El éxito de Chile deslumbra a más de un ciudadano latinoamericano que tiene ansias de progreso y de integración al mundo, aunque muchos políticos se nieguen a revisar la experiencia que marcó el comienzo de una nueva etapa de consolidación política y económica del país, como un modelo más cercano al primer mundo que a los vecinos de la región.
Los 1000 aciertos (Cómo Chile llegó a ser el país más envidiado de Latinoamérica)
CADAL, el Centro para la Apertura y Desarrollo de América Latina, organizó un seminario donde distintos oradores explicaron la experiencia chilena de los últimos años, que llevó a mantener un crecimiento promedio del país del 6%. Del encuentro se extrajeron las conclusiones más importantes que permiten comprender cómo y por qué lograron muchos aciertos y pocos errores, algo que la Argentina todavía no aprendió.
Las claves para obtener resultados exitosos son muchas según se enfoquen desde lo político o desde lo económico, pero se unen por principios comunes como son la capacidad de consenso, la búsqueda de la unidad, la previsión y la estabilidad.
Desde el punto de vista político, el orden de las instituciones permitió concretar una transición pactada para terminar con la dictadura de Augusto Pinochet, a quien era difícil derrocar porque era un gobierno que conservó en las votaciones un 35% o 40%. La Concertación, hoy gobernante, actuó de forma inteligente con una idea de futuro, más que de discutir el pasado, algo muy diferente a lo que sucede en la Argentina que aún discute la década de los ´70.
Los políticos chilenos advirtieron la necesidad de negociar para reducir la incertidumbre de la población que era muy alta y podía desatar una crisis económica, arma que estaba en manos de la comunidad de negocios, la cual tenía un cordón umbilical con el régimen autoritario.
En los ´90 se dieron 3 algunas características importantes como el fuerte apoyo al gobierno y una estructura bipartidista que le da un grado de estabilidad interesante.
A partir de la presidencia de Patricio Alwyn, Chile sentó las bases de lo que serían los consensos básicos para las decisiones más importantes del país, modalidad que se implementó en cada reforma que encaró el país.
Con el triunfo de Ricardo Lagos el liderazgo de la Concertación pasó del centro católico a una izquierda social demócrata laica y aparecieron tendencias claras como la personalización de la política, dos conglomerados que tienden a disputar los mismos electores y una más profunda tendencia al bipartidismo que permite preguntarse si Chile no camina hacia un tipo de política al estilo norteamericano.
En materia económica, Chile se proyectó hacia la apertura al mundo, que le permitió ampliar un mercado de 12 millones de personas a 900 millones de personas, con más de 3000 empresas exportadoras que supieron diversificar los productos y los mercados para expandir sus negocios.
La apertura al exterior se considera como uno de los aciertos fundamentales de la económica chilena, que no sólo permite una integración comercial, sino que permitió importar organizaciones institucionales y normas, para lograr un crecimiento equilibrado y que se mantenga en el tiempo.










