Pedro Alberto Kreder tiene 79 años y Juana Inés Morales suma 69: ambos jubilados de Comodoro Rivadavia permanecen desaparecidos y sus vecinos utilizan camionetas para hallar cualquier tipo de rastro que ayude a encontrarlos.
SE AGIGANTA EL MISTERIO
Comodoro Rivadavia: buscan a Pedro Kreder y Juana Morales, los jubilados desaparecidos el 13/10
En la camioneta que los transportaba se encontraron objetos personales, pero no celulares. Se cree que salieron a buscar ayuda. Descartan un posible secuestro
Salieron de su vivienda en dirección a Camarones y nunca más volvieron a ser vistos. Se perdieron los contactos.
La Policía local realiza rastrillajes permanentes sobre la zona costera pero por el momento todos los intentos han resultado infructuosos.
Cámaras de seguridad
Las imágenes captadas en la rotonda de las rutas 39 y la nacional 3 los mostraron en viaje hasta el aeropuerto local y 4 días más tarde, el viernes 17, se halló la Toyota Hilux que utilizaban completamente empantanada y con el cierre centralizado activado.
Todo indica que lograron bajar y la sellaron por fuera. ¿Salieron a buscar ayuda? En el interior de la camioneta de alta gama estaban sus objetos personales y dinero en efectivo.
Gabriela, la hija de Pedro, confirmó que su papá “es muy prudente, cuidadosos con su vida. No habría arriesgado ni la suya ni la de Juana manejando por un lugar tan peligroso”.
Estaban en pareja
Juana Inés Morales había avisado a su hija mayor que se ausentaría por unos días y que regresaría el lunes 13.
Ella expresó que recién tomaron conocimiento de la relación entre su madre y Pedro Kreder poco antes del viaje.
Sin embargo, ante la falta de novedades, la familia realizó la denuncia y se activó el protocolo de búsqueda provincial.
Las investigaciones iniciales apuntaron a que el destino elegido por la pareja era la localidad de Camarones, ubicada al norte de la capital provincial, Rawson.
Dentro de la caja de la camioneta había una carpa, una garrafa y varios bidones de agua. Todos los elementos estaban ordenados, lo que llevó a descartar la posibilidad de un robo o de una salida forzada del lugar. Tampoco había indicios de violencia, desorden ni pertenencias faltantes.












