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TRABAJAR EN LA EMPATÍA, POR FAVOR

Cuarentena en CABA: Odisea terrible en el Ibis Obelisco

Dom, 29/03/2020 - 6:57pm
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Por Urgente24

En la Redacción de Urgente24 se siguió con interés la evolución de la cuarentena porque la redactora Mercedes Sullivan precisamente ha tenido que cumplir una en un hotel de Ciudad de Buenos Aires. Su relato, publicado en su cuenta en Facebook, debería llamar la atención de las autoridades a cargo del aislamiento. Es cierto que es una emergencia y que no hay antecedentes en el país. Pero esto no evita ciertos cuidados y responsabilidades. Es probable que se encuentren superados por las circunstancias pero, de todas maneras, los hechos discrepan con el discurso. Aquí el testimonio completo. De paso, Urgente24 quisiera saber cuánto le paga la Ciudad a Ibis Obelisco porque en 7 días en apenas 2 ocasiones hicieron la limpieza de las habitaciones:

Ibis Obelisco: Muy llamativo lo que se comenta.
Contenido

El texto completo de Mercedes Sullivan:

"Hoy transito mi 7mo. día de cuarentena obligatoria en el hotel Ibis Obelisco, tras retornar el pasado lunes (23/03) del exterior. Es un encierro que ha sido dispuesto de manera totalmente aleatoria por el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, ya que muchos pasajeros de vuelos que llegaron antes y/o después del mío fueron enviados a cumplir cuarentena en sus casas. Parece que hay ciudadanos más inmunes al virus que otros...

Yo, que hago de la escritura mi medio de vida, hoy no encuentro las palabras para describir lo que viví en los últimos días (y sigo viviendo). Pero voy a intentarlo. Bajo ningún punto de vista intento victimizarme: sé que hay personas que la están pasando muchísimo peor, por lejos, y sé que a todos nos afecta este aislamiento. Sólo quiero visibilizar algunas cuestiones que considero importantes. De todo esto que estamos atravesando, algo tendremos que aprender. Y creo que la clave es trabajar en la empatía.

He leído muchísimos comentarios -e incluso creo que es un discurso que se ha intentado instalar oficialmente- respecto a que los argentinos varados en el exterior deben "joderse" por haber viajado. Nos calificaron, como mínimo, de "chetos" o "macristas". Y voy a hablar por mí, aunque sé de cientos de casos similares: no soy ni cheta ni macrista. Viajé a Cuba el 29/02 (cuando el coronavirus aún era algo muy lejano por estos pagos...) usando ahorros de casi toda una vida. No tengo casa, no tengo auto, no tengo bicicleta, no tengo casi nada material. Ahorro para viajar porque es lo que me hace feliz, me permite conocer culturas, personas, experiencias, en definitiva, lo que yo considero un aprendizaje para crecer.

Estuve 53 horas encerrada en el aeropuerto de Panamá porque el Gobierno argentino le prohibía a COPA Airlines aterrizar en Ezeiza. Mi vuelo de regreso a Buenos Aires -que había pagado muchos meses antes- debía salir el 21/03. Fue cancelado y postergado en reiteradas oportunidades. Desconozco los pormenores, pero básicamente el gobierno argentino quiso sancionar a COPA por supuestas "irregularidades" y por eso no le daba autorización para aterrizar en el país.

Esas negociaciones entre el Gobierno y la compañía aérea se dieron en momentos en que más de 300 argentinos esperábamos en el aeropuerto de Panamá -donde habíamos hecho escala desde diversas partes del mundo- para volver al país. Había mucha gente mayor, niños, bebés, personas enfermas pero no de COVID-19. Si COPA cometió "irregularidades" había que sancionarla, nadie pide lo contrario, pero ¿era ese el momento, a horas de que cerraran las fronteras y con tantos argentinos esperando para viajar? ¿O había algún burócrata con afán de protagonismo desmedido? Permanecer en un aeropuerto internacional, en el contexto actual, es un lugar de extremo riesgo para la salud.

Durante 53 horas no pude ni siquiera lavarme los dientes. No dormí. Comí porquerías. Pasé muchísimo frío. Pero, sobre todo, sufrí una angustia tremenda: no podía salir del aeropuerto ni podía regresar a la Argentina. Éramos rehenes. Tuve miedo y mucha incertidumbre, al igual que mi familia y amigos, quienes sufrían por no poder ayudarme a la distancia. El primer día no tenía ni siquiera un barbijo para protegerme...

Que el vuelo sale, que el vuelo se canceló, que el vuelo se postergó... así durante 53 larguísimas horas, sin ningún tipo de contención ni mayores explicaciones. Hay mucho por contar sobre esa estadía en el aeropuerto, pero quedará para otra ocasión.

Me pregunto si todas las personas que piden que los viajeros nos "jodamos" y que no repatríen a los argentinos, nunca han viajado o no tienen familiares o amigues que lo hayan hecho... Me resulta dolorosamente inexplicable.

Entiendo perfectamente que la repatriación puede ser riesgosa para el resto de la población (y eso me incluye e incluye a la gente que quiero). Pero no puedo dejar de pensar que son nuestros compatriotas los que están sufriendo el desamparo lejos de su casa... te podría haber pasado a vos, o a alguien que querés. ¿Opinarías lo mismo si quien estuviera en otro país, sin poder volver y sin dinero, fuera tu hermana, tu mamá, tu amiga/o? Lo dudo. Entonces, de nuevo, trabajemos en la empatía.

#Estásenunhotelytedanmorfi¿dequétequejás? 

