"(...) Ya de madrugada, (Carmona) me dijo que tenía que irse a dormir, que no se sentía cómodo y que se iba a un hotel a bañarse y a cambiarse. Entonces le pregunté: «¿Tú vas a dormir vestido?» y regresé a la reunión un poco mosca. Pasó media hora y un alto militar me llamó desde Fuerte Tiuna para contarme que se habían encerrado Carmona; el comandante general del Ejército, el general Efraín Vásquez; el empresario Isaac Pérez Recao y el jurista Alan Brewer Carías, y que estaban haciendo un acta de constitución de gobierno. (...)".
Rafael Poleo,
sobre la improvisación del Carmonazo
Aquel viernes 12/04/2002, Carlos Chirinos aún era corresponsal en Caracas de la BBC, y la confusión era tan grande en el Palacio de Miraflores que nadie se preguntó qué hacía un periodista fisgoneando en el despacho que debía ocupar el ejecutivo Pedro Carmona Estanga
Algunos años después ofreció algunos datos de la jornada:
> "(...) me llamó la atención que no estuviera allí la cúpula de la central de trabajadores que hasta apenas unas horas antes había estado tan unida al empresariado que representaba Carmona en su enfrentamiento con Chávez. Y me llamó la atención porque para entonces muchas de mis fuentes me sugerían que el consenso de la oposición contra Chávez se había roto. (...)":
> "Serían las 3:00 de madrugada de ese viernes cuando el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, general Lucas Rincón, se dirigió al país: al presidente Chávez "se le solicitó la renuncia, la cual aceptó". Esas palabras pasaron a la historia no sólo por su incoherencia sintáctica sino por las dudas que generaron entonces y que (...) siguen sin responderse. (...)".
> "En ese momento, entró el general Camacho Cairuz, viceministro de Seguridad Pública y uno de los militares que horas antes había desconocido la autoridad de Chávez. Estaba visiblemente irritado. No le agradaba el ambiente festivo que encontraba en el despacho presidencial. Tomó por el brazo al almirante Carlos Molina Tamayo y llevándolo justo hacia el costado del salón donde yo intentaba mantenerme lo más invisible posible le dijo: "Chico, ¿qué haces tú uniformado?". La pregunta venía a cuento porque Molina había sido sometido a investigación militar antes de los eventos y hasta que no fuera formalmente absuelto de sus cargos no debía presentarse al servicio activo. Tamayo respondió: "El presidente (se refería a Carmona) me nombró jefe de la Casa Militar", incólume la sonrisa con la que había estado sirviendo de anfitrión en el despacho de su nuevo jefe. Pero Camacho le recordó que en la vida militar "había reglas" y además le pidió que sacara a toda esa gente porque "por ahí viene Vásquez Velasco (jefe del Ejército) y viene arrrecho (furioso en venezolano)". (...)".
> "Desde Londres, la presentadora, María Elena Navas, inmediatamente me hizo la pregunta que muchos fuera y dentro de Venezuela se hacían -algunos se la siguen haciendo- y me preguntó si había habido un golpe de Estado. "No podía hablarse de un golpe en sentido clásico porque los militares no salieron a la calle, todo lo contrario, fueron acuartelados. Pero cuando unos oficiales desconocen públicamente la autoridad del presidente elegido y le piden la renuncia, eso es un golpe", dije esforzándome por hacer un análisis decente de la situación. En todo caso, luego sabríamos que ese fue el primer golpe, activado por la masacre en los alrededores del Palacio de Miraflores causada por unos disparos cuyos orígenes siguen sin estar bien explicados. Después vendría lo que se bautizó popularmente como el "Carmonazo", que permitió que el empresario asumiera el mando sin que nadie se lo hubiera delegado. (...)".
Probablemente ahí estuvo el gran fracaso: "el Carmonazo", el triunfo de los ultras, los que nunca deberían ganar porque no los comanda la racionalidad sino el odio, la inquina, la revancha y terminan siendo tan injustos como los que fueron reemplazados.
Cuando la estupidez comanda a las personas, nunca sucede nada bueno. Llámense oficialistas u opositores, da igual.
El golpe de Estado fracasó porque, de inmediato, sus promotores entraron en colisión unos con otros. Les ganó el revanchismo, priorizaron arrasar con la Constitución Bolivariana cuando la prioridad era construir una masa crítica de amplio espectro socioeconómico. Los que comenzaron a liderar la situación no sólo no conocían la política sino que la subestimaban. Varios opositores venezolanos de la actualidad no han aprendido del fracaso, y por eso a Hugo Chávez le ha sucedido Nicolás Maduro.
Sin alianza entre la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) y la patronal Federación de Cámaras (Fedecámaras), no había posibilidad de desplazamiento de Chávez. Había que ser muy bruto para ignorarlo. Así le fue a Carmona, quien cerró el Congreso, anuló el Poder Judicial y se atribuyó poderes constituyentes tal como si fuese o un monarca o un dictador cuya legitimidad cualquiera podía cuestionar porque, al fin de cuentas, ¿por qué Fedecámaras sería más que CTV?










