CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente 24) A pesar de que desde el Gobierno resalten las cifras de la recuperación argentina en materia de desempleo, tal como lo hizo la senadora Cristina Fernández de Kirchner esta semana en el marco de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra, la realidad del mercado de trabajo argentino aún dista mucho de ser una panacea.
Por empezar, es necesario alertar sobre la situación laboral de los niños, algo que se cree que sólo afecta a países más pobres que el nuestro. Según datos proporcionados por la oficina de la OIT en Buenos Aires, en la Argentina trabajan 456.207 niños, niñas y adolescentes de entre 5 y 17 años, es decir un 10.6% del total de la población en esa franja etaria.
Dentro de ese segmento, 193.000 niños trabajadores tienen entre 5 y 13 años, es decir, se encuentran trabajando por debajo de la edad mínima legal establecida en el país.
Del total de niños que trabajan, un 7.5% lo hacen en ocupaciones vinculadas a la producción agrícola.
Por trabajo infantil se entiende toda actividad económica y/o estrategia de supervivencia, remunerada o no, realizada por niños por debajo de la edad mínima de admisión al empleo o trabajo, o que no han finalizado la escolaridad obligatoria o que no han cumplido los 18 años si se trata de trabajo peligroso.
En el marco de la Jornada en el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, donde participaron directores de la OIT, Unicef, PNUD y la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (Conaeti) se explicó que el trabajo infantil es producto de la pobreza y la exclusión social un reproductor de la marginación y conspira contra la educación de los chicos.
Las provincias que tienen mayor mano de obra infantil son las del Norte y la región cuyana, pero también en el conurbano bonaerense y en el valle del Río Negro, los niños se dedican a realizar actividades vinculadas con la agricultura.
En líneas generales, el estudio dejó en evidencia que se emplean chicos en los cultivos y las cosechas más diversas: tabaco, yerba mate, algodón, cítricos, té, hortalizas, arroz, frutas, soja, maíz, trigo, caña de azúcar, vid y aromáticas.
Durante la jornada, la secretaria de Trabajo de la Nación, Noemí Rial, presentó el Plan Nacional para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil 2006-2010 y afirmó que "la política pública futura deberá perseverar en las líneas de fortalecimiento de las comisiones provinciales ya que su desarrollo, su trabajo en articulación con diferentes sectores sociales, su composición fortalecida, garantizará el proceso de apropiación y ejecución del Plan Nacional en todo el territorio argentino".
# Desempleo, empleo en negro y trabajo precario
En lo que respecta al índice general de desempleo del país, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), indicó que en el primer trimestre de 2007, para el total de los 31 aglomerados urbanos, la tasa de actividad fue de 46,3%, la de empleo de 41,7% y la de desocupación de 9,8%. En tanto la tasa de subocupación fue de 9,3% (demandante 6,4% y no demandante 2,9%).
Si se comparan con el último trimestre de 2006, las tasas de actividad y empleo no presentaron cambios significativos, la desocupación aumentó 1,1% y la subocupación disminuyó 1,5%. Con respecto a igual trimestre de 2006, la desocupación bajó 1,6% y la subocupación disminuyó 1,7%.
Asimismo, el organismo, que en el último tiempo fue objetado por sus mediciones de los índices inflacioanrios, señaló esta semana que el 41,6% de los trabajadores asalariados está en negro.
El índice permite estimar que en los centros urbanos hay alrededor de 4,57 millones de personas que trabajan en relación de dependencia y están al margen de los beneficios de la seguridad social, como la atención de la salud, la protección contra accidentes laborales y contra el despido, el ahorro para una jubilación futura, y el pago del aguinaldo y de las vacaciones.
El índice si bien mostró una mejora respecto al 44,3% existente en el primer trimestre del 2006, aún sigue siendo alarmante, ya que se ubica muy cercano a afirmar que casi la mitad de los trabajadores está en situaciones laborales de irregularidad.
