ARGENTINA

CONCORDIA

Asesinados por $110 o unas latas de birra: ¿El "interior" es más seguro?

En Concordia los delincuentes disparan a la cabeza por $100 o un par de latas de cerveza. Al menos, eso pasó este fin de semana. La segunda ciudad más grande de Entre Ríos es también la segunda más pobre del país y arrastra hace años la problemática de la inseguridad. Las autoridades provinciales prometen medidas, pero parecen recién enterarse de un problema que es mucho más profundo de lo que parece.

Caminaba por el parque San Carlos cuando me robaron el celular. Era la hora de la siesta, así que estaba tranquilo. Yo no iba demasiado preocupada porque el parque no está alejado de la ciudad, era de día, y se trata de uno de los puntos turísticos más importantes de Concordia, por lo que casi siempre está abarrotado de gente. Sin embargo, un joven que andaba en moto se las arregló para encontrarme sola en una de las calles que atraviesan el parque.

No me dijo nada, pero sentí miedo y tiré mi celular adelante mío, cayó en la calle de ripio. "No tengo nada más", dije yo, muerta de miedo. Agarró mi celular y se fue, yo estaba temblando, pero suspiré aliviada porque no tenía ni un rasguño. No era la primera vez que sufría un asalto, ni la última.

La ciudad de Concordia, Entre Ríos, tiene casi 150.000 habitantes según el último censo del año 2010. Lejos de ser un pueblo, se trata de la segunda ciudad más grande de la provincia, después de Paraná.

A pesar de tratarse de un municipio sin demasiado atractivo turístico o relevancia a nivel nacional, cada tanto logra un espacio en los medios de Buenos Aires: si no es por las inundaciones veraniegas es por hechos de inseguridad. En los últimos días, dos habitantes de la ciudad fueron baleados en la cabeza mientras eran asaltados. Ambos casos llenaron las páginas de los diarios locales (y llegaron a algunos medios nacionales).

Mariela Costen, de 44 años y madre de dos hijas, salió de su casa el pasado 20/7 y nunca regresó. Caminaba junto a otra mujer por Av. Eva Perón (una de las principales avenidas de la ciudad) cuando ambas se encontraron con dos jóvenes. Según medios locales, uno estaba orinando y el otro estaba sentado sobre una moto. Cuando ellas pasaron caminando, los hombres sacaron armas de fuego, les apuntaron y les ordenaron que no los miraran. 

Ellas se tiraron boca abajo y soportaron el robo de sus pertenencias. Pero Mariela giró la cabeza, no obedeció a los ladrones y, por ese motivo, recibió un disparo. Le mujer estuvo internada en terapia intensiva en el hospital Delicia Concepción Masvernat varios días. Finalmente, murió el lunes 22/7 por la mañana. Los ladrones le sacaron $110. 

Mariela Costen

No habían pasado ni 24 horas desde la muerte de Costen cuando otra persona fue baleada en la ciudad, a pocas cuadras del hospital en el que ella estuvo internada. Un hombre de 41 años estacionó su automóvil y bajó para hacer compras en un drugstore cuando fue asaltado por dos jóvenes.

Según medios locales, intentó resistirse. Por este motivo recibió un disparo en el rostro, a la altura de la mandíbula. Le robaron cuatro latas de cerveza. En este caso, la víctima tuvo mejor suerte que Mariela: según el informe del hospital, no estaba en riesgo su vida. A diferencia de lo que pasó en el "caso Costen", los jóvenes de 19 y 20 años fueron detenidos a unas cuadras de la esquina donde ocurrió el asalto.

No se trata de hechos aislados, pero causaron conmoción entre los ciudadanos del municipio y llegaron a los medios nacionales. Por un motivo u otro, desde la intendencia se recurrió a las autoridades provinciales para resolver el problema. La ministra de Gobierno y Justicia de Entre Ríos, Rosario Romero, llegó a la ciudad este miércoles 24/7. Para los próximos días se espera el arribo de más funcionarios provinciales. Dato: el intendente de Concordia, Enrique Tomás Cresto, pertenece al mismo frente político que el gobernador peronista Gustavo Bordet.

La ministra de Seguridad explicó que el objetivo no solo es abordar “la singularidad del delito, sino las cuestiones sociales relacionadas al mismo y que están antes, muchas veces. Por eso pensamos en más deportes, en más desarrollo social, en capacitación laboral y dar más oportunidades de acceso a cuestiones básicas”.

Desde la provincia hablaron de la necesidad de instalar "más cámaras" y de traer a la ciudad "más personal policial”. Dicen preocuparse por la cantidad de armas de fuego que hay "en la calle", según lo expresó el Jefe de la Policía de Entre Ríos, Gustavo Maslein. Parecen recién estar enterándose del problema de la inseguridad en Concordia, algo llamativo teniendo en cuenta que el gobernador de la provincia es concordiense.

La pobreza es un problema que atraviesa a prácticamente todo el territorio argentino. La zona más golpeada es el Noreste, donde Corrientes tiene un 49,3% de pobres. La sigue Gran Resistencia, con un 41,4%. Concordia no pertenece a esa región, pero supera a la capital chaqueña con un 41,9% de pobres. Es decir que se trata de la segunda ciudad más pobre del país: un municipio rodeado por villas y barrios marginados.

En la pobreza, el consumo de drogas es más habitual que en el resto de los niveles socioeconómicos. Las adicciones llevan a la delincuencia y Concordia se posiciona entre las ciudades más pobres de la Argentina hace ya varias décadas, por lo que en el municipio hay un porcentaje de la población que vive en estas condiciones hace ya más de una generación.

Casi todos los habitantes de la ciudad fueron víctimas de un hecho de inseguridad o conocen a alguien que lo haya sido. Y nadie olvida los saqueos del año 2013, cuando la policía local realizó un paro por mejoras salariales y los ciudadanos tuvieron que interrumpir sus actividades, encerrarse en sus propias casas, atrincherarse en las esquinas con palos y armas improvisadas.

Entonces, los habitantes de Concordia sintieron que la ciudad no les pertenecía, que les habían robado su libertad. Fueron unos días en los que una estampida de motos sonaba a lo lejos y erizaba la piel, comercios de todos los tamaños fueron saqueados, hubo muertos y hubo heridos. Se perdió hasta la confianza en las fuerzas de seguridad, entrenadas para cuidar a los vecinos.

Los funcionarios provinciales hablan de cámaras de seguridad y de más personal policial. Se prendieron las alarmas después de una seguidilla de hechos lamentables, que causaron conmoción pero que no son aislados. La inseguridad en Concordia es más compleja y también más difícil de resolver

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