PATERNALISMO DE UN EXPRESIDENTE

Macri y su Gran Dedo contra la democracia representativa

Mauricio Macri no quiere elecciones internas porque no quiere que los candidatos representen a sus territorios sino que se allanen a él, su Gran Hacedor.

Es increíble pero el PRO corra peligro de otra traición a sus ideales fundacionales. Y esa traición proviene de su propio fundador.

El PRO prometió el gobierno de los mejores y la búsqueda de excelencia.

Pero ¿quién lo define? ¿El Gran Dedo del Jefe o la voluntad de los integrantes de cada territorio? ¿Cuáles son los méritos reales de quienes tienen la representación distrital?

Un partido político es poderoso en la medida que sus líderes tienen una representatividad de los electores porque de eso se trata la democracia representativa.

Porque incumplió sus promesas Mauricio Macri le quitó oxígeno al PRO, más allá de su gestión gubernamental, y no logró renovar su mandato presidencial.

¿Por qué motivo las elecciones internas arruinarían la performance del PRO en primer lugar, y de Juntos por el Cambio en un concepto general? Macri es tan ramplón en sus análisis que sorprende. Es demasiado peronista en estos comportamientos.

Macri sigue siendo el gran accionista de una empresa antes que el líder de una fuerza con ambiciones populares. No entiende que el PRO 2021 (y Juntos por el Cambio) no puede parecerse al de 2019, que él lideraba y perdió.

El caso Rosario

El concepto es central porque el PRO siempre huyó de la competencia interna ya que quien definía la estructura de un partido casi personal era Macri y su 'mesa chica': José Torello, Nicolás Caputo y, a veces, Jaime Durán Barba con sus encuestas.

Ni Horacio Rodríguez Larreta ni María Eugenia Vidal fueron invitados a la 'mesa chica' que, sin Durán Barba, representaba a las amistades personales de Macri y también algunos de sus negocios fuera de la política.

Rosario es un caso interesante: en el distrito hubo quienes 3 veces rechazaron las exigencias de Macri, y 3 veces ganaron. Pero el PRO creció con esas elecciones internas de las que emergieron sus auténticos líderes distritales.

La realización de las 3 elecciones internas en ocurrieron en el PRO Rosario no terminaron ni en insultos ni en peleas, y el día después todos trabajaron juntos.

¿Por qué temerle a la competencia, que sería un forma de exhibir las diferencias entre el PRO y otras fuerzas políticas partidarias?

El caso CABA

Macri explotó de ira cuando Marta Gabriela Michetti desoyó su advertencia y compitió con Horacio Rodríguez Larreta por la candidatura a Jefe de Gobierno en la Ciudad.

Macri lo consideró un desafío personal a su autoridad de jefe fundador del espacio, una tontería importante de parte del hoy exPresidente que, tiempo después, tuvo que enviar emisarios a Michetti para que aceptara ser su compañera de binomio porque él no quería ni un UCR ni un CC ARI sino un subordinado.

El Gran Dedo es un gravísimo error de concepción política de Macri y no representa los intereses del PRO en una sociedad con altísima resistencia a Macri, con necesidad de participación de otra generación de líderes.

El temor a la competencia interna como mecanismo que expresa la voluntad popular no sólo es desmovilizante y contrario a la participación de los ciudadanos sino que representa una concepción vertical cuando la democracia representativa propone, a través de la representación, conceptos horizontales, igualitarios de los electores.

La tirria de Macri por las elecciones domésticas también representa miedo a que los electores no coincidan con sus intereses y preferencias, y un paternalismo preocupante al creer que él tiene mejores criterios que los militantes, y debe decidir por ellos. Lamentable que Macri siga siendo Macri porque le hace daño al PRO.

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