La primera tentación o la más común es ubicar en centro político entre la izquierda y la derecha.
ARGENTINA 2017
¿Cuál es el centro político? (La manía reformista)
La 3ra. Vía fue un famoso intento por ocupar el centro, posGuerra Fría. En la Argentina no ha funcionado hasta ahora la elaboración de propuestas sólidas y productivas acerca del Centro. Y eso que es una obsesión: sólo en Argentina existe la idea de una centroizquierda y una centroderecha, siempre la idea de que el Centro es una buena idea. En días de grieta apareció la idea de Corea del Centro, ni Norte ni Sur como un reclamo que ambos extremos cuestionaron. El tema del centro llevó a Luis Rizzi a la siguiente elaboración:
En ese sentido el “centro” sería una suerte de puchero ideológico, un poco de izquierda, progresismo, socialismo, igualdad de posibilidades, cierta concepción clasista de la sociedad, mercados regulados, la gratuidad generalizada para el acceso y ejercicio de ciertos derechos, educación, salud, energía y transporte.
El otro ingrediente de la derecha sería orden y disciplina fiscal, libre mercado aunque con un mínimo de regulaciones, endeudamiento limitado a un porcentaje del PBI que no debería exceder del 60%, pautas máximas de inflación anual, libertad de los bancos centrales, control de la emisión monetaria, libertad sindical, igualdad de oportunidades que no es lo mismo que igualdad de posibilidades.
Este sería en grandes trazos lo que se llama “centro político" que, de algún modo asi definiría de modo sintético Natalio Botana, en su nota “Hacia un nuevo centro”. Dejo de lado las otras dos variantes del concepto que plantea.
En mi opinión, el concepto de “centro” descripto corresponde a otra forma de medir lo que Ortega llamó “la altura de los tiempos”.
Iría más bien a que el concepto de “centro” se refiere a “ir a las cosas” también expresión de Ortega.
“Ir a las cosas” quiere decir ir a las cuestiones y problemas que presenta la vida diaria, sea de una persona, de una familia, de una sociedad, de un país y del mundo.
No se va a las cosas desde la racionalidad o la ideología, eso es ver la realidad geográfica con anteojos con cristales de colores, asi podríamos creer que el mar es verde, los ríos colorados y la tierra celeste.
Con esto quiero decir que no menoscabo la idoneidad, capacidad indispensable para el desempeño de cualquier oficio y en especial para el oficio de la política.
La política es un oficio sobresaliente ya que de su calidad depende el bien común de cada uno de nosotros. Si un médico se equivoca afecta a una persona o dos o diez. Un político sin idoneidad puede hundir un país como está ocurriendo con Venezuela y como ocurre en otros casos como lo fueron los intentos independentistas de algunos catalanes, el “brexit” cuyo perjuicio político y social ya está comenzado a ser medido en términos económicos y se aventuró un costo inicial anual mínimo de casi 450 libras por habitante.
“Ir a las cosas”, presupone la “idoneidad profesional política” que se expresa en la “manía reformista” que no es más que una extravagancia.
El gobierno es “macripardismo” porque sus “manías reformistas” se limitan a modificar lo inservible, lo inútil, lo que nos llevó como país a la decadencia.
El gobierno entiende el “cambio” y el centro político, con el logro de consensos para reformar gradualmente sistemas políticos, como el sistema fiscal, las prioridades del gasto, la vigente ley de contrato de trabajo o la autonomía extrema del Banco central, el sistema previsional, la “revolución de los aviones” o la infructuosa espera para el arribo de inversiones sin límites, en síntesis “la reforma del Estado”.
Ortega dijo: “La política, la reforma de ese vago armazón formal que llaman Estado, son, en todo caso, consecuencias de otras actividades previas verdaderamente creadoras” que yo llamo “idoneidad”.
Lo que necesitamos y carecemos son mentes claras que nos propongan un modo diferente de pensar, enfrentar las cuestiones y resolver los problemas.
Un conservador de cadáveres, puede mantener intacto un cuerpo por decenas de años, pero jamás le podrá devolver la vida.
La vida se crea y lo que necesitamos son dirigentes políticos, empresarios, gremiales idóneos que nos ayuden a crear nuevos usos, nuevas prácticas, que nos devuelvan el valor de la cultura entendida como una modo de comprender el momento universal que nos toca vivir.
Que sepa resolver los conflictos con criterio docente y no agravarlos culpando, como en el caso Aerolíneas Argentinas, que me jacto en conocer, culpando a los gremios por la pérdida de unos cuantos millones de dólares, que en verdad aportamos los contribuyentes, eludiendo su propia responsabilidad que son los que manejan la empresa.
En su lugar en vez de quejarme me hubiera ido.
Aerolíneas Argentinas y el transporte aéreo es un caso de embalsamamiento de un sistema que murió hace años Se podrán conservar, pero asi no recuperará su vitalidad.
Nos lo dijo Ortega en 1930 y pico “ir a las cosas”, ese es el centro político que debemos buscar como sociedad y la manía reformista convertirla en esfuerzo creador.







