ESPEJISMOS ESTADÍSTICOS
Algo está cambiando en el consumo (¿Cambiemos lo ve o no lo ve?)
Ganar las PASO no oculta los problemas evidentes de la sociedad argentina en capítulos esenciales tales como el consumo doméstico. Ganar en octubre tampoco debería ser para Cambiemos un argumento para negar lo que sucede, que más bien es consecuencia de la ausencia de alternativas y de los problemas de corrupción que, por ahora, involucra más al peronismo que a la Administración Macri, aunque no hay garantías de que esto permanezca en el tiempo. Durante el fin de semana largo quedó más al descubierto -con mucho público en los shopping sin correlato en las ventas-, cambios en la sociedad que las PASO no plebiscitaron. Por ejemplo, las elevadas tasas bancarias pusieron punto final a las cuotas sin interés de las tarjetas, terminaron cortando el circuito de realimentación de los gastos que incentivaban en la gente que cobra sueldos sujetos incrementos dispuestos en paritarias o por el Estado. Otro: la mayoría llegó a un punto en el que ya cubrió los límites crediticios, lo mismo que las propias posibilidades de pago y tuvo que archivar los plásticos hasta más ver, por lo que sólo se dedica a rastrear ofertas. Cuando hay dinero excedente de los presupuestos básicos hogareños, en general, muchos lo destinan a cubrir esos baches financieros o los reservan por miedo al futuro de tarifazos anunciados e incrementos en prepagas, telefonía celular y otros servicios regulados, etc. De ahí que la recuperación del salario frente a la inflación que revela el "Monitor de la Economía Real", del Ministerio de la Producción, se parezca más a “Alicia en el País de las Maravillas” que a la realidad de la calle.
A justo dos meses de la elección de medio término, a Cambiemos le quedarían algunos timbreos pendientes por encarar si pretende mejorar la promisoria performance de las PASO: hacer que los ministros saquen las asentaderas de las sillas en torno de las mesas chicas y vayan a los centros neurálgicos de consumo a hablar con la gente.
El fin de semana largo último fue pródigo en la materia para que pudieran darse una idea de por dónde pasaría el área de convergencia entre las estadísticas y las sensaciones en torno del consumo interno.
La antigua postal de años anteriores con congestionamientos de tránsito en los accesos a las grandes ciudades, ni en la ida ni en el regreso de los tres feriados consecutivos, fue esta vez noticia.
Sí resultó serlo que los shoppings estuvieran, como excepción a la regla reciente, atestados de familias con chicos que gastaban en los cines y los patios de comidas, por ahí merodeaban las jugueterías con ofertas por el Día del Niño, pero en general pasaban de largo ante las vidrieras de los locales por más leyendas de 50% off con que buscaban tentarlos.
Quizá las caminatas y el contacto con la gente en los centros de compras permitirían a Nicolás Dujovne, Luis Caputo, Mario Quintana, Gustavo Lopetegui, Juan José Aranguren o el mismísimo ministro del ramo, Francisco Cabrera, sacar conclusiones sobre cuál es el auténtico comportamiento en acción que manifiestan como individuos que son los trabajadores bajo relación de dependencia, ahorristas, cuentapropistas, comerciantes, etc, a los que suelen identificar genéricamente como una masa en los reportes que hacen preparar a partir de las planillas Excel.
En todo caso, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) les endulzó el desayuno del primer día hábil de esta semana corta con los datos de campo que aportó: las ventas de los comercios minoristas crecieron durante el fin de semana largo un 3,4% respecto del primer capítulo de ajuste económico del año pasado, viajaron 638.985 (10% más) y gastaron unos $ 1.182 millones por jornada de una estadía promedio que se redujo levemente, según informó el presidente de la entidad, Fabián Tarrío, quien, además, celebró el incipiente incremento de las ventas por el Día del Niño, así como del ticket promedio, que se ubicó en $ 550 y se situó un 22,2 % por encima del año pasado.
El paneo del consumo incluyó la pulseada que libra la entidad en las 77 ciudades de frontera -en la Mesopotamia y la cordillera- contra la proliferación de los tours de compras por el atractivo de mejores precios que ofrecen del otro lado, en territorio paraguayo o chileno, a los que los gobiernos nacional y provinciales, codo a codo con las asociaciones empresarias, opone planes de financiación en 12 cuotas sin interés en todos los rubros, incluyendo gastronomía, excursiones y hotelería.
Así y todo, CAME informó que en Misiones se registró un intenso tráfico en el puente que une la capital de la provincia, Posadas, con Encarnación. La demora para realizar el trámite migratorio afirma que fue mayor a 2 horas para cruzar a Paraguay y alrededor de 4 horas para el regreso.
Relevamiento de calle
No es la misma impresión que recibió una cronista de Urgente24 al cruzar a Chile por el sur y, aparte de haber visto menos turistas en tránsito que otras veces, notar que los trámites de Aduana comparativamente se aceleraron al extremo. No notó mayores diferencias en los precios de ropa en Valdivia, sólo alguna que otra oferta de mercadería de buena calidad y juguetes baratos, pero no tanto. Puso el caso de una pista de autos que el año pasado se pagaba $280 y ahora subió a $780. Pero aclaró que en Osorno el movimiento comercial es mayor.
La diferencia de precios que advirtió al cabo de la excursión de este fin de semana fue en los productos más caros y que las ofertas en sí son mayores que las veces anteriores.