Según un informe de la consultora IDESA, la mitad de los ocupados tienen empleos de baja calidad. "En mercados de trabajo como los de Argentina la mayor parte de los problemas laborales no se manifiestan a través de la desocupación. Mucha gente no está desocupada porque ocupa puestos de trabajo de muy baja calidad o porque ante la escasez de oportunidades se declara inactiva"
"Consecuentemente, el gran desafío pendiente no es reducir en algunos puntos adicionales la tasa de desempleo, sino generar condiciones para que se generen de manera masiva empleos de calidad".
"Superada la mítica barrera del digito, autoridades y analistas han planteado que el próximo desafío es profundizar la reducción hasta alcanzar un índice por debajo del 5%. La pregunta que cabe hacerse es: ¿Es esto el definitivo paso para saldar la deuda social que se deriva de los graves déficits en materia laboral?", cuestiona el informe.
"Desde el punto de vista social, quienes ocupan este tipo de puestos de trabajo generan ingresos que apenas superan el costo de la Canasta Básica Alimentaria. Es decir, el nivel que necesita un hogar promedio para superar la condición de indigencia. Así, queda planteada la vinculación muy estrecha entre severos problemas laborales que los sufre aproximadamente la mitad de la fuerza de trabajo y la persistencia de elevados niveles de incidencia de la pobreza y la indigencia".
También IDESA ha destacado en abril de este año que todavía, 5 años después de la crisis, hay casi un millón y medio de personas que subsisten gracias a los planes de empleo que otorga el gobierno. "En este sentido, el mantenimiento de los planes de empleo es consistente con el hecho de que el 27% de la población argentina vive en la pobreza, el 43% trabaja en la informalidad y la distribución del ingreso es tan desigual como en 1996".
# ¿Una cuestión de género?
Un estudio presentado recientemente por el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) da cuenta sobre la precariedad del trabajo ente el género femenino.
Los datos relevados muestran que la mitad de las mujeres tiene actualmente
un trabajo rentado.
Según el estudio, sólo la mitad de las "asalariadas" percibe todos los beneficios laborales obligatorios (aportes jubilatorios, obras sociales, vacaciones, aguinaldo, asignaciones familiares). 3 de cada 10 no reciben ninguno, dando cuenta de un importante nivel de precariedad laboral de las trabajadoras. Alrededor de 2 de cada 10 tienen sólo alguno de los beneficios y 4 de cada 10 asalariadas no realiza aportes jubilatorios.
La mayor efectivización de beneficios laborales se da entre las trabajadoras de entre 30 y 49 años de edad (55%) y disminuye para el grupo de las más jóvenes (49%). Esta disminución es aún mayor entre las trabajadoras de 50 a 69 años (39%).
En el eterno dilema de las desigualdades de géneros, el estudio remarca que 2 de 3 entrevistadas consideran que la situación de las mujeres en el mundo laboral es peor que la de los hombres, particularmente en materia salarial y en cuanto a las posibilidades de acceso a cargos jerárquicos o de dirección.
Cuando se habla de quién lleva la mayor cantidad de ingresos al hogar, las trabajadoras cuyo aporte económico es el principal sostén del hogar constituyen un 23% del total de las mujeres entrevistadas y el 37% de las ocupadas.
En tanto, las mujeres que trabajan en algún ámbito productivo (y no viven solas) aportan en promedio el 70% de sus ingresos a los gastos de la familia y el hogar, con variaciones de acuerdo con la edad, el nivel educativo, la situación laboral y la posición que ocupan en el hogar.
Desempleo, precariedad y trabajo infantil: Síntesis del frágil escenario laboral argentino
Esta semana se conmemoró el Día Mundial contra el Trabajo Infantil y la ocasión es motivo para recordar que en nuestro país trabaja el 10,6% de los niños y adolescentes de entre 5 y 17 años. Por otra parte, la situación de adultos trabajadores, no es más alentadora: desde el Gobierno anunciaron que bajó levemente el trabajo en negro, pero a pesar de ello aún sigue siendo muy alto ese índice, ya que el 41,6% de los asalariados está al margen de los beneficios de la seguridad social y la atención de salud. El género femenino también forma parte de la precariedad laboral.
15 de junio de 2007 - 00:00










