DESAFIANDO EL FRACASO

La tarea de gobernar

Enorme invitación a la reflexión lo de Luis Rizzi: "(...) Lo que venimos haciendo los argentinos, ya no admite hacerlo mejor, la cuestión es hacer cosas diferentes, lo que tampoco hay que tenerlo muy en cuenta puede ser garantía de éxito. Lo grave del llamado gradualismo es que lo hacemos como queriendo recomponer lo viejo, lo que ha fracasado. (...)".

“La principal razón para convencer a una sociedad populista que vive de un Estado benefactor deficiente, es didáctica. Hay que explicar los costos que implican el bajísimo crecimiento del salario real en esta configuración económica. Esa tarea didáctica nadie la quiere hacer. No hay ninguna forma de salir de la decadencia si la sociedad no entiende y si no se le explica didácticamente las cosas que estamos perdiendo por tener las cosas que tenemos."
Miguel Angel Broda
en conversación con Marcelo Longobardi.


La tarea tiene más de obra que de trabajo. La obra tiene que ver con el trabajo intelectual, por eso diría que la política es una tarea que exige nivel cultural en el sentido de estar a la altura de los tiempos y con ideas muy claras sobre el “producto” o “productos” -mejor dicho- que se quieren obtener.

Pienso que Miguel Ángel Broda en esa entrevista radial definió con precisión la tarea qué debería desarrollar este gobierno para salir de este largo, penoso y morboso proceso decadente.

Digo largo porque es probable que, medido matemáticamente, ya lleve 80 años, penoso porque a esta altura de la vida tenemos un 32% de pobreza, un 6% de indigencia y lo mas “penoso” más de la mitad de nuestra juventud sumergida en límites inadmisibles de pobreza y frustración; y morboso porque nos hemos acostumbrado a esta patología del fracaso continuo.

Vale la pena traer a cuento algunas reflexiones de Antonio Gramsci, cuando distingue entre “clase dirigente” y “clase dominante”; y agregaría que

> la 1ra. es la que impone autoridad, que se materializa mediante el consenso social y el funcionamiento normal de las instituciones republicanas; y

> la 2da. solo detenta el poder sin consenso social. Las grandes masas se tornan descreídas y desobedientes y en consecuencia los gobiernos navegan en medio de una crisis en la que lo “viejo muere y lo nuevo no puede nacer, en ese interregno se verifican los fenómenos morbosos más variados”.

Esto es precisamente lo que ocurre con el gobierno de Mauricio Macri y de “Cambiemos”.

Por eso esta campaña electoral para las elecciones de medio término expresará el “mejor morbo” de nuestras dirigencias con una única vocación de ser meramente “dominantes”.

La Argentina necesita que “lo nuevo nazca” y a eso “nuevo” hay que, como dice Broda, explicarlo, divulgarlo, enseñarlo con ánimo de persuasión.

En una palabra la tarea del gobierno es la de ser didáctico, pero para ello necesitamos una “pléyade” política de la que carecemos ya que nuestros políticos se parecen al famoso maestro de Siruela “que no sabía leer y puso escuela”

El gobierno de Mauricio Macri carece de políticos, pero lo más grave es que parecería despreciar a lo que se llama “su ala política” un increíble oxímoron.

La tarea didáctica que debe realizar el gobierno, no es solo una tarea del Presidente y sus ministros, debe ser de todos sus funcionarios que día a día deberían extremar sus esfuerzos en “persuadir”, no solo a la ciudadanía en general sino en cada pequeño ámbito.

Un modo de persuadir es comenzar a darle participación a la gente en la elaboración de decisiones en cada uno de los ámbitos, para que la gente advierta y viva en su propia experiencia el costo que tiene cada decisión y el beneficio que puede reportar.

En las empresas que administra el Estado debe promoverse un cambio sustancial en la gestión con la más amplia participación posible de su personal. Es obvio que hoy no se está preparado para la función que reclama el momento y se piensa con ligereza que de lo que se trata es de administrar mejor, cuando la cuestión es administrar de otro modo diferente.

Lo que venimos haciendo los argentinos, ya no admite hacerlo mejor, la cuestión es hacer cosas diferentes, lo que tampoco hay que tenerlo muy en cuenta puede ser garantía de éxito.

Lo grave del llamado gradualismo es que lo hacemos como queriendo recomponer lo viejo, lo que ha fracasado.

El gradualismo, debió tenerse más en cuenta, como tarea didáctica y sobre todo generando entusiasmo para que todos, lo que ocurrirá de a poco, nos despierte las ganas de participar para aprender a ser diferentes.

Manuel Garcia Morente decía que no se puede definir en general ninguna ciencia, ni ninguna disciplina, antes de entrar directamente en el trabajo de hacerla En síntesis: un “hacer” humano cualquiera, recibe su concepto claro, su noción precisa, cuando ya el hombre ha dominado ese “hacer”.

La tarea política para poder hacer lo nuevo, o si se prefiere “lo diferente”, también debe ser un aprendizaje colectivo en el que quizás sea necesario un lapso de mutua persuasión, entre gobierno y la gente.

Los argentinos necesitamos entusiasmarnos con lo nuevo, con lo diferente, la duda que nos queda es si este gobierno aun tiene resto para iniciar esta tarea. Miguel Broda cree que no.

Hasta ahora solo atina a oponer el pasado, lo viejo, lo que murió al futuro, pero a un futuro vacio, inexpresivo o utópico, pero el futuro no es una mera intención, es un hacer colectivo y la expresión “juntos” no pasa de ser, como la pareja de la publicidad del Banco Galicia, un hecho de insuficiente marketing político.