Preguntó en el chat matinal de noticias y vivencias que intercambia online la redacción de Urgente24 qué había sucedido en los shopping de Buenos Aires, y entonces otro de los integrantes del equipo contó que el denominador común de diálogos que había mantenido con vendedoras y viandantes durante la visita que realizara el domingo fue la traba que significa que las tarjetas de crédito en muchos casos hayan llegado prácticamente al límite de uso y que, además de ser muy selectas, las ofertas de pagos en cuotas sin interés, las financiaciones sean a tasas prohibitivas para cualquier bolsillo.
“Me vinieron 9 lucas de consumos. Pagué todo el saldo y me quedé sin plata para el resto del mes, pero le pedí a mi viejo que me esconda la tarjeta por un tiempo”, confesó una milenniall que trabaja en uno de los locales.
Algo parecido mencionó uno de los participantes del chat. “Mi hermano tenia una tarjeta excedida y la guardó en un cajón diciendo que de ahí no saldrá hasta que quede en cero”, comentó, para luego agregar su propia experiencia: “Fui a un shopping a comprarle una campera a mi viejo y pregunté en cuántos pagos sin recargo podía pagarla, ya que antes te daban como mínimo 3 cuotas sin interés. Respondió que ninguno. ¿Y en dos?, repregunté; tampoco, cerró al toque. Salvo promociones puntuales de algún banco, el contado es rabioso o si financiás el costo se va al demonio”, punto seguido.
Las anécdotas nos hicieron caer una ficha más que obvia, de la que aún no habíamos cobrado conciencia: las altas tasas que fija el Banco Central (el gobierno) a través de las Lebacs cada semana cortaron la financiación con tarjetas o la menguaron, lo cual puso los plásticos en estrés, lo cual obliga a priorizar consumos porque “comprar todo a un pago no es lo mismo que 3 ó 6 cuotas sin interés”, fue la conclusión vivencial.
No consideró reacciones viscerales como éstas el ministro de la Producción, Francisco Cabrera, cuando en febrero obligó a discriminar las ofertas en efectivo, de los valores de lista aplicados a los pagos en cuotas sin interés. Quería poner en evidencia que en esa diferencia anidaban los sobreprecios que captaba el INdEC al medir inflación, pero no se percató de que cortaba un delgado hilo entre lo racional y lo imaginario que animaba a la gente a consumir para adelantarse a la remarcación.
El desmoronamiento del consumo que siguió a la medida intentó ser remediado con una confusa marcha atrás de la medida que no alcanzó para restablecer el “pacto” truncado.
Es que en una cultura sedimentada en muchos años de carrera espiralada entre aumentos administrados de precios, de salarios acordados en convenios laborales, de los regulados por el Estado (jubilaciones, subsidios sociales), mezclados con tarifas congeladas, se basó la creación de una particular euforia consumista, que incluía a las capas socioeconómicas de la población más relegadas a condición de que estuvieran bancarizadas.
El brutal golpe a esa ilusión popular sin que se hubiera creado una red de contención en la actividad interna se sumó a los tarifazos en los servicios públicos destinados a mejorar los balances de las empresas petroleras y a alivar subsidios fiscales sin reparar en las consecuencias que traerían aparejadas.
La propia Unión Industrial Argentina presentará este jueves 24/08, en Catamarca, un crítico informe sobre el impacto negativo del incremento de tarifas de energía eléctrica y gas implementado entre 2016 y este año por el ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren; y del aumento en el ingreso de importaciones de productos manufacturados desde Brasil, China y otros países en un mercado con demanda deprimida.
Advertirá que las empresas más complicadas son las que tienen sus matrices productivas dependientes en un 100% de la electricidad, dado que sufrieron incrementos de tarifas que alcanzan el 1.000% en un año y medio.
Habrá que ver qué respuesta estadística prepara el gobierno, enamorado que está del "Monitor de la Economía Real. Evolución de los Principales Indicadores de la Actividad Económica", que elabora la cartera que maneja “Pancho” Cabrera, que desde la Presidencia ordenaron repartir, por ejemplo, a los candidatos que hacen campaña en el núcleo duro cristinista de La Matanza.
Si espera que esos indicadores tapen el efecto que producirá en los presupuestos familiares la tanda de aumentos que disparará la semana que viene:
> otro 5% en las cuotas de las prepagas que regirá desde setiembre, que se agrega a las subas ya autorizadas de febrero (6%), julio (6%), agosto (5%) y septiembre (5%),
> el de las facturas de electricidad en el interior bonaerense en torno del 58% promedio que emitirán EDEA, EDEN, EDES, Edelap y de las casi 200 cooperativas;
> el 12% autorizado a Movistar por el servicio de telefonía celular, al que a partir del próximo mes se acoplará Personal de Telecom.
> el 5,8% que se cargará este mes en la lectura de los medidores de Edenor y Edesur que deberán pagar los consumidores el mes siguiente.
Y como respuesta a la marcha que organizan hoy las cúpulas sindicales en Plaza de Mayo el Ministerio de Trabajo ya le tiene preparada una planilla Excel con la réplica que contiene datos interanuales netos de julio: da un crecimiento de unos 180 mil (1,6%) puestos registrados, entre ellos 50.000 privados.
Llegará cuando la sensación que transmiten conflictos como los de Pepsico y de un sector de Pymes que se reflejen en la movilización sea exactamente la contraria.









