CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- Es cierto que falta mucho para el 2015, pero las principales figuras “presidenciables” ya sufren un importante desgaste a tan solo un año de haber revalidado sus cargos mientras que no se percibe en el resto de la oposición una figura que capitalice esa situación ni ofrezca un candidato competitivo.
CFK, Macri y Scioli: Presidenciables en crisis
En tan solo un año Cristina perdió el 54% y su imagen ha descendido estrepitosamente. Además no logra asegurarse la reforma constitucional. Mauricio Macri empieza a padecer los problemas de gestión y sus propios errores, las idas y vueltas por el subte y ahora el aumento del ABL le suman descontento social. Daniel Scioli apostaba a ser el candidato por descarte, pero fue pobre la convocatoria a su acto con artistas el 15/12 y al igual que el Jefe de gobierno porteño la gestión se le complica sumada a sus indefiniciones. Con los presidenciables en crisis en el resto de la oposición tampoco asoma ningún candidato competitivo.
Cristina Fernández, Daniel Scioli y Mauricio Macri resultaron re-electos en 2011 con importantes guarismos y son los principales jugadores de la presidencial de 2015, pero los tres atraviesan distintas dificultades y no hay renovación a la vista.
Cristina tiene que resolver primero la reforma constitucional que le habilite la re-re. Para eso necesita que sus candidatos legislativos hagan una elección por encima del 40% a nivel nacional, algo que hoy parece imposible ya que los principales distritos electorales del país están en manos opositoras. Salvo Buenos Aires, donde está Daniel Scioli pero Alicia Kirchner y Julián Domínguez no logran mover el amperímetro.
Cristina viene sufriendo además una fuerte caída de su imagen.
Una muestra realizada por Poliarquía y conocida en noviembre pasado sobre ‘gobernabilidad’ indicó que el 46% de los consultados opinó que la Presidente está perdiendo el control del Gobierno y el 20% que considera que ya lo perdió.
La desaprobación de la gestión del Gobierno es del 52%.
La encuesta se suma a otras que vienen reflejando la caída abrupta de la imagen presidencial, potenciada por el caso Ciccone, las intervenciones en Harvard, las presiones a la Justicia y otros traspiés que ya arrastra su gestión desde el período anterior. Las manifestaciones del 13S y del 8N fueron también demostraciones del divorcio definitivo con la clase media. Tampoco el kirchnerismo pudo hacer una exhibición de convocatoria popular propia. El festival del domingo 9/12 se valió de artistas contratados y la excusa de los Derechos Humanos para darle a Cristina una plaza llena.
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Otro que intentó capitalizar los beneficios de un acto con el atractivo de artistas fue Daniel Scioli el 15/12.
Quienes frecuentan la política han percibido la realidad del magro acto de Scioli en el estadio Único, de la capital bonaerense.
Cada uno tiene su motivo para no hacer leña del árbol caído pero la verdad es que Julio Iglesias, con entrada gratuita, colma las 53.000 localidades del recinto.
Julio Iglesias + Cacho Castaña + Karina la Princesa + Scioli no sumaron 30.000 personas: hay un problema, o varios, y el gobernador debería reorganizar su equipo que, evidentemente, para estas cuestiones pareciera acumular falencias.
Pero el gobernador también arrastra problemas de gestión y de indefinición política. Sigue mostrándose alienado con Cristina pero al mismo tiempo intenta darle impulso a su proyecto presidencial aunque retrocede ante cada reto desde la Rosada.
Los problemas estructurales de la Provincia siguen sin solución, como la inseguridad o la pobreza. Claro que el kirchnerismo además le pone obstáculos al retacearle fondos y apoyo legislativo. Así las medidas impopulares como los aumentos de impuestos y los conflictos salariales le empiezan a restar al mandatario provincial.
¿Es Scioli 'el elegido'?, se preguntan ahora en el estratégico Gran Buenos Aires los jefes territoriales. Y todo esto ocurre cuando Cristina Fernández de Kirchner trabaja en su plan B: la creación de un eventual sucesor, que estaba previsto que fuese Amado Boudou, pero éste se ahogó en el 'caso Ciccone'.
El kirchnerismo cristinista busca un personaje joven, maleable o presionable que adhiera al 'relato' para promoverlo por todo el país.
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Pero Scioli ha perdido otra oportunidad de surgir por anticipado como contracara de ese probable gobernador/intendente y es un grave error suyo reivindicar a Cristina cuando, al menos por ahora, la decisión del Frente para la Victoria no es acordar con él como eventual personaje de transición. Por lo tanto ha quedado, a su pesar, a mitad de camino, y 'la gente de la política' lo percibe.
Por último Mauricio Macri. Quien también necesita hacer una buena elección en 2013 pero no tiene candidato en la provincia de Buenos Aires, principal distrito electoral.
El PRO no logró expandirse por el país y el Jefe de Gobierno porteño quedó encerrado en los problemas de gestión y sus propios errores.
Las idas y vueltas con el traspaso del Subte, que primero aceptó y firmó, y luego quiso devolver y ahora empezará a manejar, insumió casi todo el año y generó malestar en los porteños.
Los problemas de la basura en las calles siguen a la orden del día, también las inundaciones –ahora con epicentro en Belgrano- y los obstáculos del Gobierno nacional.
Su último error en el aumento desmedido del ABL fue justificarlo con una inflación del 25% pero que en las boletas a veces llega al 90%.
Las redes sociales ya dieron cuenta de esos incrementos que se extendieron a otros impuestos. Internet se ha convertido en un buen indicador de lo que pasa al menos en la clase media, que depositó su confianza mayormente en el macrismo pero también en el kirchnerismo.
Con los jugadores del 2015 en crisis y el resto de la oposición sin una figura fuerte, la renovación política se sigue demorando.








