LOS NUEVOS BÁRBAROS

La Argentina es así

Los CEOs pueden ganar dinero para una empresa. Pero gestionar los intereses de una sociedad a menudo resulta una tarea más compleja.

"Esa condición de no escuchar, de no someterse a instancias superiores que reiteradamente he presentado como característica del hombre-masa, llega al colmo precisamente en estos hombres parcialmente cualificados. Ellos simbolizan, y en gran parte constituyen, el imperio actual de las masas, y su barbarie es la causa más inmediata de la desmoralización europea".
José Ortega y Gasset,
"La rebelión de las masas"

 

Días pasados un mediano empresario extranjero me preguntaba sobre el país, antes de comprometer una inversión muy modesta, de alrededor de 1millón de euros.

Y sin pensarlo le respondí, “Mire la Argentina es asi, hoy un poco mejor, mañana un poco peor, pero pese a todo se puede ganar dinero, la cuestión es entender esa dinámica que tiene mucho de azar”, sintetizando agregué, “la cosa es entender el juego”, tal como lo dice Kenny Rogers en “The gambler" ("Si vas a jugar el juego, muchacho, tienes que aprender a jugarlo bien. Tienes que saber cuándo mantenerlas, saber cuándo doblarlas. Saber cuándo irse, saber cuándo correr. Nunca cuentes tu dinero cuando estés sentado en la mesa Ya habrá tiempo suficiente para contar cuando el trato esté hecho”.)

Le di un ejemplo: se habla de crecimiento (visible o invisible) pero nuestro PBI de 2017 es similar al de 10 años atrás. Insistí: "Somos así, más que crecer rebotamos cada tantos años: el juego consistiría en apostar al rebote y retirarse a tiempo."

Roberto Cachanosky sintetizó en el portal Infobae lo ocurrido en los últimos 40 años:

> en 1975 el Rodrigazo que fue un modesto intento para poner un mínimo de orden fiscal,

> en 1981 el final de 'la tablita' de José Martinez de Hoz cuyo programa, similar al del gradualismo actual fue el de contraer deuda para financiar el déficit fiscal, con el agravante que apreció falsamente a nuestra moneda, tal como ocurre hoy;

> en 1982, licuación de pasivos;

> en 1987, la estampida cambiaría y el fin del Plan Austral;

> en 1989, la hiperinflación, luego el Plan Bonex para pagar el gasto cuasifiscal;

> en 2001/2002 el corralito, 'default' celebrado por el Congreso, crisis institucional, confiscación de los depósitos, pesificación de los depósitos en moneda extranjera, caída del PBI y crecimiento de la pobreza que hoy ronda el 30%.

Todo esto porque ningún gobierno atinó a proponer y realizar las reformas de fondo necesarias, es decir “Cambiar” y la esperanza “cambiemos” se frustró en un intrascendente gradualismo prolongando una fatal agonía hasta que un breve rebote nos haga creer que realmente “cambiamos”, mientras gradualmente seguimos cayendo, los famosos segundos semestres…

Los argentinos somos dependientes del sendero, del único sendero que conocemos, así desde diferentes orígenes siempre nos dirigimos al mismo destino, el de las crisis periódicas y del atraso en el que estamos atrapados, sería lo que Paul Krugman llamó "economía del aeropuerto", asimismo podría ser “política del aeropuerto”.

Dice Krugman, nuestra economía (se refiere a la de USA) y nuestra política agregaría, es pesimista u optimista, la economía del aeropuerto siempre es divertida, raramente bien informada y nunca seria. Es cierto, los juegos no son serios, ya que siempre decide el azar.

Diría que uno de nuestros vicios es que no distinguimos el vinculo entre éxito económico y mérito, nuestro sistema nos lleva a creer que el mérito lo debe reemplazar el Estado y el éxito depende de saber apostar en el juego político economico y tener alma prebendaria.

Solo un 46% de los argentinos mostraba confianza en la economía de mercado, en la que el mérito es un ingrediente o capacidad indispensable. Por el contrario el 61% de los alemanes, el 71% de los estadounidenses y el 74% de los chinos creen en el mercado. Confían más en ellos mismos que en la suerte del juego.

Ocurre que se nos hizo creencia que el Estado debe velar por nosotros y por derecho tendríamos que tener garantizada una buena vida.

Pero lo cierto es que nos vamos deteriorando y lo grave es que vamos naturalizando el fracaso y el atraso que son la misma cosa.

Dice Guillermina Tiramonti, en sintonía con Rodrigo Zarazaga: “…Donde no hay Estado ni mercado formal, las reglas son impuestas por quienes organizan las ferias informales que proporcionan la posibilidad de ganar un peso a los que no tienen otra entrada o solo cuentan con un plan social. En todos los casos, quienes participan se deben someter a la violenta disciplina que exige el capo mafia”.

Esta realidad se refiere al 30% de la población y recordemos que el conurbano bonaerense contiene el 40% de la pobreza.

En esa marginalidad paradojalmente mucha gente gana su salario decentemente trabajando en la ilegalidad y en condiciones de indignidad.

La mala calidad de la educación y el entorno desfavorable en que viven desalientan la concurrencia a la escuela que, de todos modos, tampoco les genera alternativa de trabajo como lo explica Tiramonti en su nota del diario La Nación.

La Argentinas es así, nuestro presente es morboso y masoquista y en esta realidad en la que nuestros vicios perduran se puede ganar dinero por derecha y por izquierda (me refiero a la marginalidad).

Los objetivos del gobierno nacional y municipal sigue siendo muy modesto, uno de ellos, urbanizar las “villas” en vez de eliminarlas y generar nuevas radicaciones, porque de ese modo la estigmacion de vivir en la villa seguirá siendo un hecho descalificador.

Nos falta una dirigencia culta y Mauricio Macri cree que sus CEOs lo son. 

Ortega explicó que esos personajes “…son los nuevos barbaros, retrasados con respecto a su época, arcaicos y primitivos, en comparación con la terrible actualidad y fecha de sus problemas. Este nuevo bárbaro es principalmente el profesional, más sabio que nunca, pero más inculto también"- el ingeniero, el médico, el abogado, el científico.

Estos “sabios”, démosle el crédito, pero también bárbaros, creen que transitando el mismo sendero llegaremos a un mejor destino.

No es cuestión de hacer mejor lo malo, endeudamiento para financiar gasto, una gran parte improductivo, sino fijar prioridades para una mejor imputación de recursos.

En esto el gobierno sigue fracasando y eso explica la desazón de muchos de nosotros, tal como parecería insinuarlo las 3 recientes encuestas que publicó Urgente24 los días los días 12/03 y 13/03, según la cual sólo 31% votaría a Macri y 53% no lo haría.