EL SOCIALISMO CONTINUARÁ

Pronóstico electoral: Sube el petróleo y Maduro también

A tan sólo cuatro días para que se celebren las elecciones presidenciales en Venezuela el triunfo ya está cantado: Nicolás Maduro Moros seguirá gobernando a un país ya destrozado por el socialismo y la revolución bolivariana. La contienda electoral, ya fraudulenta desde su anuncio, se registrará ante un éxodo masivo de venezolanos que están regados por todo el mundo, y que, no piensan votar para legitimar el fraude. A esto, se le suma la indiferencia del que sobrevive allá, el voto no es importante ahora para una persona que sólo está pensando en cómo hacer para engañar al estómago con el poquito de comida que puede adquirir y que además no cree ya en el Poder Electoral venezolano. Habrá una abstención mayoritaria a otras votaciones y el chavismo/madurismo se terminará de consolidar hasta quien sabe cuándo. Una oposición nefasta y la suba del petróleo son el plus de Maduro para ganar holgado, quien espera alcanzar cerca de los 10 millones de votos en las elecciones de este 20 de mayo.

Cuando el estómago suena porque tiene hambre,  el cerebro se bloquea y accede a que un voto valga una bolsa de comida o un bono de “regalo” que no llega a 4 dólares. Y esta es entonces la artimaña del Gobierno de Venezuela para comprar consciencias en ciudadanos que no tienen mucha opción: es sobrevivir o morir en el intento, y por sobre todo, aunque en condiciones precarias, todos elegimos la vida ante la muerte.  Al Presidente del  país con la mayor reserva probada de petróleo en el mundo no le importa nada más que ganar las elecciones del próximo 20 de mayo, contienda que inicialmente estaba pautada para diciembre, pero que gracias al control él que tiene sobre todos los Poderes de ese país, logró adelantar.
 
A tan sólo cuatro días de celebrarse la contienda electoral, Venezuela parece que no sale nunca más del socialismo del siglo 21. El sucesor de Hugo Chávez ha tenido mucha suerte, en primer lugar, cuenta con una oposición muy floja y dividida, sin contar los que el dinero compra y otra buena parte que simplemente está cansada. En la contienda electoral del 20/05 los partidos de oposición venezolana se han dedicado a llamar a la abstención, que seguramente va a ser mayoritaria el venidero domingo, pero no  porque el venezolano le haga caso al llamado opositor, sino porque simplemente ya no cree en el Poder Electoral, que es por demás, descarada y groseramente oficialista. 
 
Otro factor que beneficia a Maduro es la suba del petróleo.  El precio del petróleo Brent ha subido a 78,48 dólares por barril, llegando a los niveles más altos en los últimos 3 años. Por supuesto Venezuela lo celebra, siendo un país que no produce absolutamente nada y que sólo vive del “oro negro”, ahora el Gobierno suma muchísimos más dólares para sostener su régimen. Aunque hablando de petróleo no todo es color de rosa, la producción venezolana ha descendido a niveles históricos: se ubica en 1,4 mdb (millones de barriles diarios), estrepitosa caída considerando que en 2016 se producían 2,1 mdb, de acuerdo con el reporte mensual de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Sin embargo, eso es suficiente para Maduro y su afán de perpetuarse en el poder. 
 
El peor Presidente de la historia de Venezuela cuenta también con la suerte de que los organismos de Derechos Humanos del mundo son siempre, pero siempre, políticamente correctos. Una carta firmada y unas declaraciones a la prensa no son suficientes para derrocar a un monstruo.  Todo queda en solicitudes y palabras de consolación ante un moribundo pueblo venezolano que registra cifras de homicidios y desnutrición alarmantes: Venezuela cerró el 2017 con 26.616 asesinatos según el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV)  y por si fuera poco tiene la mayor desnutrición crónica de la región, Según los resultados de diversos estudios, el indicador de pérdida de talla alcanzó 28% por desnutrición crónica en niños con menos de dos años de edad en sectores de menos recursos, mientras que en los países de la región es de 11,8%.
 
