El sacerdote Julio César Grassi, condenado a 15 años de prisión por abuso sexual y corrupción de menores, solicitó la prisión domiciliaria con la excusa del coronavirus, según confirmó este jueves (30/04) Juan Pablo Gallardo, histórico querellante en la causa.
"QUÉ CORAJE"
Coronavirus: El padre Grassi también pidió la domiciliaria
Condenado a 15 años de prisión por abuso sexual y corrupción de menores, el padre Julio César Grassi pidió la prisión domiciliaria con la excusa del coronavirus. "Qué coraje el de Grassi. Pide estar en libertad cuando nos llevó muchos años probar que fue un abusador de niños", se quejó Estela de Carlotto. “No se merece de ninguna manera salir, porque es un violador serial”, agregó.
Según dijo Gallardo, la defensa del cura presentó un pedido aludiendo una afección respiratoria; tiene miedo de contagiarse la enfermedad, ya que en el penal de Campana, donde está detenido hace seis años, se registró un caso positivo de Covid-19.
Gallardo confirmó que se ha realizado una presentación ante la Justicia para objetar el pedido de Grassi. “Fuimos sorprendidos por una maniobra insólita porque no integra ningún grupo de riesgo; es un violador, un delincuente sexual condenado con sentencia firme porque se expidió la Corte Suprema de la Nación”, recordó.
El abogado querellante denunció también que en los Juzgados de Ejecución de Morón, quien debe controlar en el ámbito de la provincia de Buenos Aires el cumplimiento de las penas, le confirmaron que “no existe ningún detenido con apellido Grassi”.
Gallardo aseguró que “una vez más Grassi, quien siempre ha tenido la habilidad de sustraerse de controles, primero de la Iglesia, después del Estado y ahora de la Justicia, además es un preso sin control” y que “podría salir en estas horas sin que el Estado tenga la información de su salida”. “Como querellante y en cumplimiento de la ley de víctimas, acabamos de solicitar que se impida que salga a la calle”, añadió.
Según el letrado, de salir de prisión, “en pocas horas Grassi podría estar, de manera casi clandestina, dando misa porque la Iglesia tampoco no lo ha apartado ni sancionado”.
“Es el momento para que el Papa Francisco de una señal y terminar con estas maniobras insólitas que Grassi está encabezando con el objeto de salir en libertad y dar misa”, ratificó Gallardo.
“Esto es una burla a los tres poderes del Estado por parte de un condenado firme que está en condición de continuar en la cárcel y no hay motivo para que salga, y menos con una maniobra oscura y por fuera de las leyes”, concluyó.
Cabe recordar que Grassi también fue condenado a dos años de cárcel por malversación de fondos de la fundación “Felices Los Niños”.
# Carlotto: "Qué coraje el de Grassi”
La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, se refirió al debate sobre la liberación de presos a raiz de la pandemia por coronavirus. Al respecto, señaló que frente a los detenidos por delitos contra las personas y de lesa humanidad, su postura es firme: “No deben ser considerados para tener el derecho de ningún beneficio de arresto domiciliario. Desde la casa pueden estar conspirando”.
En el mismo sentido, De Carlotto también opinó en contra del pedido del padre Julio César Grassi, quien solicitó el beneficio de la prisión domiciliaria. “No se merece de ninguna manera salir, porque es un violador serial”, afirmó en diálogo con Luis Novaresio, por radio La Red, y agregó: “No cambia, seguirá abusando”.
De todos modos, la representante de Abuelas dijo que quien debe resolver cada caso es “la Justicia”. Y reconoció que “hay una superpoblación carcelaria”.
Además, diferenció a estos presos frente a otros reclusos de delitos comunes: “El error fue liberar a un violador y golpeador de mujeres que vive a pocas cuadras de su víctimas. Y es lógico que ella esté asustada. Son cosas que se deben volver a evaluar con mucha seriedad, sin fanatismo. Nadie quiere convivir con asesinos. Y si no tienen condena, que cuenten con la posibilidad de salir, pero con todos los recaudos”.
Por último, destacó: "Qué coraje el de Grassi. Pide estar en libertad cuando nos llevó muchos años probar que fue un abusador de niños. Si las víctimas lo ven libre, pueden tener mucho odio o incluso miedo”











