CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Aníbal Fernández ya no es lo que era. Por su insatisfactorio manejo de la Policía Federal cuando era Jefe de Gabinete, la presidente Cristina Fernández le quitó su control y se lo dio a una de sus rivales dentro del Gobierno: Nilda Garré.
Aníbal ya no sabe qué hacer para llamar la atención
Necesitado de cámaras y micrófonos, el exhombre fuerte del Gobierno recurrió a la trillada teoría K de los "medios golpistas" para conseguir un poco de atención. Parece que lo logró.
A partir de allí comenzó el ocaso de quien fuera una de las figuras oficiales de mayor relevancia pública. Con su poder herido, Aníbal comenzó su decadente marcha fuera del Ejecutivo siendo confinado a una intrascendente banca en el Senado de la Nación, donde ni siquiera la confiaron la presidencia provisional del cuerpo legislativo.
Adicto a las cámaras y los micrófonos, Aníbal fue perdiendo de a poco su espacio en los medios. Recientemente consiguió que un canal de noticias trasmitiera casi por completa su somnolienta presentación de un proyecto para la legalización de la tenencia de estupefacientes.
Necesitado de atención, el exministro y exjefe de Gabinete del kichnercristinismo, Aníbal mantuvo un diálogo en la noche del miércoles con la periodista chimentera Viviana Canosa, que tiene un programa de entrevistas por la señal C5N. Allí, Fernández se despachó con una polémica declaraciones que volvió a poner, como deseaba arduamente, los reflectores sobre él.
Aníbal acusó a los diario Clarín y La Nación de practicar una "modernísima forma de golpe de Estado". La teoría de los diarios golpistas es un recurso muy trillado del Gobierno, sin embargo le sirvió al senador para volver a escena.
Ante la consulta de la periodista sobre si no es "infantil" culpar de todo a Clarín, el senador aseguró: " Infantil es no darse cuenta que estos tipos piensan y consumen y llevan a la práctica un ejercicio de la política perverso. En algún momento fueron contra otro funcionario, en algún momento fueron contra mí, ahora están yendo contra Amado, después fueron por el dólar, antes fueron por el cambio de la moneda, siempre fueron por alguna acción que mellara, que rompiera, que socavara las decisiones del poder político en cabeza de la presidenta de la Nación, una nueva y modernísima forma de golpe de estado".
Cuando Canosa insistió y preguntó "¿No es mucho?", Aníbal, como siempre, subestimó a su interlocutor y respondió: "No. Me gustaría que lo leyera un poquito más, que no lea solamente la contratapa de Clarín. Se va a dar cuenta."
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Aníbal tal vez se aprovechó de que Canosa está en pareja con Alejandro Borenstein, hijo del desaparecido humorista Tato Bores, y columnista del matutino (hablando de chimentos, hay versiones de que se van a casar). O sea, para Aníbal, Canosa sólo lee de Clarín lo que escribe su pareja o los chistes de la contratapa. Muy cruel.
Gracias al baruyo desatado, Aníbal consiguió su objetivo último: que los llamen de otros medios. Así fue que Jorge Rial lo sacó al aire en su programa de radio La Red este jueves. Durante el diálogo, insistió con su teoría conspitativa y la vinculó al escándalo Boudou-Ciccone.
"Están queriendo, pretendiendo tomar el tema de una teorica trafico de influencias de parte del vicepresidente, para enlodarlo al vicepresidente y tangencialmente horadar las bases del proyecto político en una forma muy moderna de golpe de estado. Esto es, tenemos que acostumbrarnos, lo han intentado de muchas formas distintas", sostuvo.
"Estamos asistiendo a la cabeza despreciable de Magnetto, que está más sucio que una papa, proyectando su vocación política a través de sus propios medios. Una vez que rija la ley de medios audiovisuales terminaremos con esta situación. Y a La Nación y a Perfil, que cartelizando, les hace publicar exactamente lo mismo que él define para su propio diario", agregó.
De paso agregó a Perfil entre los "golpistas".
"¿Usted cree que Clarín, La Nación, Perfil quieren de verdad un golpe de estado?", preguntó Rial. A lo que Aníbal respondió: "Y, el gesto lo tienen permanente. Quieren que no estuviera este Gobierno. Es lo que más le resolvería el problema. Podrían poder volver a intentar dominar para llevar a la práctica lo que hicieron siempre, que son los negocios para pocos y no para beneficio del pueblo argentino".
15 minutos de fama, hasta que Aníbal logre transformarlos en media hora.










