Una Casa Rosada eufórica por las marchas de apoyo popular que recibió el #1A, como antídoto de las protestas callejeras y paros de la CGT, las CTA y las organizaciones sociales, chequeó las encuestas y decidió ponerle proa al proceso electoral que se desarrollará entre agosto y octubre, salteándose la economía.
MISIÓN PREELECTORAL IMPOSIBLE
Ilusiones de Peña y compañía: barrer la economía bajo la alfombra y que nadie la levante
A 3.600 horas de los comicios de término medio sobre los que el gobierno de Mauricio Macri depositó todas las fichas, suena apresurada la estrategia electoral dictada por la Casa Rosada de ponerle un candado a la economía. Postergar los tarifazos, los recortes al gasto público y evitar hasta las menciones en rueda íntima que puedan ser aprovechadas por la oposición o que le hagan meter la pata al presidente Mauricio Macri en las alocuciones públicas no son suficientes para cambiar la agenda económica del día a día y mucho menos cuando hasta octubre habrá por lo menos 5 reportes de precios del INdEC y la encuesta de hogares de abril, con los datos de pobreza. El cepo monetario del 17% de inflación sobre el que se sentó el Banco Central no se lo cree nadie, ni siquiera el titular del Senado y conspicuo miembro del Pro, Federico Pinedo.
Creyó que con el diferimiento de los tarifazos y una discreta moderación del gasto público sería suficiente para ir metiendo la tasa de inflación en el cepo monetario del 17% que mostró el Banco Central que mantendrá a rajatabla. Hace un par de meses, María Eugenia Vidal impulsó la suspensión de cualquier ajuste, empezando por el del transporte, y el jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña, instruyó a los ministros abstenerse de hacer comentarios, inclusive internos, sobre el tema. Juan José Aranguren fue el principal destinatario del mensaje. No sólo es para sacarle argumentos a la oposición, sino para no inspirarle alusiones públicas al propio Mauricio Macri.
Pero no es suficiente. Ya en abril les falló el horóscopo al hombre de 'los ojos y oídos del Presidente Mauricio Macri' que habita la Jefatura de Gabinete, atiborrada de planillas Excel pero sin contacto efectivo con la realidad que transmite la vida cotidiana.
Por si Marcos Peña y los CEOs escuderos, ex McKinsey, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, no tomaron nota de los últimos informes de comercio exterior, donde el último mes se inclinó decididamente la balanza hacia las importaciones y mostró un rojo de US$8.200 millones en el rubro manufacturas, deberían haberse dado una vuelta por la Provincia de Misiones para ver si el diario El Territorio no miente o exagera cuando publica que en localidades de frontera como Eldorado se bajan persianas y se despide personal como consecuencia de una “constante fuga de compradores hacia Encarnación (Paraguay) o Brasil”.
Los comerciantes y representantes de empleados mercantiles transmiten la preocupación que hay en toda la provincia por la afectación de las asimetrías fronterizas y reconocen el fracaso de poner un ITC (impuesto a las transferencia de combustibles) diferenciado en Posadas para encarecerles el costo a los que cruzaban a hacer los tours de compras. Lo único que logró fue que las cargas se hicieran en localidades vecinas, con lo que la Confederación Económica de Misiones (CEM) sacó la conclusión de que no insistirá en pedir que el beneficio se amplíe a toda la provincia y que sí “se tiene que terminar, que termine”.
Es que los límites territoriales son el teatro de operaciones donde se libra el cuerpo a cuerpo de lo que fríamente registran las estadísticas con que se maneja la burocracia central. Los secretarios coordinadores del gobierno que llevan los números de 22 ministerios, 13 organismos descentralizados y 16 empresas en las que el Estado es accionista principal se guían por los datos que monitorean y emiten conclusiones.
La lectura que les dieron a las curvas hacia atrás y luego proyectadas de cada indicador de la economía es que no se puede estar peor que el año pasado en materia de actividad económica y que caer menos brindará una sensación de mejoría. Máxime cuando el eje de la campaña pasa por comparar la situación con la herencia K recibida, incluyendo la corrupción.
Los planilleros no tienen en cuenta que quedan 150 días por días para que lleguen los comicios de término medio, con las PASO en el camino, y que en ese lapso habrá por lo bajo 5 informes del INdEC de precios y, al menos, 1 Encuesta Permanente de Hogares, la de abril. Multiplicados por 4 jornadas de estimaciones previas y 4 de repercusiones posteriores, se aseguran 40 días de malestar agendado, del que ya el bolsillo de la ciudadanía habrá acusado recibo.
Las redes sociales serán el campo de batalla de las sensaciones cruzadas que confrontarán los M y los K, frivolidades que desesperan a los políticos tradicionales del radicalismo de Cambiemos y a los peronistas del ex FpV.
Al oficialismo le resulta muy difícil darle forma electoral a una inflación que ronda el 2% mensual y a que industrias mano de obra intensivas como la metalmecánica y la textil afronten un fuerte parate interno en su producción local, con las preocupantes secuelas que trae en el empleo (o en parte del padrón de los que votan, si se lo quiere ver genéricamente desde la cara del prisma preferida por el gobierno para los próximos 6 meses).
