El Referendum de Chávez es una llave al autoritarismo que puede arrastrar a Latinoamérica por la misma senda

Rosendo Fraga, analista político y director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, reflexiona sobre los graves riesgos que puede tener para Venezuela la convocatoria de Hugo Chávez para conseguir la reelección indefinida. Pero también advierte que si Chávez consigue un resultado positivo, otros líderes de la región podrían intentar seguirle los pasos.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Nueva Mayoría)El objetivo real de la Reforma Constitucional de Hugo Chávez es permitir la reelección indefinida del actual Presidente. Si la reforma fuera para establecer un sistema parlamentario, que pusiera límites al poder presidencial tendría un sentido, pero hacerlo para permitir la reelección presidencial indefinida como rige en Cuba, claramente persigue consolidar un régimen de tipo autoritario. El proceso adoptado para la aprobación, ha seguido los pasos constitucionales, pero al no estar representada la oposición en el Congreso, esto plantea un cuestionamiento de legitimidad, que no es lo mismo que legalidad.

En cuanto al referéndum que ha convocado para el 2 de diciembre, éste suele ser un instrumento de la democracia directa o plebiscitaria, y no de la representativa. La oposición no está representada en el Congreso venezolano y, por esta razón, si bien la reforma aprobada por él es legal, puede ser cuestionada como no legítima, al no haber tenido participación en el proceso de reforma la oposición que en la última elección presidencial obtuvo 40% de los votos. Por esta razón, el referéndum apunta a dar legitimidad a la reforma.

Sobre la posibilidad de fraude, las elecciones no son un acto aislado dentro de un determinado país. Si en un país los niveles de corrupción son altos, la transparencia es baja y las normas suelen no cumplirse, como sucede en Venezuela, inevitablemente la posibilidad de irregularidades en el acto electoral existe. Un triunfo a favor de Chávez en el referéndum, alentará a sus aliados políticos (los mandatarios Evo Morales, Rafael Correa y Daniel Ortega) a renovar la búsqueda por la reelección de cuantos periodos puedan. Pero también puede alentar la búsqueda del tercer mandato consecutivo por parte de Uribe e impulsar a los equipos de Lula y Tabaré Vázquez a seguir sondeando la posibilidad de nuevos mandatos.

La búsqueda de la permanencia en el poder vía reelecciones caracteriza hoy a la cultura política latinoamericana, más allá de las diferencias ideológicas entre los distintos presidentes de la región. La experiencia venezolana de buscar la reelección indefinida no es novedosa. Fidel Castro, como se dijo, la tiene en Cuba, como en Paraguay la tenía Stroessner, en España Franco o en Argentina Perón con la reforma constitucional de 1949. El referéndum como medio de permitir la permanencia en el poder de un Presidente fue utilizado en más de una oportunidad por Augusto Pinochet en Chile. Una derrota de Chávez en el referéndum, seguramente produciría una crisis política importante. Una victoria lo alentaría a continuar con la concentración de poder institucional que viene realizando en forma sostenida y continua.

La reelección continua, combinada con regimenes presidencialistas muy fuertes -como es el caso de Venezuela- deriva en regimenes autoritarios. En América Latina, la reelección presidencial ha aumentado el personalismo y debilitado las instituciones. La reelección indefinida lo hace aun más. Si en América Latina, se quiere limitar el caudillismo, es conveniente el sistema mexicano de un solo periodo presidencial de seis años sin reelección de por vida, o el americano, que permite solo dos periodos de cuatro sin habilitar la reelección nunca más. La inclusión del Poder Popular en la nueva Constitución, institucionaliza la democracia directa o plebiscitaria y debilita la representativa. Fortalece al líder o caudillo, cuya legitimidad pasa a depender del apoyo popular directo, debilitándose el rol de los poderes Legislativo y Judicial.

El reconocimiento en la nueva Constitución venezolana de distintas formas de propiedad, es un avance hacia el llamado Socialismo del siglo XXI, que permitirá a Chávez actuar con más arbitrariedad frente a los agentes y actores del mundo de los negocios y aumentar la influencia del Estado sobre la actividad económica. Es un paso hacia la estatización, pero con un avance flexible, que irá graduando de acuerdo a los intereses y circunstancias.

En cuanto al fin de la autonomía del Banco Central incluida en al reforma, es una avance más hacia la estatización de la economía y la concentración del poder institucional en el Presidente. Se elimina así un límite a la arbitrariedad del titular del Ejecutivo en el campo de la economía. Sobre la inclusión de la jornada laboral de seis horas, no conviene en la Constitución entrar en detalles operativos, como es esta disposición. La economía es dinámica, y este tipo de disposiciones no es conveniente que sean difíciles de modificar en el futuro.

En cuanto al debate sobre la reforma de la Constitución está totalmente politizado. Los partidarios de Chávez están a favor de la reforma y sus opositores en contra. Una alta abstención puede afectar la legitimidad de la reforma pero no su legalidad, y el Presidente venezolano no le dará demasiada importancia a la baja concurrencia si igualmente gana. Los conflictos violentos con muertos heridos y detenidos que tienen lugar en las calles y los sondeos que dan cuenta de una posible derrota de Chávez, han aumentado las tensiones y planteado la posibilidad de una crisis política. La escasez de alimentos, ha acentuado el malestar. Pero con petróleo cerca de los 100 dólares, el Presidente venezolano cuenta con recursos para enfrentarla.

Paralelamente, Bolivia enfrenta una grave crisis política por la reforma constitucional que impulsa Evo Morales. Han tenido lugar incidentes más graves que en Venezuela, con muertos, heridos y detenidos y el Presidente instó a sus partidarios a atacar los canales de TV. A los problemas políticos, ideológicos y sociales que ha generado el gobierno boliviano, agrega el planteo indigenista y el reclamo de autonomía de más de la mitad de los nueve departamentos del país, que puede derivar en algún tipo de secesión. El apoyo de Chávez es vital para Morales y la crisis venezolana puede limitarlo justo en el momento que el gobierno boliviano pasa por su momento más difícil. Pero el Presidente venezolano intentará apoyar a Morales, porque su derrota, puede alentar a la oposición venezolana, que se ha revitalizado en las últimas semanas, sumándose a ella el general Raúl Baduel, el anterior Ministro de Defensa de Chávez, lo que puede tener algún efecto dentro de las Fuerzas Armadas.

En conclusión: el objetivo central de la reforma constitucional que impulsa Chávez es imponer la reelección indefinida del Presidente, como la tiene Castro en Cuba; un triunfo de Chávez en el referéndum, impulsará a otros presidentes de la región hacia la reelección y en cambio su derrota hará más difícil este tipo de proyecto; la reelección indefinida combinada con el presidencialismo fuerte que rige en América Latina, deriva hacia regimenes de tipo autoritario; los conflictos violentos en las calles y la posibilidad de fraude que no puede descartarse pueden llevar a Venezuela a una crisis política grave, aunque el precio del petróleo juega a favor de Chávez y la crisis que tiene lugar en Bolivia por la reforma constitucional, tiene puntos de contacto con la venezolana, pero ingredientes propios, como el indigenismo y una posible secesión.