CAMBIEMOS

Macri (Cambiemos) y el Estado

El autor afirma: "Hay una realidad vivir no es fácil y tampoco lo es gobernar, si no hay disposición para gobernar en condiciones 'adversas', se cae en el gradualismo y finalmente se termina en el 'gatopardismo' y 'cambiemos' va en camino directo, como el juego de las gallinas de 'rebelde sin causa', hacia un purismo 'macripardismo'."

“El auténtico coraje político consistiría en hacer una labor pedagógica para reconciliar a Francia con la democracia moderna, en la que las autoridades independientes ocupan un lugar incontestable”,
Jean Tirole
(La economía del bien común Jean Tirole).


Para Jean Tirole, una de las características de las democracias modernas sería la clara diferenciación entre la supremacía de lo político y la independencia de las agencias que se ocuparían exclusivamente de las decisiones de orden técnico.

Sobre estas bases deberían encararse la reforma del Estado y el cambio de usos que necesita la sociedad.

La supremacía de lo político carece de teoría y por tanto las decisiones técnicas son timoratas y además continúa el amiguismo y favoritismo de familia. Jorge Triaca es un buen ejemplo: 3 familiares en áreas de gobierno.

“Cambiemos” como mera coalición política electoral, Ignacio Zuleta con acierto la llama “partido del balotaje”, es un buen “hardware” para lograr buenos resultados electorales, pero hasta allí llega. Carece de “software”.

Más de una vez Macri se refiere al Estado, a la intolerable presión impositiva, al déficit fiscal, a la pobreza, al potencial del país, pero lo hace mas como observador de una realidad que como protagonista.

Sus colaboradores han instalado en la sociedad, la necesidad del cambio pero la imposibilidad de concretarlo, por aquello de “Que no es el momento de hacer reformas”, lo que potencia ese sentido primitivo de supervivencia que tiene la gente del temor al cambio y de volverse cruelmente conservadora. Los dirigentes gremiales son el mejor ejemplo de los que llamamos “reaccionarios”.

No hay “momentos buenos” o “tiempos fáciles” para hacer cambios y el propio Tirole dice que “la gran mayoría de las reformas se hicieron precisamente en circunstancias nada fáciles” y pone como ejemplo las reformas finlandeses, el Canada de la década del '90 o el contexto en que se hicieron las reformas suecas también a comienzos de 1990.

El gobierno presenta mal las “cuestiones” y asi propone reformas fiscales, previsionales, laborales que no solo son tímidas, sino que carecen de esas dosis de docencia en las que debe sustentarse todo cambio.

La necesaria reforma previsional queda evidenciada como una quita al salario previsional, teniendo en cuenta que un 75% cobra alrededor de $8.000 y que una diferencia de $ 500,00 es casi un 9% del haber, cuando filosóficamente la jubilación mínima debería ser similar al salario mínimo vital, ya que se supone que es el ingreso necesario para vivir, de allí que se llame “vital”.

Maria Eugenia Vidal dijo que los jubilados tienen garantizado el 82% móvil del salario mínimo, la gobernadora patinó ya que ese salario no admite quitas.

Es obvio que la reforma previsional pasa por su financiamiento y su desfinanaciación no es responsabilidad de los jubilados sino de la política y los políticos. Esta llamada “reforma” que deberá tratar la Cámara de diputados vulnera el principio liberal de la “diferencia” o el optimo de Pareto ya que en definitiva se trata de un desvío de fondos hacia la Provincia de Buenos Aires, cuando lo justo hubiera sido revisar la distribución del Fondo del Conurbano cuyos montos quedaron congelados desde el inicio del gobierno K. en todo caso son los gobernadores los que debieron ajustarse su cinturón, es decir la política.

La reforma laboral es muy “soft” ya que lo que se necesita es crea runa nueva cultura laboral y a partir de esos principios elaborar una nueva legislación.

La docencia necesaria por parte del estado debe comenzar por el propio estado y las empresas del estado y las resistencias lógicas, en vez de causar enojos, deberían generar entusiasmo para seguir persuadiendo.

Lo mismo ocurre con la cuestión fiscal. El poder federal y los gobiernos provinciales, deben fijar sus prioridades y derivar los recursos necesarios para alcanzar tales fines que deben empezar por dotar a la gente de les medios necesarios para alcanzar el umbral de la dignidad, ese bien que según Kant no tiene precio, pero que el kirchnerismo se lo puso para conseguir votos.

Quizás haya que ir a un sistema de presupuestos plurianuales.

Parecería que el gobierno no sabe enfrentar los conflictos, porque teme las consecuencias de prejuicios creados con fines perversos.

Los ejemplos sobran, se toleran ocupaciones y cortes de calles, avenidas y rutas por temor a las consecuencias de la represión, olvidando que precisamente la represión es un atributo legitimo del estado.

La represión pueden generar heridos y muertos, todo dependerá del nivel de resistencia que deba enfrentar, pero mantener el orden es responsabilidad de las instituciones republicanas.

El caso “Maldonado” manipulado con cruel habilidad por sectores marginales, lo puso varias veces en jaque porque se confundió a la institución policial, Policía, Gendarmería o Prefectura, con algún abuso posible individual que no ocurrió.

En esa zona “mapuches” los jueces temen ejercer su jurisdicción sobre territorio de nacional y de hecho aceptan el poder de “presuntos delincuentes” que desafían y desconocen las atribuciones y autoridades de la república.

Hay una realidad vivir no es fácil y tampoco lo es gobernar, si no hay disposición para gobernar en condiciones “adversas”, se cae en el gradualismo y finalmente se termina en el “gatopardismo” y “cambiemos” va en camino directo, como el juego de las gallinas de “rebelde sin causa”, hacia un purismo “macripardismo”.

Eso si por ahora seguirá ganando elecciones.