Por caso, el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, reconoció que la inflación "está demasiado alta" y que ha sido una "mala noticia" para el gobierno, aunque confió en que "va a bajar" a partir de este mes. Intentó descomprimir expectativas al decir que no puede asegurar que será menos del 17%, como prevé el Banco Central, y que sus pretensiones "como político es que sea menos del 20". Admitió que la inflación "es demasiado alta para lo que pensamos que tendría que ser".
Su par de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, no está de acuerdo en abrazar al marketing como concepto de gestión. Y muchas veces llevar adelante una gestión y querer transformar la realidad es inversamente proporcional a tener una buena imagen.
“Nuestro desafío de acá en adelante es que la gente no deje de mirar el pasado, pero a la vez comience a mirar el futuro”, es su posición frente a la estrategia electoral que descansa en la polarización: “Nosotros o el diluvio”, es un latiguillo que también usan los contrincantes.
Marketing electoral
Se les hará difícil a los políticos de Cambiemos en los 180 días que hay por delante de campaña barrer la economía debajo de la alfombra, tal como propone la estrategia de marketing electoral.
Que las fábricas de automotores tengan actividad reducida porque la alta carga impositiva y el tipo de cambio atrasado en relación a la inflación doméstica no las dejan exportar y, en cambio, 7 de cada 10 vehículos que se venden dentro del país provengan del exterior no sólo torna deficitario del balance de divisas, sino que le quita horas de trabajo al personal, lo cual se traduce en suspensiones y “retiros voluntarios”, o “despidos consentidos” sin eufemismos.
En el rubro textil sucedió otro tanto: importaciones que reemplazaron la fabricación nacional. Las compras externas de textiles, sobre todo en prendas de vestir y confecciones, alcanzaron en marzo un récord histórico de 22.125 toneladas, las que representan un incremento del 14% interanual. En el trimestre, acumularon un alza del 81% en el caso de la indumentaria y del 29% en el caso de las confecciones.
Paralelamente, la producción nacional de indumentarias y otros artículos se derrumbó un 18%, según un informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA).
Los cierres de comercios que anuncia la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y las suspensiones que afectan al personal de las Pymes textiles y de la propia Alpargatas, que es parte de la brasileña Camargo Correa y parte de un fondo de inversión al que le vendió hace poco, son el fiel reflejo de la retracción del 29,5% que marcan las estadísticas en la fabricación de hilados de algodón y de una baja del 14% en tejidos. El Indicador de Utilización de Capacidad Instalada del INdEC para el Sector Textil lo corrobora, al haber alcanzado un nivel de 57,3% en marzo pasado, por debajo del nivel general de la industria del 65,7%, sostiene el informe de FIT.
El caso Alpargatas es un reflejo de la situación que afronta la industria textil y del calzado, una de las más golpeadas. En diciembre, según datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la caída de la actividad fue de un 27,4% interanual. Esta situación se explica principalmente por la retracción de 45,7% anual en la producción de hilados de algodón y de 23,3% anual en la elaboración de tejidos. Otro golpe al sector se lo asestó la apertura de importaciones de productos finales: creció un 22% el ingreso del calzado proveniente del exterior. El combo se completa con un 15% en la caída del consumo interno. En diciembre, esta industria contabilizaba alrededor de 5000 despidos y 11.000 suspensiones.
Las ventas minoristas del sector también cayeron en el mismo mes un 6,4% interanual en el caso de productos 'blancos' (sabanas y toallas) y 4,9% anual en prendas de vestir.
En el informe la FITA señaló que "por primera vez desde 1975, se observa un quiebre en la elasticidad importaciones/producto: incrementos de las importaciones y recesión".
El rostro humano de todos estos números se aprecia en las localidades del interior donde funcionan las plantas que elaboran la materia prima y en el área metropolitana de Buenos Aires que concentra gran cantidad de talleres que las confeccionan.
Para un enfoque estadístico más abarcativo de lo que sucedió en el puerto durante el 1er. trimestre de 2017 entre lo que sale y lo que entra un informe de Ecolatina muestra que el superávit de productos primarios y agroindustriales se fue para abajo y el rojo industrial para arriba, hasta alcanzar niveles récords.
En los primeros 3 meses del año, el superávit conjunto de Productos Primarios y Manufacturas de Origen Agropecuario cubrió menos del 90% del déficit del sector industrial, cociente similar al de 2015. En este marco, las importaciones industriales superaron en u$s 8.200 millones a las exportaciones.
Si el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, se pone a mirar un poco el aporte que le viene haciendo el comercio exterior a la recaudación tributaria, en los últimos 5 años, tal vez se percate que bajar la carga en acuerdos puntuales de exportación podría compensarse con lo que entre por las ventas. Desde 2012 ha ido disminuyendo el ingreso del 11%, al 9%, luego al 7%, y llega en el último año al 5%.
Claro que las importaciones no podrán ayudar mucho en ese balance, ya que si se evita que entren será tributación perdida, pero si las reemplaza la producción local mejorará por el lado del IVA y demás impuestos internos vinculados a la facturación y las ganancias.









