EL ALUVIÓN EN MARCHA

Otro partido del balotaje en formación

"Como van las cosas y teniendo en cuenta que los argentinos somos esencialmente “anti”,no tengo duda alguna que “Cambiemos” está en problemas mayormente autogenerados y solo cuenta con un único cuadro político para mantenerse a flote que es Maria Eugenia Vidal", afirma el columnista.

Para octubre de 2019, mes en que será elegido el nuevo Presidente, falta mucho menos tiempo político que calendario.

Parecería que hay cierto nivel de convicción que la cosa se definirá en una 2da. vuelta, por tanto más que pensar en la 1ra. elección, la estrategia para por conformar partidos para el balotaje.

El oficialismo, mas por merito propio que ajeno, viene perdiendo capital político que si bien por ahora la oposición parecería no aprovechar, es una suerte de bien mostrenco que despierta la codicia política, lo que parecería explicar la reaparición de Alberto Fernández que sagazmente advirtió ese fenómeno y comenzó su artesanal tarea para intentar confeccionar una tricota política tejiendo con viejas agujas un rato cada día.

Fue asimismo muy concreta su referencia a Kristina que cuenta con un buen paquete de votos y que podría ser decisiva en un balotaje y que explica su reflexión “con ella no alcanza y sin ella no se puede.”

En algún momento Mauricio Macri era un límite, que luego muchos cruzaron con tal de conformar la coalición del balotaje en 2015. Con Kristina ocurre lo mismo, es un límite para muchos, pero cuando está en juego la Presidencia, ese límite será permeable y mas hablando de “peronistas”, nuevos o viejos.

La ambición de poder del peronismo en general nos hace suponer que llegado el momento, no será difícil que armonice una coalición para el balotaje la que probablemente se disolverá al día siguiente gane o pierda.

Tengamos en cuenta que las coaliciones son circunstanciales y efímeras.

En el primer supuesto la vida política de la Nacion sufrirá las consecuencias ya que las internas tan intensas del peronismo y sus eventuales aliados se dirimirán como si se tratara de una cuestión nacional.

Si esa coalición perdiera, significaría el fin del “kristikirchnerismo” y probablemente la prisión de quienes aun se consideran perseguidos políticos.

En realidad los partidos del balotaje tienen sentido para vencer a un oficialismo, pero no parece lógico que el oficialismo necesita armar una coalición contra la oposición.

“Cambiemos” que nada cambió, sigue creyendo que una de las aristas del arte de gobernar es la de atinar contra ciertas figuras para lograr una comparación favorable. Parecería que ahora ese rol lo cumplirá Hugo Moyano, ya que los “Caballo Suárez, los Balcedo” son insuficientes para lograr ese objetivo ya que si fueran condenados no pasarían de ser meros delincuentes comunes.

Por el contrario, Hugo Moyano, pese a las relaciones amigables que tuvo con Mauricio Macri en algún momento, tiene sobrados antecedentes conocidos, como sus métodos nada ortodoxos, para lograr beneficios para su causa y las dudas de cómo obtuvo una cuantiosa fortuna si prosperaran las causas en trámite, por señalar sólo los dos hechos más divulgados por la prensa que días pasadas mostraron una propiedad que le pertenecería, digna de un magnate árabe.

Pero lo cierto es que, al margen de esos hechos, su imagen en la sociedad es tan o más negativa que la de Kristina.

Ahora bien, es suficiente para Cambiemos y para la eventual reelección de Macri, craso error si realmente lo intentara, ¿compararse como Moyano y Kristina para lograr votos?

Las encuestas demuestran un importante nivel de desasosiego y desilusión con el gobierno de Macri y de sus “ojos” y muchos pensamos que su gobienro, en verdad se trata de una suerte de “un vulgar conservadorismo popular” nueva expresión del populismo de gente bien (¿?).

Si algo faltaba, tal como diría Alejandro Borensztein, para cantar “Bingo” fueron las declaraciones de Jaime Durán Barba diciendo que la gente reclama “brutalidad en al represión”, lo que puede ser cierto pero que al mismo tiempo es aberrante y demostraría un estado de descomposición moral que jamás podría servir como referencia para decir que hay que cambiar la cultura desestigmanizando el accionar policial o recibir como ciudadano ilustre a un policía procesado, accionar doblemente reprochable tanto hacia el pobre policía como hacia el Poder Judicial.

Alberto Fernández ya mostró la hoja de ruta y señaló el rumbo, el peronismo (en todas sus formas), el kristinismo, Pino Solanas, Victoria Donda y otros políticos de la izquierda caduca como diría Landrú, deberían constituir un “partido para el próximo balotaje”.

Como van las cosas y teniendo en cuenta que los argentinos somos esencialmente “anti”, no tengo duda alguna que “Cambiemos” está en problemas mayormente autogenerados y solo cuenta con un único cuadro político para mantenerse a flote que es Maria Eugenia Vidal.

Días pasados un viejo amigo peronista me decía “no hay por dónde entrarle y la verdad se nota el peso de sus ovarios”, además, “hace”.

Cambiemos tiene muy pocos días, para que Macri “cambie sus ojos” y deje de creer que tiene buenos “CEOs” en el gobierno.

Siempre la mediocridad es opaca, por eso a los mediocres les cuesta darse cuenta no solo de sus errores sino de su falta de idoneidad, la opacidad dificulta la visión.

Por último, si Macri y su gente se creyeran gente con suerte, ayúdenla… porque la verdad….

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