DESPUÉS DE LOS ATENTADOS EN PARÍS

Polémica sobre islámicos (3): Claves para el reclutamiento de ISIS

Los ataques del ?viernes negro? (13/11) en París, que dejaron por lo menos 129 muertos, conmovieron al mundo y plantean serias preguntas a Francia sobre cómo conducir su guerra contra el terrorismo, cuando lo tiene instalado adentro de sus fronteras. El fenómeno de la radicalización de jóvenes occidentales está siendo estudiado por sociólogos, antropólogos e intelectuales de diversas disciplinas alrededor del mundo. ¿Qué le sucede a Occidente, que algunos de sus jóvenes están eligiendo sacrificar sus vidas en nombre de la ?yihad? (guerra santa)?

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Francia está en guerra. Así lo afirmó su presidente François Hollande, en una sesión extraordinaria  del Parlamento, el 16/11, 3 días después del viernes negro en París, cuando atentados coordinados dejaron al menos 129 personas muertas. El ataque fue planeado en Siria, preparado en Bélgica y perpetrado en Francia con complicidad francesa, según explicó Hollande. 
 
El mandatario advirtió que la Constitución francesa podría ser modificada con el objetivo de combatir el terrorismo. Es que Europa hoy se enfrenta a un desafío impensado: el terrorismo ya no viene de afuera, sino de adentro mismo de sus fronteras. “Nuestra Constitución no está adaptada a nuestra situación de hoy. Nos enfrentamos a un nuevo adversario”, manifestó el Presidente francés. “Tenemos que tener la facilidad de quitar la nacionalidad francesa a quien atente contra el Estado francés", planteó.
 
Decapitaciones en HD
 
Según el director del Centro de Estudios de Seguridad de la Universidad de Georgetown, Bruce Hoffman, el haber supuesto que el Estado Islámico (en inglés, ISIS) iba a ser un fenómeno que iba a afectar exclusivamente a Siria y su zona de influencia más inmediata, fue un error de lectura fundamental desde el principio. Así lo escribió en la revista Foreign Policy
 
El Estado Islámico presenta una novedad que lo diferencia de su antecesor al-Qaeda u otras organizaciones islamistas. Un aparato comunicacional hiper-eficiente y exitoso que se ha encargado de difundir las decapitaciones a secuestrados en alta definición y un hábil manejo de las redes sociales, han sido el arma con que ISIS llevó a cabo su campaña para reclutar a jóvenes nacidos y criados en países occidentales (algunos ellos hijos o nietos de inmigrantes de países árabes y otros no) y conseguir que se unan a la yihad (guerra santa). 
 
Todo esto suscita otra pregunta: ¿Qué está sucediendo en Occidente para que resulte tan tentador para muchos jóvenes unirse a los islamistas? 
 
Francia en la mira 
 
Para el antropólogo Scott Atran, del Centro Nacional de Investigación Científica en París, los terroristas ofrecen a jóvenes desarraigados y excluidos, la formación de lazos duraderos. A tal punto, que hasta consiguen que se sacrifiquen los unos por los otros. Explotan un mecanismo psicológico en favor de una ideología, que es similar al mecanismo por el cual nosotros somos capaces de sacrificar nuestras vidas por nuestros hijos o hermanos. 
 
Según Foreign Affairs, la impactante campaña publicitaria online del Estados Islámico ha sido tan efectiva que ha convocado alrededor de 20.000 extranjeros que hoy están peleando en Siria e Irak. Francia es, dentro de los países europeos, uno de los que más yihadistas ha exportado. 
 
“Francia es el país al que más apunta el Isis, por defender un sistema de valores en las antípodas del suyo”, le explicó el geógrafo Fabrice Balanche al diario español El País. 
 
“Pero también por ser el país que más yihadistas proporciona. Serían 600 en Siria e Irak, según datos del Ministerio del Interior, pero más de 2.000, según fuentes no oficiales de los servicios de información. Todos ellos son susceptibles de volver al territorio francés para perpetrar atentados”, precisa Balanche.
 
Francisco: “Hay un peligro de infiltración
 
Las olas migratorias de refugiados sirios que huyen del drama de la guerra, también han sido una herramienta utilizada por los terroristas para infiltrarse en Europa. El papa Francisco ya lo había advertido en septiembre 2015, en entrevista con la radio portuguesa Radio Renascença: “Es verdad, reconozco que hoy en día, las condiciones de seguridad en las fronteras no son lo que solían ser. La verdad es que a solo 400 kilómetros de Sicilia, hay un grupo terrorista increíblemente cruel. Así que hay un peligro de infiltración, es verdad”. 
 
Para Francisco, esto no debía provocar que nadie frenara la llegada de los refugiados sirios, pero sí había que ajustar las medidas de precaución. Hasta donde se sabe, los terroristas que asesinaron a mansalva en el Stade de France, la sala de conciertos Bataclan y varios cafés y restoranes parisinos, venían del suburbio Molenbleek, en Bruselas. 
 
En este distrito se han venido concentrando elementos radicales islamistas desde hace años, según el periódico francés Le Monde. De allí salió también un hombre al que se atrapó antes de que pudiera llevar a cabo una masacre en un tren de Bélgica, recientemente.
 
Google, “el imán más poderoso de los yihadistas
 
El diario español El Mundo trazó un perfil de Ismail Omar Mostefai, uno de los atacantes del Bataclan. El hombre pudo ser reconocido a través de la huella dactilar de uno de sus dedos, luego de volarse en pedazos asesinando a decenas de personas en la sala de espectáculos. 
 
