SEÑAL DE ALARMA

Coalición o contubernio

¿La Administración Macri ha comenzado ya a reprimir inflación? Es una pregunta muy importante para evaluar el futuro de la macroeconomía argentina. ¿La inflación se plancha con tipo de cambio y salarios? Conociendo la historia argentina, una pregunta lleva a otra: ¿Cuánto dura la triquiñuela?

Dice la Real Academia Española que la palabra "contubernio" puede significar cohabitación ilícita o alianza o liga vituperable. En cambio, la coalición es una unión transitoria de personas o grupos políticos.

Pues bien, “Cambiemos” parecería ir acercándose más al “contubernio”, no porque la consideremos ilícito, sino más bien porque tiene algunos aspectos que caen en el vituperio, dado que algunos participantes se sienten deshonrados o menoscabados, caso de la UCR y otros ofendidos por los Angelici, los Caputo, los Dujovne, que sería el caso de 'Lilita' Carrió y su gente.

Por último, tal como lo venimos diciendo, la amalgama que por el momento mantiene formalmente vigente a “Cambiemos” es el anti kristinismo y el espanto que genera pensar en un eventual regreso de Cristina sea como persona o mero espectro, en menor medida un anti peronismo moderado y paciente y, finalmente, centenares de cargos que es una carnada muy atractiva, en especial para los radicales.

El episodio del crimen de un chofer de la línea 620 del conurbano matancero se convirtió en un verdadero forúnculo, nacido en el lugar preciso, y creo que fue el primer hecho ocurrido en la Provincia que no tuvo respuesta adecuada por parte de la “Mariu, pero tampoco lo tuvo por la intendente de La Matanza, Verónica Magario, quien no dudó un segundo en revolcarse y desnudarse en el lecho de un drama para demostrar una supuesta solidaridad que puso a la vista su hipocresía y cinismo, típicas “virtudes K”.

Poco a poco, “Cambiemos” se va mostrando como lo que realmente es: un “macripardismo” que sólo usa el cambio como atrayente disfraz, propio del excelente y deslumbrante malabarismo dialectico de sus “Duran Barba” pero que resulta insuficiente para demostrar un genuino nivel cultural para convencer a la sociedad que no podemos seguir haciendo lo mismo que ya fracasó, no en los últimos 200 años sino en los últimos 40 o 50. No es necesario leer libros, basta con tener algo de memoria.

Tal como lo describió Adolfo Sturzenegger, la economía argentina funciona como “capitalismo sin mercado y socialismo sin plan” y, precisamente, “Cambiemos” lo que está haciendo es gradualizar ese diagnóstico, pero manteniendo una economía sin mercado y sin tener capacidad para presentar un plan para su oportunista variante social demócrata sin programa. Recién ahora, y tardíamente, parecería que se estaría pensando en condicionar los planes sociales al cumplimiento de obligaciones mínimas de capacitación.

En cuanto a la manipulación del tipo de cambio, parece una reedición de 'la tablita' de José Martinez de Hoz, que todos sabemos cómo terminó.

El gradualismo es una suerte de masoquismo económico que nos acerca al temido “shock” el que paradójicamente se está produciendo de modo gradual lo que constituye un castigo propio de un cruel sadismo, dirigido al sector social que mas creyó en “Cambiemos”, la difícil clase media.

La situación actual tiene algún paralelismo con lo que cuenta Domingo Cavallo en su reciente libro “Historia económica Argentina”: “El gran aumento del déficit fiscal entre 1981 y 1983 se originó en el pago de intereses de la creciente deuda pública, que a su vez aumentaba porque en años anteriores los déficits fiscales se habían financiado mediante préstamos en lugar de imprimir dinero. Por lo tanto, se relacionaba mas con la gestión financiera de la economía que con una falta de esfuerzo por controlar los gastos primarios del gobierno, que excluyen los pagos de intereses de la deuda pública”.

El gobierno “K” financiaba el gasto y el déficit fiscal creciente con emisión, “Cambiemos” lo hizo y lo hace con crédito externo, pero ese crédito se convierte en pesos y para neutralizar la cantidad de dinero se fijan tasas astronómicas, de donde el resultado es el mismo, inflación indomable.

Pero faltaría decir con un ingrediente amargo, los términos del intercambio resultan negativos, por ejemplo en turismo el déficit fue de US$ 10 mil millones y el déficit comercial orilló los US$ 8 mil millones, de donde no se generan dólares para pagar los dólares recibidos en préstamo y sus intereses. Como si este desbalance no fuera suficiente, se vendieron u$s 2 mil millones o un poco más, para sostener la tablita cambiaria o el dólar en sus valores actuales que es lo mismo, seguro de cambio para todos y todas.

El gobierno ¿no está empezando a reprimir la inflación?

Les diría, hubo una vez un señor que se llamó Celestino Rodrigo… pero les cuento solo el final, todos infelices sin comer perdices…

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