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Gran enojo K contra la UIA vocifera Página/12

Dom, 24/01/2021 - 9:20am
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Por Urgente24

En la Administración Fernández provocó malestar un comunicado de la Unión Industrial Argentina, que cree asesorada por "econochantas".

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Hay un concepto que debe informarse antes de comenzar: el Estado Nacional tenía la obligación de ayudar a las empresas durante la interminable cuarentena. El Estado no hizo una concesión gratuita. El Estado debía hacerlo porque las empresas y sus accionistas también son dueños del Estado, no sólo quienes reciben planes sociales o los burócratas que lo gestionen. Porque pareciera que el Estado Nacional le ha concedido una asistencia que quiere reprochar a las empresas cuando era su obligación para evitar el colapso del propio Estado que cobra impuestos. Por lo tanto, quiten ese tema de la agenda porque van por mal camino.

Vamos al tema.

Que la Argentina no haya explotado en diciembre resulta demostración, para el Frente de Todos, que los críticos son "econochantas". 

Sin duda tienen fundamento para cuestionar el mal presagio, en plena pandemia, de una legión que no se permitió la duda legítima acerca de sus propias previsiones sino que intentó instalarlo todo como irrefutable.

No obstante, tampoco hay que exagerar: que la economía argentina no haya explotado no supone que se encuentre funcionando en forma apropiada y menos que el horizonte sea venturoso.

Es tan ridículo afirmar que la Argentina explotaría en diciembre como sostener que la tasa de crecimiento será de 6 puntos del PBI en 2021, en forma independiente de un comportamiento muy peligroso de la inflación.

Sin embargo, es la Argentina de la grieta: a lo blanco se le opone el negro y jamás hay gris.

Entonces, una vez comprobado que los "econochantas" fallaron, los K intentan aplicar ese fracaso a todo pronóstico negativo. 

Pluma central en este esfuerzo es Alfredo Zaiat, quien escribe en el diario de Víctor Santa María. Es posible que Zaiat todavía considere que la experiencia de los días K (2003 / 2015) fue exitosa, y habría que explicarle que el fracaso absurdo de Mauricio Macri no borra el desastre de CFK.

Luego, Zaiat no debería tentar al demonio: que el dólar no haya roto la barrera de los $200 en octubre 2020 no impide que la pobreza resulte extraordinaria y desde antes de la pandemia o que la Argentina no aparezca en el mapa de inversión directa de nadie (y desde antes de la pandemia).

La dolarización persiste en la Argentina más allá de Zaiat, y es consecuencia de la mala gestión de la economía, ayer la de Macri, hoy la de Alberto Fernández.

La UIA, en verdad, ha exhibido una notable paciencia, en nombre de la emergencia por pandemia, respecto del desatino de una Administración que llegó a la gestión afirmando que no tenía ni tendría plan económico, y salió a navegar sin mapa... hasta que chocó con el Fondo Monetario Internacional.

Zaiat se considera un incomprendido por la mayoría de sus pares y aprovecha para reprocharles su apocalipsis incumplido. Bien por Zaiat. Pero no habrá crecimiento del PBI por habitante porque el dólar no haya explotado o porque el Estado disponga de obra pública a partir de la emisión de dinero sin respaldo o porque siga ignorando la importancia de la inflación en el fracaso.

Luego, Zaiat mezcla su enojo con sus pares y un comunicado de la UIA. Probablemente lo de la UIA era el tema de la nota y el comentario sobre los economistas, un ajuste de cuentas que tenía pendiente. Pero tal como quedó redactado, relaciona las advertencias de la UIA con el pronóstico equivocado de los economistas en un mensaje bizarro: "Si escuchan a estos que se equivocaron, también se equivocarán". 

Un concepto que no es menor: es fácil escribir desde un diario que sostiene la publicidad gubernamental. El salario de Zaiat, en definitiva, es parte de la presión tributaria enorme que aplica el Estado Nacional y que asfixia a las empresas privadas. En ese contexto puede interpretarse como lógico el reproche de Zaiat como válida la observación de la UIA.

En verdad, los industriales escuchan a sus ventas, compras, peligro de escasez de insumos, caída de la rentabilidad y otras realidades que no sos teorías sino realidades. Y, entonces, Zaiat comete un grave error: la subestimación de quien describe como su adversario.

Por ejemplo:

"(...) El más reciente comunicado de la Unión Industrial Argentina, dirigido a "las áreas correspondientes del Poder Ejecutivo Nacional", oponiéndose a la red de protección laboral diseñada con la prohibición de despidos y la doble indemnización, refleja esa tensión.

Se dice que la UIA es la entidad patronal más cercana al Gobierno. Esa nota no lo refleja, más bien se pone a la cola de los tradicionales bandos sabatinos emitidos por la Asociación Empresaria Argentina (AEA) y el Foro de Convergencia Empresarial, ambas agrupaciones bajo la conducción política de los grupos Clarín y Techint.

La oposición de la UIA a esas medidas de cuidado de los trabajadores no sorprende, en cambio sí las contradicciones de ese comunicado y la tergiversación en el análisis del ciclo económico de los últimos diez años.

La entidad fabril, en la cual Techint sigue ejerciendo un papel dominante pese a la resistencia de otros miembros, afirma lo siguiente:

* "Entendemos que ya no están vigentes las condiciones de excepción que motivaron las medidas adoptadas el año pasado para regular el mercado de trabajo y mitigar los efectos de la crisis".

