CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Boca venía de ganar 2 partidos seguidos y había alegría en la Bombonera por el regreso al primer equipo de su jugador fetiche. Román Riquelme. Pero todo quedó en sabor amargo porque, a pesar de las ilusiones depositadas del público y la fogoneda que algunos medios armaron con el tema, Boca perdió otra vez de local.
Los primeros minutos de partido fueron confusos y lo de Boca respecto de su juego siguió sin entenderse. El sistema de Claudio Borghi no encaja y los jugadores se pasean por la cancha rotando posiciones sin ser efectivos. El condimento extra fue la vuelta (y van) de Román Riquelme al equipo para comenzar a amortizar (el club) el gasto oneroso para contratarlo por 4 años.
Argentinos fue bastante pasivo y esperó ver que idea tenía Boca para el partido. Tal como se dieron los primeros 15' Argentinos podía seguir esperando tranquilo porque Boca no tenía la forma de llegar hasta el arquero Nicolás Navarro.
En tanto, el equipo de Pedro Troglio trató de para bien el medio a Ortigoza y Mercier (los doble cinco de Argentinos) para comenzar a manejar un poco la pelota, ya que Boca cuando la tuvo no supo que hacer con ella.
Jugados 20', los arcos fueron figuras decorativas que se vieron porque lo arqueros hicieron algunos saques de meta desde el piso. Nada. El primer cuarto de hora fue muy discreto y reflejó la pálida imagen de ambos en el Torneo.
Recién a los 22', Lucas Viatri desde afuera del área, remató al arco y registró el primer acercamiento de Boca al arco de Argentinos en lo que llevaba el partido.
El primer sofocón Boca lo tuvo a los 24' cuando Luchetti tuvo que salir a cortar una jugada peligrosa de Argentinos que se inició por la izquierda del ataque. Boca seguía mostrando las fragilidades posicionales de sus jugadores a la hora de defender.
A los 25', el aliento de la gente de Boca llevó al equipo para adelante y Palermo metió un buen cabezazo tras un córner que fue bien atajado por el arquero.
No crea que esta relativa peligrosidad se daba porque Boca urdía bien su juego. Nada más cercano. Boca metía centros cuando podía al área de Argentinos y mostraba su fortaleza área conocida encarnada por Martín Palermo.
En un tramo pareció que el partido se animaba porque se ganó en ritmo y velocidad. Los dos fueron y vinieron con mucho ahínco y justo en este momento Riquelme dejó de tocar cada tanto la pelota. Su falta de ritmo quedó denotado en ese laspo en el que los futbolistas le dieron ritmo al juego.
Claro que también es justo aclarar que no se pudo armar con precisión ninguna ocasión peligrosa en los arcos. Pero claro, el partido entregaba tan poco que al menos algo de velocidad le imprimió un poco de adrenalina al deslucido juego.
Boca tuvo una aproximación con una subida por izquierda de Riquelme (Giménez lo dejó sólo con un gran taco) pero el veterano jugador de Boca no pudo meter el centro preciso.
Pero después casi se infarta la Bombonera cuando en un contragolpe letal (Boca se escalona para el diablo) Ortigoza remató arriba del travesaño desde el borde del área, luego de recorrer con la pelota al pie alrededor de 40 metros.
El primer tiempo terminó en tablas y sin goles. Lo más justo para dos equipos que no jugaron bien al fútbol y que tenían mucho por corregir en el descanso.
Argentinos salió decidido a jugar más arriba los primeros minutos y mostró iniciativa y ganas de ser protagonista. La duda pasaba por saber cuando podía durar esta intención. A pesar de esto, el primero que llegó con peligro fue Boca. Un remate furibundo de Giménez desde posición inclinada se fue ancho. Buena posibilidad de gol en favor de Boca que estuvo otra vez con chances de anotar con Viatri, pasó que el arquero le achicó bien el tiro.
Boca, después de esos minutos iniciales del complemento, retomó el contro del juego y quedó contestada la pregunta. Lo de Argentinos duró sólo 2'. Siempre pasan estas cosas cuando los equipos juegan de visitante en la Bombonera. Error.
A los 6', Riquelme casi la emboca desde el córner. La pegada, intacta, algo cierto y casi normal en jugadores de esta edad aún vigentes, pero que ya no son los de antes.
Cuando se jugaban 15' esa intensidad que Boca le había metido al arranque del complemento empezó a ceder un poco y Argentinos volvió a adelantar de nuevo un poco sus líneas. De todos modos, Boca siguió mostrando un poco más de peso en el juego.
Cuando corría la media hora, Boca había cambiado a Matías Giménez (de muy aceptable partido en función de carrilero izquierdo) por Damián Escudero para darle aire fresco al cambio de ritmo. Igualmente sólo Viatri la tuvo tras una buena jugada de Escudero por la izquiera ganando la cuerda en base a velocidad. Aunque a Boca le costaba encontrar los caminos francos hacia el arco de Navarro.
Pero Argentinos trataba, cuando y cómo podía, de acercarse hasta Luchetti. Y con un cabezazo de Escudero, casi bate el arco local. Eran espodrádicas las aproximaciones del equipo de Pedro Troglio, aunque como Boca no da garantías defendiendo, el resultado seguía abierto para los últimos minutos de partido.
Otra buena corrida de Escudero le sirvió el remate a Riquelme, quien remató arriba del travesaño del arquero Navarro, quien no podía, por posición, ser sosprendido por el remate. Boca remataba de afuera del área pero al menos seguía calentando el pie buscando el final salvador.
Pero no. Todo cambió en los minutos finales y Argentinos se dio un gustazo inesperado, tal como venía el partido. El equipo de Troglio le encajó 2 goles en 2 minutos y resolvió el partido ante la desconcentración mortal que tuvo Boca en esos minutos.
La cuestión, es que el día de la vuelta de Riquelme, Boca perdió 2-0 en la Bombonera. ¿Si aflojamos un poco con las exageraciones muchachos?.
Volvió Riquelme y Boca perdió (0-2) con Argentinos: ¿Qué van a decir ahora los genuflexos de siempre?
Boca fue más que Argentinos a lo largo del partido pero perdió 2-0 (goles de Gentiletti y Rius) el día del regreso de Riquelme. Muchos medios de comunicación fogoneraron el tema Riquelme, como si esto sería la solución de todos los males del equipo de Claudio Borghi. Lo de Argentinos fue tibio, aunque no por eso dejó de ser peligroso en algunas incursiones ofensivas. Tal como la de los 2 goles a 5' del final que le dio un resonante triunfo.