Las autoridades están intentado rastrear cómo fue el proceso de radicalización de Ismail, que en los últimos tiempos había interrumpido todo contacto con su familia. Hijo de un argelino y una portuguesa convertida al islam, nacido en una localidad a 27 kilómetros al sur de Paris, solía ser panadero y le gustaba mucho el fútbol.
 
Khalil Merroun, rector del Centro Cultural de Estudios Islámicos de Courcouronnes, explicó que Ismail era un muchacho común que se radicalizó probablemente a través de Google, “el imán más poderoso con que cuentan los yihadistas”, según le advirtió a El Mundo. 
 
“Las mezquitas hacemos justo el trabajo contrario: tratamos de calmar a los exaltados”, dijo Merroun, quien además aseguró que los suburbios franceses están plagados de jóvenes muchachos musulmanes profundamente frustrados. 
 
"Hay una crisis económica y social fuerte que afecta a los musulmanes, pero también a los no musulmanes, y es esa crisis la que está aprovechando el IS para reclutar yihadistas. Algunos de los radicales que se unen a la yihad no son ni siquiera hijos de musulmanes, sino chavales sin presente ni futuro que deciden unirse a esos grupos por falta de expectativas, por pura rabia. Son gente que hace unos años habría canalizado su cólera a través de ETA, del IRA o de las Brigadas Rojas", especuló el rector del centro islámico. 
 
La yihad, el desafío más grande del siglo 21
 
Los sociólogos llevan años intentando entender cómo funcionan los procesos de radicalización. En un Occidente carente de certezas, donde ninguna ideología propone nada a quienes se sienten excluidos y alienados, la utopía mesiánica de los yihadistas ofrece atajos al paraíso. 
 
Allí donde Europa está llena de dudas, los islamistas son pura certeza. “Si la Guerra Fría fue el rasgo definitivo de la escena internacional del fin del siglo 20, entonces la lucha contra la ideología yihadista podría bien ser uno de los desafíos más significativos del siglo 21”, escribió el especialista en Medio Oriente, Aaron David Miller, en la revista Foreign Policy. 
 
Hisham Aidi, investigador en la Universidad de Columbia, quien se dedicó a estudiar a las juventudes musulmanas de Europa y Estados Unidos, le dijo a la misma revista que el discurso anti-musulmán que viene de la derecha extrema de Francia ha convertido a los jóvenes musulmanes en una pileta ideal de reclusión para los extremistas
 
En 2012, informa el The New York Times, un estudio de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), reveló que Francia es el país de Europa con mayores desigualdades en educación a partir de las diferencias étnicas y sociales.
 
Los sucios y despreciables franceses
 
“Golpea su cabeza con una roca, o mátalo con un cuchillo, o atropéllalo con tu coche, o empújalo desde un lugar elevado, o asfíxialo, o envenénalo”. Así fue como, en septiembre de 2014, el portavoz oficial del Estado Islámico, Abu Mohamed Al-Adnani, ordenó a sus partidarios que ejecutaran a “todos los descreídos” occidentales, recuerda El País de España en un artículo titulado “Por qué el Estado Islámico odia a Francia.” 
 
Y es que Al-Adnani agregó luego de la orden: “Especialmente, los sucios y despreciables franceses”. 4 meses después, la redacción de Charlie Hebdo y un supermercado kosher fueron atacados en París. A esos ataques le sucedieron la decapitación de un empresario en Lyon, un ataque frustrado en un tren de alta velocidad de Ámsterdam a París, y el último eslabón en la cadena: los ataques coordinados del viernes 13 de noviembre. 
 
“Se trata de un ataque a nuestros valores. No solo los de Francia, sino los de todos los países que comparten la fe en la democracia, la tolerancia y el valor del ser humano. Se trata de una embestida contra los valores de la Ilustración del siglo XVIII, contrarios a su visión totalitaria del mundo”, afirmó el exministro socialista de Cultura, Jack Lang, quien preside el Instituto del Mundo Árabe en París, a El País. 
 
“Atacan a todo Occidente, pero Francia es un país especialmente simbólico, no solo por nuestra firme participación militar en Siria, sino por ser el lugar de la Revolución de 1789 y del Siglo de las Luces.”
 
¿Igualdad o discriminación?
 
Steven Erlanger y Kimiko De Freytas-Tamura explican en el diario The New York Times que la vieja tradición del secularismo francés choca con las nuevas realidades, y diversos intelectuales consultados por El País apuntan en la misma dirección. El laicismo es el principio en torno al cual se organizó la República francesa. 
 
Libertad, igualdad, fraternidad, son los tres pilares que definen a la nación. Pero Erlanger y De Freytas-Tamura advierten que el Estado secular se está viendo severamente desafiado por el islam, una religión vibrante y en constante crecimiento, que llega a Francia en la era post-colonial. 
 
“El apego de los franceses a los valores republicanos, especialmente el laicismo, es algo que contraría al islam radical, incluido a sus partidarios residentes en Francia”, afirmó Jean-Charles Brisard, consultor internacional en terrorismo, a El País. Lo que para algunos es igualdad, para otros es discriminación. 
 
La prohibición de usar el velo en las escuelas, que data de fines de los ’80 según Foreign Policy, y la más reciente restricción al uso de la burqa (prenda utilizada en algunos países islámicos que cubre cuerpo y cara de la mujer) en público, son interpretadas por algunos musulmanes franceses como una manera de negar su identidad y excluirlos. 
 
Tras el ataque a la Redacción del semanario de humor Charlie Hebdo, esta contradicción y choque de valores se vio reflejada más que nunca cuando algunos alumnos se negaron a obedecer el minuto de silencio en honor a las víctimas, porque habían insultado al profeta Mahoma. A partir de ese atentado, el énfasis en la transmisión de valores laicos y nacionales en Francia fue aún mayor.