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COVID-19

Recursos Humanos, la pandemia y cómo las organizaciones se adaptan al cambio

La pandemia del Covid-19 llegó para romper esquemas, y el área de Recursos Humanos en el ámbito público y privado se revolucionó y se transforma constantemente.

El año 2020 fue trascendental para toda la humanidad, una pandemia llegó a cambiar esquemas y el paradigma, no solo de la vida de las personas en general y los cuidados que implica en su salud, sino en las formas de relacionarse, y en ese ámbito, desenvolverse en lo laboral. Allí es donde entran los Recursos Humanos, un área que desde la llegada del Covid-19 se ha transformado y mutado (en lo público y lo privado) en pro de las organizaciones, empresas y los trabajadores.

En el contexto de la declaración de pandemia por el virus COVID-19, emitida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Estado Argentino tomó, a partir de las 00:00 horas del día 20 de marzo de 2020, por medio del Decreto 297/2020, la primera medida de “aislamiento social, preventivo y obligatorio” (A.S.P.O.), como parte de un conjunto de otras decisiones, tendientes a atenuar el impacto sobre la salud de la población.

Se plantearon, en este abrupto cambio de escenario, grandes desafíos a todas las organizaciones independientemente del sector o ámbito de su actividad. De este modo, se puso especial atención en las áreas de Recursos Humanos, su capacidad de resiliencia en medio de la crisis y la extraordinaria oportunidad de capitalizar lo aprendido, que con seguridad permanece hasta hoy.

Durante la vigencia de la medida la ciudadanía debía permanecer en sus residencias habituales o en cualquiera que se encontrara en ese momento, evitar la asistencia a sus lugares de trabajo y desplazarse por rutas, vías y espacios públicos. A partir de entonces se suspendieron, en todo el territorio nacional, las clases presenciales de todos los niveles, los eventos culturales como así también los deportivos. Por supuesto, el ámbito laboral no escapó de las medidas aplicadas por el Covid-19 y fue así como desde entonces el paradigma cambió. La extensa cuarentena obligatoria cambió abruptamente las reglas de la dinámica socio laboral a nivel global, y la Argentina no estuvo exenta de esto.

Los expertos y responsables de Recursos Humanos, encargados de la gestión de los equipos de trabajo de las organizaciones, debieron salir a escena inmediatamente para organizar y garantizar el sostenimiento de las actividades, contrataciones, capacitaciones, evaluaciones de desempeño y productividad, para mencionar solo algunas, considerando ahora una multiplicidad de factores que se trasladaron desde el seno de las organizaciones, al núcleo más íntimo de la vida familiar en los hogares.

La irrupción de la pandemia de COVID-19 y la consecuente medida de cuarentena, adoptada por el Gobierno, alteró drásticamente la dinámica diaria y puso sobre la mesa una serie de factores que, hasta entonces, podían resultar conocidos, evidentes y objeto de tratamiento a futuro, pero que no requerían de una inmediata intervención.

La Administración Pública Nacional, por su parte, no fue ajena a la situación e inmediatamente instrumentó un nuevo esquema de atención y trabajo, poniendo el foco en la continuidad de los servicios y prestaciones que desde lo público deben garantizarse a la ciudadanía. En ese sentido, decidió que las actividades denominadas esenciales mantuvieran la presencialidad, en línea con los diferentes protocolos de cuidado establecidos y aprobados por la Comisión de Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo (CyMAT), y adoptó la modalidad de trabajo remoto para las actividades que pudieran desarrollarse desde el aislamiento.

Las áreas de Recursos Humanos, sin la experiencia previa quiebre abrupto de la normalidad laboral, contaban hasta entonces con experiencias relativas a la modalidad de teletrabajo que la Organización Internacional del Trabajo, a través de su “Manual de buenas prácticas en teletrabajo” (OIT, 2011) define como el modo de organizar y desarrollar el trabajo a distancia mediante el uso de las TICs (Tecnologías de la Información y la Comunicación), en el domicilio del trabajador o en lugares o establecimientos que no sean propiedad del empleador.

Adicionalmente a esto, la noción de Gobierno Electrónico, en un contexto mundial fuertemente influenciado por el desarrollo de la TICs, implica un cambio de paradigma en cualquier gestión gubernamental. Los gobiernos ante la imperiosa necesidad de optimizar, agilizar y transparentar sus procesos, justifican su utilización en la Administración Pública para mejorar los servicios ofrecidos a la ciudadanía mejorando o creando canales que cumplan cada uno de estos objetivos de participación.

La Argentina había comenzado durante el año 2016, dentro de cierto marco que brindaban algunas condiciones materiales alcanzadas, el proceso de implementación de dos sistemas, el de Gestión Documental electrónica como plataforma de registro de las actuaciones y expedientes del Sector Público Nacional y el de la Plataforma de Trámites a Distancia (TAD), como medio de interacción entre la Administración y la ciudadanía, sede virtual o ventanilla única electrónica para la realización de trámites, durante las 24 horas, desde cualquier dispositivo con internet (computadora, Tablet, celular), sin necesidad de asistir personalmente a una oficina pública.

Argentina, que no es ajena a la realidad por la que atraviesan muchos países, se enfrenta al gran problema que implica el uso de las TICs, la denominada Brecha Digital. Diferencias socioeconómicas entre las personas, pero también entre los países, brecha de acceso y en cuanto a los saberes y competencias digitales, brecha de uso. Si bien de acuerdo a información publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos INDEC, 9 de cada 10 personas en el país cuentan con conectividad de red, aún el 35% de los hogares no tiene una computadora. Esta situación por supuesto comporta diferentes situaciones a lo largo del territorio nacional, entre zonas urbanizadas y rurales.

Así las cosas, las áreas de Recursos Humanos comenzaron con las herramientas disponibles, la implementación de acciones para acompañar el bienestar tanto físico como emocional del conjunto de los trabajadores, sin perder de vista el objetivo de las instituciones tanto públicas o privadas de las cuales eran parte. Para esto debían conocer la realidad diaria de las personas trabajadoras. Entonces, parte de los aspectos fundamentales sobre los que se apoyaron para el éxito fueron; el trabajo coordinado con líderes, interesados en el bienestar y la salud de los equipos, como así también en mantener la motivación y la información permanente de sus colaboradores. Siendo el factor clave para la materialización de este objetivo, el rol clave que juega la comunicación interna al interior de cualquier organización.

Con total claridad la pandemia COVID-19 propició el crecimiento y desarrollo de las áreas de las áreas de Recursos Humanos en general y demostró que la Administración Pública, si bien tiene aún mucho camino por recorrer, ha sabido estar a la altura de los acontecimientos y acompañar a la fuerza de trabajadores en un contexto desconcertante, pero teniendo permanente foco en la continuidad de los servicios puestos a disposición para la ciudadanía.

Mucho queda por discutir sobre lo vivido y capitalizar el aprendizaje. Lo cierto es que el orden de cosas, interrumpido con la llegada de la pandemia, cambió la percepción de las personas respecto a la vida laboral y familiar. Tras las experiencias de trabajo remoto o a distancia, los trabajadores aspiran a conciliar ahora lo mejor de ambos mundos.

En ese sentido, los ámbitos públicos y privados deben continuar este camino iniciado y trabajar sobre la noción de lo laboral post pandemia en un modelo híbrido que incorpora las expectativas de los trabajadores y permite desde allí el crecimiento de las organizaciones.

Pablo Alejandro Bonzi

Licenciado en Comunicación Social

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