El resultado de las elecciones de medio término dan pie para analizar algunos aspectos de nosotros como sociedad.
ELECCIONES 2017
De ahora en más… (El partido del balotaje sería la oposición, si puede)
La agenda del día después sigue provocando debates, en especial entre los simpatizantes de Cambiemos, en los que no hay un enfoque homogéneo aún. En este caso, el columnista rescata la labor de la gobernador bonaerense María Eugenia Vidal:
El intento de sectores electoralmente marginales, que propusieron convertir en una suerte de macabro test la aparición sin vida de Santiago Maldonado, no les fue bien. La sociedad demostró que esa muerte no formaba parte del menú electoral y que debía resolverse en otro ámbito. Fu una muestra de madurez, y la posverdad perdió.
Merece analizarse el protagonismo de 3 mujeres: Maria Eugenia Vidal, Lilita Carrió y Kristina Fernández de Kirchner, que encarnaron 3 aspectos diferentes de la política.
La Vidal le dió rostro humano a la gestión como medio de promover y conceder a la gente bienes y servicios que le fueron negados hasta ahora, cloacas, agua, salud, educación y seguridad y personificó la virtud de la esperanza de que salir de la pobreza es posible.
Lilita Carrió asumió la función de la restauración de de valores descreídos, la defensa de derechos básicos y la recuperación de garantías que considerábamos perdidas.
Kristina con sus procesos penales a cuestas, su hipocresía y cinismo nos demostraba que los sofismas aún atraen a los más desvalidos a quienes se puede movilizar y agitar desde la política presentada como espectáculo farsesco.
No creo que corresponda medir los primeros datos del resultado individualmente sino que habría que agruparlos por grandes tendencias y veríamos que el Kristinismo y sus aliados y la izquierda -que podría constituirse en un circunstancial compañero de ruta-, lograron un 21,93% y un 6,70% de los votos. No llegaron al 30%.
Kristina reclamó el liderazgo opositor invocando un triunfo, subterfugio que es consecuencia de comparar sus votos obtenidos en las PASO con los 3 puntos más alcanzados el 22 de octubre. No pudo ocultar que perdió.
Es cierto que ganó unos puntos y tal afirmación -un ingenioso sofisma- no dejó de ser nada más que una convocatoria a su sumisión incondicional y su capacidad de movilización y agitación, probablemente su último recurso resulte ser la violencia, tal como lo anticipó una delirante opinión en un programa de C5N que conduce el ex “A 2 Voces”, Gustavo Sylvestre.
Éste sería el resabio que le dejó el resultado.
La sociedad, tal como decíamos, está en busca de un liderazgo y si vamos a los resultados y a las respectivas campañas, veríamos que en verdad fue Maria Eugenia Vidal (sin participar) quién venció a Kristina. No fueron ni Mauricio Macri, ni Horacio Rodríguez Larreta ni Marcos Peña.
Asimismo, tampoco dudaría en afirmar que ella también fue decisiva en otros distritos, ya que es el mejor rostro y el más visible de lo que fue el partido del “balotaje”, hasta ahora una efectiva coalición anti Kristinista/anti kirchnerista que, en mi opinión, ya cumplió su función demoledora.
Ahora tendrá el desafío de convertirse en una alianza entre el PRO-protagonista dominante- y la Unión Cívica Radical, el ARI (Carrió), Unión por la Libertad y el Partido Demócrata Progresista. No cabe duda que todos estos se irán constituyendo en líneas internas minoritarias, pero mientras mantengan la formalidad de la individualidad, será una ficticia alianza “Cambiemos”.
Probablemente, generará en el resto de las fuerzas políticas la creación de otra coalición “Anti Cambiemos”, que sería un nuevo partido del balotaje, que materializaría la intención ya expresada de Kristina. De algún modo, ella sigue las enseñanzas de Jaime Duran Barba. Claro que lo que no advierte Kristina es que ella es el obstáculo para la unidad de la oposición “mayoritaria” y, además, está la duda de hasta cuándo gozará de libertad.
Algunos diarios afirman que Mauricio Macri convocaría a un acuerdo político y esto suena ilusorio ya que los únicos que hablarían un mismo idioma son lo que conforman la coalición “Cambiemos”. No imagino a la izquierda, a Unidad Ciudadana -que no atendió ni el llamado de Esteban Bullrich ni tuvo un saludo hacia los ganadores-. A lo sumo, ese eventual acuerdo será una negociación interna, con vistas a 2019.
Lo que tiene que entender el gobierno es que la sociedad busca un liderazgo novedoso, capaz de proponer un proceso de participación social, en especial en el diseño de un nuevo sistema laboral en el que hasta ahora las llamadas “conquistas” se conviertan en modernas “conquistas móviles y cambiantes”.
Que el gobierno debe ejercer funciones docentes para explicar que
> hay instituciones que ya no son viables o que bien deben ser reformadas como el sistema jubilatorio, que no resiste el esquema actual cuando la expectativa de vida ha crecido y que jubilarse a los 50 o 60 años es un privilegio inadmisible;
> los servicios públicos de calidad son costosos y algunos de ellos no pueden ser de acceso gratuito;
> el gradualismo, cuya finalidad es amortiguar el peso de varios años de ineficiencia política, tiene un costo y que si bien su finalidad puede ser loable como método, su costo será asumido por las generaciones futuras, de dónde quizás también corresponda sacrificar algunos bienes presentes.
Que el gasto fiscal tiene un precio y que lo gratuito sale mal y caro.
El gobierno necesita una élite cultural que nos ayude a comprender las dificultades y cuestiones de la época que nos toca vivir, que no son mejores ni peores que las que le toca a cada era.
No existen los buenos ni los malos tiempos en la política. En la Argentina son irresponsables excusas para gastar de más y vender felicidad a crédito y para justificar cepos, controles y escasez
En definitiva, la sociedad necesita un liderazgo ejemplar en la conducta, con legitimidad de ejercicio, idoneidad lo llama la constitución que sabe explicar que todo lleva su tiempo lo que significa darle vida y garantía a la esperanza.
Por ahora, sólo Maria Eugenia Vidal está a la altura del tiempo, por eso, como todo líder despierta celos.







