21 años después encontraron los restos de Enrique Matalón

El millonario paraguayo Enrique Matalón, quien fue dado por muerto hace 21 años, dejó una herencia que aún se encuentra bajo disputa judicial.

Luego de 21 años, y de manera totalmente casual, fueron hallados restos del avión de la desaparecida compañía aérea norteamericana Eastern Airlines, que se había estrellado el primer día del año 1985 contra el monte Illimani, Bolivia.
En el accidente fallecieron el conocido empresario paraguayo Enrique Matalón, su esposa y dos hijos, además de todos los ocupantes de la aeronave. La información fue publicada en la víspera por el diario boliviano 'La Razón'. 
La muerte del empresario paraguayo provocó una lucha judicial por la herencia. Los cadáveres de todos los pasajeros nunca se pudieron recuperar hasta ahora.
Según el mencionado periódico, se encontraron una turbina, una puerta, ropa para niños y varias partes de un avión. Cuatro andinistas bolivianos fueron quienes hallaron los mencionados elementos en una parte de la cima nevada del Illimani, luego de que uno de ellos haya sobrevolado la zona y descubierto los restos.
De acuerdo a las informaciones, Juan Carlos Escobar, un experto en la ascensión de montañas, contó que días atrás sobrevoló las alturas del monte, y se percató de la presencia de lo que parecían estructuras de un máquina aérea, por lo que organizó un equipo para llegar hasta el lugar.
Escobar, según el diario boliviano, expresó: "Cuando sobrevolé, hace un año, vi algo que no pertenecía al glaciar en el lugar donde supuestamente se había estrellado el avión de la Eastern, entonces tenía curiosidad de poder verificar aquello, y junto a un equipo de tres personas más fuimos hasta el lugar. Con mucha suerte pudimos encontrar, el miércoles pasado, los restos de un avión muy grande".
El andinista recurrió a un mecánico de aviación con las fotos que había tomado cuando descubrió desde las alturas, para sacarse cualquier tipo de dudas.  "Primero pensamos que podía tratarse de otro avión, pero luego hablamos con un mecánico que tiene más de 30 años de experiencia y nos confirmó que se trataba del Eastern", dijo Escobar.
Además de parte de la estructura de la máquina, también se encontraron ropas de niños, algunas de ellas totalmente intactas y otras metidas dentro de la montaña.
Según los antecedentes, el 31 de diciembre de 1984, el Boeing 727 salió de nuestra capital con destino a Miami, USA. Unas horas después, ya el 1 de enero, el avión se estrelló contra el Illimani. La máquina llevaba 28 pasajeros a bordo, entre los que se encontraba Enrique Matalón, acompañado por su familia, además de dos miembros del Cuerpo de Paz y ocho ciudadanos coreanos.
La tripulación, de acuerdo a los informes, estaba al mando del capitán Larry Campbell, quien pilotaba por primera vez en los cielos de Bolivia, y estaba compuesta por profesionales chilenos y estadounidenses.
El periódico boliviano reseña además que las reales causas del accidente nunca fueron esclarecidas, por lo que el andinista señaló que si existía intención de investigar seriamente el caso, junto a su equipo estaría dispuesto a colaborar, que conocen el lugar exacto donde se encuentran los restos de la nave.
Los días posteriores a la tragedia se generaron molestias en el gobierno y las Fuerzas Armadas bolivianas, ya que las investigaciones las realizaron directamente los estadounidenses.
Otras de las historias contadas en torno al trágico accidente fue que poco después del hecho, un andinista escaló hacia el lugar, pero recibió la orden de suspender la subida, a lo que se negó y nunca supo quién dio la orden.
También el diario boliviano relata la historia de una azafata chilena, que sorpresivamente cambió su turno antes del vuelo y salvó su vida, sin embargo, unos años después murió asesinada. El sonado casó se vio rodeado de varios hechos llamativos que ensombrecieron aún más la trágica noticia, señala el periódico del vecino país.
Con la muerte del empresario Enrique Matalón, se inició una guerra judicial en torno a la inmensa fortuna que había dejado el mismo. El valor de los bienes resultó importante.
Varios sobrinos del infortunado empresario, y una mujer identificada como Reina de Ladin, que dice ser descendiente de Enrique Matalón, y que hoy está al frente del centro comercial de electrodomésticos que fue de Matalón, ubicado sobre la calle 25 de Mayo, Asunción, son los litigantes por la fortuna del empresario.
Sin embargo, Jacobo Matalón, dice ser, como sobrino, el único heredero de la inmensa fortuna dejada por Enrique Matalón. Él fue quien inició una acción judicial para poder quedarse con todos los bienes que dejó el empresario y su familia.
Jacobo Matalón tiene a su cargo una inmensa mansión abandonada, ubicada sobre la avenida Sacramentos casi España, que fue construida por Enrique Matalón para su domicilio particular antes de fallecer. La residencia se está cayendo a pedazos, y tiene como encargado un mecánico de motocicletas, quien dentro del predio tiene instalado su taller.
El empresario no dejó ningún heredero directo, ya que en el accidente ocurrido el 1º de enero de 1985 en Bolivia, además de él, fallecieron su esposa y sus dos hijos. La familia iba a pasar, luego de las fiestas, las vacaciones a Miami, USA, sin embargo encontraron la muerte en uno de los picos más alto de América, el monte Illimani.
El accidente de la máquina de Eastern Airlines, de acuerdo a lo publicado por el diario boliviano La Razón dejó varias incógnitas.
El periódico señala que el primero en dar pistas de la nave fue el andinista boliviano Bernardo Guarachi quien, el 4 de enero de 1985, en pleno Illimani y a unos 6.200 metros sobre el nivel del mar, pudo hacer contacto con algunas partes de la aeronave.
En cuanto a las causas, señala que fueron publicados algunas grabaciones que se emitieron desde la torre de control del aeropuerto internacional de El Alto, donde se dio instrucciones al piloto a conservar la altura de 32.000 pies hacia el este, pero sin embargo llamativamente la nave bajó a 16.000 pies y giró hacia el norte, lo que sumado a la nubosidad, desató la desgracia.
Antes del choque, el piloto habría intentado ganar altura, pero no logró, y el choque causó la desintegración de todos los pasajeros.
Nunca se encontraron las dos cajas negras que tenía el avión, y los restos de la nave quedaron diseminados entre 200 m2 y 400 m2.
Según los reportes, hasta 10 meses después del accidente, varios equipos de búsqueda de la empresa aeronáutica llegaron a Bolivia para investigar.

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