Tanto los militantes PRO como los militantes K tienen una comprensión del Fondo Monetario Internacional desajustada con la realidad.
NO ES TRISTE LA VERDAD
Muy pero muy difícil el acuerdo con el FMI
En el caso de los PRO zafaron porque empeñaron Vaca Muerta a personas con acceso Donald Trump, a quien convencían que había que impedir la 'Opción Venezuela'.
En el caso de los K han construído un relato que oscila entre el papa Francisco, el matrimonio de Janet Yellen y cierta flexibilidad obligada por la pandemia.
Los K creen en la inverosímil posibilidad de que el FMI podría refinanciar a la Argentina sin asegurarse el cobro de la acreencia desmedida que forzó Trump, que hoy es pasado.
Es más: los K creen que podrían forzar al FMI a un acuerdo de transición, que no comprometa reformas y permita incumplir todo para ganar las elecciones 2021 y luego armar algo myven serio.
El problema es la baja o nula credibilidad que consiguen. En Washington DC creen que los funcionarios K sólo quieren ganar tiempo y que no les resultaría muy difícil incurrir en otro default ya sea con el Club de París como con el FMI, o ambos.
Luego está el problema que supone Martín Guzmán. En el FMI creen que el ministro de Economía argentino carece de poder político y que su margen de decisiones es muy precario.
En concreto, en el FMI evalúan muy complicado alcanzar un acuerdo con la Argentina y menos en mayo o junio, tal como lo exige la Administración Fernández.
Quien opine lo contrario es consecuencia del voluntarismo o la genuflexión pero no del análisis sensato de la situación.
Los mercados ya lo están descontando. Por ejemplo, en la paridad de los bonos.