Me quejo de esto:

Tras un operativo exageradamente meticuloso, teniendo en cuenta el abandono en el que nos habían dejado en Panamá, nos trasladaron en un bus desde Ezeiza a diferentes hoteles en la Ciudad. Nos dijeron que serían "3 o 4 días" y luego nos harían el hisopado y evaluarían cada caso para continuar la cuarentena en casa.

Nos entregaron una hoja con el protocolo que indica que "dos veces por día cada habitación recibirá una visita médica para chequeos de rutina" y que "el personal de limpieza pasará por cada habitación una vez por día para realizar la limpieza y desinfección de la misma". Todas mentiras.

Hoy transito mi 7to día en el hotel-prisión y nunca vino un médico a ver cómo me encontraba, y sólo 2 veces pasaron a limpiar la habitación.

Pedimos que nos envíen elementos para limpiar nosotros mismos, pero no nos entregaban. Recién anoche conseguí que me traigan una lavandina y un trapo. También un termómetro para controlarme la fiebre, único síntoma que podría alertar al médico de guardia en la recepción.

Algunos ejemplos lamentables, entre decenas:

 #  Hay personas que llamaron para pedir un médico por tener tos y dolor de cabeza, pero nadie fue a verlas.

 #  Una señora diabética necesita tener la insulina refrigerada (en las habitaciones no hay heladera) y le enviaron un vaso con dos hielos.

 #  Una embarazada pidió médico porque tenía la panza dura y sólo le dijeron que haga "meditación". Sólo después de quejarse durante dos días, accedieron a trasladarla a un hospital para realizarle los controles pertinentes.

 #  Un joven pidió información, se mostró nervioso, y le enviaron un Clonazepam (sin siquiera conocer su historia clínica). A otros pasajeros también le recomendaron calmantes.

Cuatro veces por día nos traen una vianda (desayuno, almuerzo, merienda y cena). No me voy a quejar por la comida, porque eso va en gustos. Claramente no es la mejor, podrán imaginarse... Tampoco pretendemos que nos dén sushi con champagne. Pero sí cierta variedad como para mantener una dieta saludable durante estos 14 días confinados.

Aquellos que cuentan con tarjeta de crédito/débito tienen la posibilidad de pedir comida vía delivery (a cargo nuestro, obviamente). Son los que un reconocido diario llamó "caprichosos" por pedirse un helado o una cerveza... algo que todos los que cumplen cuarentena domiciliaria pueden hacer. Se ve que nosotros, los "chetos" que viajamos y podemos estar infectados con coronavirus, no podemos aspirar a esos placeres gastronómicos de los que goza el resto de la población. Tenemos que vivir a arroz y gelatina, como una especie de castigo.

Tampoco acá nos brindan ningún tipo de información oficial, lo cual genera incertidumbre y ansiedad. Hay personas que psicológicamente están siendo afectadas por esta situación de "nadie sabe nada". El personal que trae las comidas -dicen ser "voluntarios" de diversos ministerios (aunque se rumorea que han sido obligados por el Gobierno)- tiene buena predisposición pero no tiene información o no quiere/puede darla. Lo poco que sabemos, lo sabemos por los medios.

Estas son sólo algunas de las cosas que estamos viviendo (aparte de estar encerrados en habitaciones de 3x2 sin poder salir siquiera al pasillo), y de las que me gustaría se enteren aquellos que, sin una pizca de empatía, nos dicen "che estás en un hotel con morfi, de qué te quejás".

Yo quisiera estar en mi casa, como todos ustedes. Poder cocinar y comer cuando quiero y lo que quiero. Tener wifi que no se corte para mirar Netflix. Tener hielo para el ron...etc, etc.

Pese a todo esto (y más) acepto quedarme en esta especie de celda VIP si es lo necesario para proteger al resto de los argentinos (incluso a los venenosos que piden que me joda por viajar). El problema es que, justamente, algunos especialistas han llamado la atención sobre las condiciones en que se realiza el aislamiento en estos hoteles. En muchos casos, la cuarentena sería más segura siendo domiciliaria.

Ojo que no les salga el tiro por la culata. El hecho de que 4 veces por día ingresen objetos del exterior a la habitación ya es un riesgo de contagio enorme, ya que no todos tenemos elementos para realizar la desinfección recomendada. Además, las personas que entregan las viandas pueden estar transmitiendo el virus de un cuarto al otro, al tocar los objetos que entregan. Es decir, de haber casos de coronavirus en el hotel, hay chances de que quienes aún no lo tienen, se contagien. Y si el contagio se produce durante estos 14 días de cuarenta, es probable que los síntomas aparezcan una vez que nos hayan "liberado". Y ahí te quiero ver.

Lo único positivo de esta experiencia traumática es la solidaridad que existe entre quienes la atravesamos. He conocido personas hermosas y amorosas en mi estadía en el aeropuerto de Panamá. Y, virtualmente o de ventana a ventana, intentamos darnos la contención que no nos brindan las autoridades y responsables."

Comentarios

Las faltas de cuidado médico preventivo son serias. Casi criminales, en vista de la situación general.
Por otro lado, Ibis es, en todo el mundo, una cadena para viajeros de negocios, muy barata. No sé con qué perfil se presentan en Buenos Aires, pero no me extraña.
Adicionalmente, me pregunto: Qué ganas tenía el personal de limpieza de mezclarse con sospechosos de ser portadores del coronavirus?

Percibo cierto tufillo en contra del Gobierno de la Ciudad, digo, no se. Obligaron a los voluntarios? Lo poco que sabemos, lo sabemos por los medios. TODOS NENA. TODOS ESTAMOS EN LA MISMA SITUACIÓN.