 
La desgracia del país caribeño no termina allí, sino que se le suma el éxodo masivo de todos sus ciudadanos regados en el mundo. La migración venezolana se volvió un problema continental. Aproximadamente 1.5 millones de personas viven fuera de su país natal. La mayoría de esas personas no quieren volver, pero casi 80% de la emigración reciente ha salido durante los años 2016 y 2017. Y calculan que en 2018 el número podría rondar los 3,4 millones, lo que la ubicaría en casi 10% de la población total del país, que no es poco. 
 
Esto a Maduro le viene como anillo al dedo,  porque sabe que esos votos jamás serán para él, y también sabe que el venezolano que se fue está tan asqueado del sistema en su país que se resiste a ejercer su voto. Es gente que en teoría, no preocupa ni existe para el oficialismo, que además no quieren que “existan” nunca más: El Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) mantiene indocumentados a venezolanos en el exterior desde hace por lo menos un año, cuando la emisión de pasaportes se paralizó. El problema por la falta del documento tanto para venezolanos en su país como para los que se encuentran en el exterior, será denunciado ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y hasta las Naciones Unidas por parte de la organización no gubernamental Transparencia Venezuela, pero como ya dije, que estas organizaciones son políticamente correctas, seguramente las denuncias queden en la nada. 
 
 
Y como guinda al pastel tenemos a los “otros” candidatos a Presidente de Venezuela en estas elecciones del 20/05: 4 de los cinco no los conoce nadie, y el 5to es  Henry Falcón, un ex gobernador “opositor” pero que llegó al poder en su provincia siendo chavista y adherido al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).  Sumado a este escenario que da una sensación de entre risa y lástima, se le suma el antecedente que en la contienda electoral pasada que celebró Venezuela, el oficialismo ganó más de 308 alcaldías de las 335 que tiene el país, es decir, el 91,9% de Venezuela (para ser optimistas y no decir que es todo el mapa) es controlado por el Gobierno, razón por la cual, es más que seguro que los “rojo rojitos” utilizarán todos los recursos posibles de cada provincia para hacer política” y consolidar a la copia catastrófica del modelo cubano implantado en Venezuela, aunque me atrevería a decir que en Cuba se “vive mejor”. 
 
Es cierto, la comunidad internacional no reconocerá el triunfo de Maduro.  Por ejemplo, los Presidentes de América que se reunieron la cumbre de Perú, fustigaron a Nicolás Maduro y anunciaron que no reconocerán las elecciones en su país, argumentando que no son justas porque no hay plena participación de la oposición. Y es verdad, pero al fin y al cabo, a Maduro ¿qué le importa? Si tiene El respaldo de las dos potencias mundiales: China y Rusia.
 
“Rusia, China y La India son nuestros tres grandes amigos que tenemos en el mundo y los tres grandes aliados que se vislumbran en todo el siglo XXI y más allá… Con ellos vamos a desarrollar una poderosa economía exportadora en alianza con dichas grandes economías. Esto nos ayudará a superar las amenazas de EE UU. Venezuela no está sola en el mundo”, dice tranquilo el sucesor de Chávez. 
 
 
En fin, no hay que darle muchas vueltas al asunto, Venezuela está condenada a la desgracia hasta quién sabe cuándo. Los venezolanos se lamentan, se decepcionan una y mil veces del sistema, del Gobierno, incluso reniegan de su misma idiosincrasia, de su gente, de lo que eligió hace mucho y ahora la situación lo obliga a seguir eligiendo o huyendo, el venezolano lo sufre, el que está adentro y afuera: A un grupo no le queda más sobrevivir  y el otro trata de ayudar enviando alguna remesa a su familiar, pero todos ya saben el futuro de su país: El Gobierno de Nicolás Maduro no se va.