Para algunos Cristina “ya fue”, para otros Cristina “fue, pero es” y por ultimo hay un sector que piensa Cristina "fue… pero…”.
ELECCIONES 2017
Cristina Si, Cristina No (Pero no es la cuestión)
Comienza la última semana antes de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias 2017. Todavía muchos ciudadanos no aparecen interesados en la oferta disponible. La esperanza de los políticos es que en los comicios de octubre, todo sea diferente. Vaya uno a saberlo... lo que hay ahora son las PASO, y aquí van algunas reflexiones:
El general el peronismo de los gobernadores con futuro, excluyo a Gildo Insfran, a Juan Luis Manzur y algún otro que no viene al caso, Cristina “ya fue” lo ratificaron Juan Manuel Urtubey y Juan Schiaretti.
Para esta generación de gobernadores y políticos Cristina no solo fue, sino que con ella “se fue” una clase política anquilosada en ideologías caducas, tal como diría el recordado Landrú, que además sirvieron bajo la apariencia de una nueva política para tapar niveles de corrupción, inescrupulosidad, discrecionalidad, desaprensión y ambición desmesurados.
Diríamos que se fue “lo peor y lo más rancio” de ese peronismo desteñido que se deslizó, por mérito de Eduardo Duhalde al Kirchnerismo y luego por la muerte irresponsable de Néstor Kirchner, tal como dice Jorge Asis, hacia el “Kristinismo”, que resultó un menjunje de los peores vicios de la política.
Este “menjunje K” tiene su núcleo duro en la 3ra. Sección del conurbano y en algunos partidos de la 1ra. Sección, que marcarían su piso político. El resto de la Provincia optará fundamentalmente por “Cambiemos” -perdón, por Maria Eugenia Vidal-, especialmente en la elección de diputados. Sergio Massa podría mantener su caudal y Florencio Randazzo tendría el caudal del peronismo tradicional, me refiero al que no destiñó.
Si miramos la cosa con frialdad, el “menjunje K” podría obtener un excelente porcentaje en la 3ra. Sección y menos en la 1ra. Sección. Estos números son absolutamente insuficientes para pensar que los gobernadores “con futuro”, podrían sumirse ante ella para que retome la conducción del peronismo.
Lo que podría ser riesgoso es que luego de esta elección y aun asumiendo su banca de senadora, su núcleo duro se deslice, con ella, hacia la izquierda más virulenta que será su último soporte y tribuna.
Pero, porque necesitará de sus fueros, tampoco puede enervarse con los senadores más afines, para no correr el riesgo de un eventual desafuero.
Es muy probable que a partir de octubre la “Coalición o Partido del Balotaje” se convierta en una alianza política, más coherente y sólida de lo que hoy significa “cambiemos”, como una mera circunstancia electoral, para vencer y desplumar gradualmente, como decía Juan Perón, al “Kristinismo”.
Para 2019 el “Partido del Balotaje” no tendría sentido.
En cierto modo, tal como lo dijo el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, la máxima aspiración del gobierno de Mauricio Macri, debería ser que estos cuatro años hayan sido una transición exitosa, más que eso no se puede esperar.
Se especula sobre lo que podría ocurrir a partir de octubre y esta especulación puede tener dos direcciones.
> Una de ellas sería que el gobierno busque elaborar un acuerdo político que supere a los partidos de la actual coalición y poder comenzar con reformas largamente reclamadas, tales como la reforma fiscal, adecuación del régimen previsional, la coparticipación federal y el modo de recuperar un monto razonable del “fondo del conurbano” que hoy es irrisorio y agraviante para la situación de pobreza y miseria que allí se alberga. Ahora bien todas estas nuevas políticas se deben dar dentro de una necesidad externa, la reducción del déficit fiscal, hasta que éste con niveles razonables de no más del 2,5% del PBI pueda ser financiada con nuestra moneda, cuyo valor también debe ser recuperado.
Esta sería la agenda que debería afrontar la clase política a partir de octubre que podría ser definitoria para las candidaturas para la elección presidencial de 2019.
> La otra dirección sería la de consolidar la actual coalición del balotaje e intentar imponer la agenda descripta para asumir la conducción y el protagonismo exclusivo de una nueva época.
Las dos dirección son difíciles; la primera acreditaría el espíritu de grandeza como le gustaba decir al general Charles De Gaulle cuando hablaba de la “Grandeur de la France”.
La otra acreditaría “el espíritu de miseria” y, en ese sentido, la Argentina continuaría con sus crisis que ya son sistémicas y así estaremos un poco mejor y un poco peor, y con los mismos problemas de siempre.
Es la otra posibilidad que parecería la más posible.