* "El “triple cepo” que implica la prórroga del esquema de prohibición de despidos y suspensiones sumada a la doble indemnización plantean un escenario de incertidumbre sobre el marco regulatorio que regirá a las nuevas contrataciones".

* "Ambas situaciones obturan la recuperación del empleo industrial y la recuperación genuina del mercado formal de trabajo, perjudicando especialmente a sectores que tienen potencial para demandar nuevos empleos pero no encuentran certidumbre para hacerlo".

Paso de comedia

Con un escenario de fragilidad laboral, salarios reales muy atrasados y con la pandemia en curso sostener que "no están vigentes las condiciones de excepción" es una visión bastante particular de la actual crisis.

Más insólito es plantear que la red de protección laboral en tiempos de coronavirus fue un freno a la contratación de personal. En unas líneas más arriba del mismo comunicado se detalla que, según el último informe de indicadores laborales de la UIA, "octubre ha sido el quinto mes consecutivo de aumento del empleo registrado industrial".

Como en el gag de Los Tres Chiflados chocando entre ellos en una puerta giratoria, la UIA se queja de la continuidad de la prohibición de despidos y la doble indemnización porque "obturan la recuperación del empleo industrial", pero en estos meses de vigencia de esas normas se ha recuperado sostenidamente el empleo industrial.

Para rematar el mal paso de comedia, el comunicado de la UIA afirma que "el empleo registrado (en la industria) se encuentra desde septiembre por encima del nivel prepandemia -actualmente lo supera en 4500 trabajadores-. Esta tendencia se manifiesta en las expectativas netas de contratación para los próximos tres meses, que se ubicaron en terreno positivo por segundo mes consecutivo en noviembre".

Obcecación

La UIA no hace mención al impresionante esfuerzo fiscal de asistencia a las empresas, entre ellas a las industriales, con la ATP, créditos a tasa subsidiada, reducción de cargas patronales, entre otras. Por el contrario, se queja sin el mínimo pudor "de los mayores costos no laborales asumidos por las empresas en el último año, en especial los que responden a los elevados niveles de ausentismo derivado de la aplicación de la resolución 207/2020" del Ministerio de Trabajo.

El ausentismo de trabajadores en este período fue para cuidar la fuerza laboral debido a la pandemia. Esa definición de la UIA exhibe escasa sensibilidad teniendo en cuenta la cantidad de contagiados y muertes en estos tiempos de coronavirus.

La entidad fabril reitera una evaluación equivocada acerca del ciclo industrial de los últimos diez años. Afirma que la industria transcurre "prácticamente una década de estancamiento y caída de la actividad", para sentenciar además que "desde los niveles máximos alcanzados en 2013, el empleo industrial se contrajo en 178.000 puestos de trabajo".

Dos falacias que exigen precisiones analíticas para despejar el humo de la desinformación:

1. En el segundo mandato de CFK la industria estuvo estancada con leve tendencia negativa debido a la potente restricción en el acceso a las divisas para las importaciones de insumos clave de la producción industrial.

2. En el gobierno de Mauricio Macri, en cambio, la industria se derrumbó. La caída en los últimos dos años de gestión fue de 14 por ciento, entre noviembre de 2017 y diciembre de 2019. El desprecio a la actividad industrial expuesto por el macrismo se revela en que la producción fabril descendió más en ese período que en la impactante crisis de la pandemia.

3. Afirmar que ha habido una década de estancamiento es pretender igualar dos ciclos políticos diferentes para encubrir el desastre macrista. El kirchnerismo se topó con la restricción externa (la escasez relativa de divisas) que limitó la expansión industrial, base de su política económica. En cambio, la alianza macrismo-radicalismo tuvo como objetivo la desindustrialización.

4. El manejo de los datos de empleo industrial que hace la UIA es absurdo. La caída de 178.000 puestos que menciona desde 2013 se explica por la destrucción de 170.166 durante los cuatro años del gobierno de Macri. O sea, que la pérdida de empleo industrial corresponde casi exclusivamente al período 2016-2019.

La obcecación antikirchnerista, que se extiende a un antiperonismo vulgar, provoca desvaríos como los expuestos en ese comunicado de la UIA hasta el nivel de no poder criticar abiertamente al gobierno de Macri. Como sugerencia, en el próximo, para ser coherentes con esa línea analítica, puede rescatar la política industrial de Martínez de Hoz y de Cavallo.

Nudo

Esta nota de la UIA, la cadena nacional de economistas mediáticos en campaña de miedo con la inflación y el dólar, la presión por un rápido acuerdo con el FMI y la oposición militante del establishment y su red de medios de derecha conforman el marco económico-político para condicionar al gobierno del Frente de Todos.

Entender cómo está presentada la relación de fuerzas en este año electoral, más allá de los deseos de consenso del oficialismo, resulta fundamental para intervenir en lo que será un nudo económico-social crucial en el 2021: cómo se orientará el conflicto distributivo luego de tres años de una profunda crisis.

Esto significa cómo será el ritmo de recomposición del empleo-salario que estará en tensión con la aspiración del mundo empresario de recuperar márgenes de ganancias.

Una de las enseñanzas que dejó la intensa mejora económica luego del estallido de la convertibilidad fue que la creación de empleo y el aumento del salario real, que impulsaron el incremento de la masa salarial global, permitió iniciar un ciclo de crecimiento sostenido y, en ese tránsito, la mayoría de las empresas recompuso la tasa de ganancia.

El camino inverso de desarticular la red de protección laboral y limitar la recuperación del salario real, como postula el poder económico, tiene el destino de debilitar el proceso de recuperación económica en un año electoral."