembolsos para garantizar el pago de los vencimientos del año que viene. El Banco Central aceleró la compra de dólares hasta niveles récord para un mes de octubre gracias al blanqueo, que también impulsó a los bonos. La brecha cambiaria se ubicó por debajo del 20%. La euforia financiera contrasta con la economía real. La inflación podría bajar otro peldaño este mes, mejorando las condiciones para la recuperación del salario, pero el consumo, un indicador de bienestar económico, tarda en reaccionar. La consultora Empiria explica que si bien se ha producido una mejora del salario real, el incremento se redirige no al consumo sino al pago de gastos fijos, es decir, servicios. Ahora ese “costo fijo” tiene un mayor peso en el ingreso. “El ingreso disponible para un hogar promedio en el AMBA cayó 14,5% real entre noviembre de 2023 y septiembre de 2024, y es la principal variable explicativa de la merma del consumo en el período (10%)”, dice la firma que dirige Hernán Lacunza.
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