En Diputados, presentaron un proyecto para crear un sistema simplificado destinado a pequeños empleadores con un máximo de cinco trabajadores. La propuesta de monotributo contempla un pago mensual unificado, facilidades para regularizar personal no registrado y fuertes beneficios para quienes contraten a su primer empleado.
PROYECTO
Impulsan un "monotributo laboral" en el Congreso: Quiénes podrían usarlo y cómo funcionaría
Miguel Pichetto presentó un proyecto en el Congreso para que se cree un nuevo monotributo. Apunta a terminar con la informalidad laboral.
En pocas palabras
- Impulsan monotributo laboral: Proyecto de ley busca simplificar obligaciones para pequeños empleadores con hasta cinco trabajadores.
- Beneficios clave: Incluye facilidades para blanquear personal no registrado y reducciones de hasta 75% para el primer empleado contratado formalmente.
- Objetivo: Reducir la informalidad laboral y simplificar trámites burocráticos sin alterar derechos laborales existentes.
Miguel Ángel Pichetto llevó al Congreso una propuesta para intentar atacar uno de los problemas históricos del mercado de trabajo argentino: el elevado nivel de informalidad laboral, especialmente entre los empleadores más chicos.
Monotributo laboral
El diputado nacional presentó un proyecto para crear una suerte de “monotributo laboral”, un régimen voluntario pensado para personas, microempresas y pequeñas empresas que tengan hasta cinco trabajadores en relación de dependencia.
La idea central es sencilla: reducir la cantidad de trámites y concentrar las obligaciones laborales y de seguridad social en un esquema mucho más fácil de administrar.
En lugar de afrontar por separado diferentes aportes y contribuciones, quienes ingresen al régimen pagarían mensualmente una suma unificada por cada trabajador. Allí quedarían contemplados los conceptos vinculados al sistema jubilatorio, obra social, asignaciones familiares, Fondo Nacional de Empleo y riesgos del trabajo.
Los montos serían establecidos por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) mediante escalas relacionadas con el salario que perciba cada empleado.
Qué dice el proyecto que ingresó al Congreso:
El corazón de la iniciativa de Pichetto está puesto en los pequeños negocios y actividades que muchas veces deben afrontar procedimientos administrativos similares a los de estructuras empresariales considerablemente más grandes.
Para ellos, el proyecto contempla además una plataforma digital gratuita a la que se accedería mediante clave fiscal.
Desde allí se podrían realizar prácticamente todas las operaciones vinculadas a la relación laboral: registrar altas y bajas, liquidar salarios, calcular aportes y generar las certificaciones correspondientes.
El objetivo, según plantea la iniciativa, es que contratar formalmente a una persona resulte menos complejo desde el punto de vista burocrático.
La propuesta no altera el límite de cinco empleados: si un empleador supera esa cantidad de trabajadores registrados, quedaría automáticamente afuera del régimen simplificado y debería pasar al sistema general.
Una ventana para blanquear trabajadores
Otro de los capítulos importantes del proyecto está dirigido directamente al empleo no registrado.
Los pequeños empleadores que actualmente tengan hasta cinco personas trabajando en negro —o incorrectamente registradas— dispondrían de seis meses desde la entrada en vigencia de la eventual ley para regularizar su situación bajo condiciones especiales.
Quienes blanqueen a todo su personal podrían acceder a la condonación de multas y sanciones y a una reducción significativa de las deudas acumuladas por aportes y contribuciones.
También se contempla la posibilidad de quedar afuera del Registro Público de Empleadores con Sanciones Laborales (REPSAL), siempre que se cumplan las condiciones establecidas para la regularización.
La apuesta es generar un incentivo para que pequeños empleadores que hoy permanecen en la informalidad puedan incorporarse al sistema sin cargar inmediatamente con todo el costo de las obligaciones acumuladas.
Hasta 75% de reducción para el primer empleado
La iniciativa suma otro beneficio para quienes todavía no tienen trabajadores registrados y decidan realizar su primera contratación.
En esos casos, el empleador accedería a una reducción del 75% sobre la contribución unificada durante los primeros seis meses.El beneficio continuaría durante el segundo semestre, aunque bajaría al 50%.
Es decir, durante el primer año de contratación existiría un esquema especial para reducir el costo inicial de incorporar formalmente a un trabajador. Para acceder, sin embargo, habrá una condición: el empleador no deberá haber tenido personal registrado durante los doce meses anteriores.
El proyecto también incluye mecanismos para impedir que empresas más grandes intenten aprovechar el régimen mediante la división artificial de sus actividades. Aquellos que fragmenten estructuras o negocios con el único objetivo de mantenerse por debajo del límite de cinco empleados quedarían excluidos.
Miguel Pichetto pone el foco en la informalidad laboral
En los fundamentos de la propuesta, Pichetto advierte sobre el peso que continúa teniendo el trabajo informal en la Argentina y sostiene que alrededor del 40% de los trabajadores ocupados permanece fuera de la registración formal.
El diagnóstico detrás del proyecto es que una parte importante del problema se concentra en pequeñas unidades productivas que, pese a contar con estructuras mínimas, deben cumplir obligaciones administrativas complejas para incorporar trabajadores.
La intención del “monotributo laboral” sería reducir esa barrera sin modificar las condiciones de fondo de la relación entre empleadores y empleados.
De hecho, el proyecto aclara que ingresar al régimen no implicaría resignar derechos laborales. Seguirían vigentes las normas sobre salarios, jornadas, licencias, indemnizaciones, convenios colectivos y las distintas prestaciones de la seguridad social.
La diferencia estaría en la forma de registrar al empleado y cumplir con las obligaciones correspondientes.
Ahora la discusión deberá trasladarse al Congreso. Si la propuesta avanza, los pequeños empleadores podrían contar con un sistema específico para contratar y registrar hasta cinco trabajadores, mientras que el Estado buscaría sumar aportantes y reducir una informalidad laboral que, pese a las sucesivas reformas y programas implementados durante las últimas décadas, continúa siendo uno de los grandes problemas pendientes del mercado de trabajo argentino.
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