Está rodeado de 800 volcanes inactivos y es considerado uno de los parques volcánicos de mayor densidad del mundo.
Este se encuentra dentro de la reserva La Payunia, en el sur mendocino. Si bien está un poco lejos de la capital (son aproximadamente unos 500 kilómetros), para quienes puedan hacerlo, es un lugar que vale la pena conocer alguna vez.
Para llegar a conocerlo se recomienda parar en Malargüe, que se encuentra muy cerca de La Payunia y además tiene otros atractivos increíbles. Se puede visitar durante todo el año.
Cabe mencionar que la reserva se puede recorrer únicamente con un guía especializado, que debe estar habilitado por la Secretaría de Turismo de Malargüe. Esto se debe a que dentro de la reserva no hay señalizaciones.
La lava fragmentada es lo que tiñó el color de los pastizales.
Un desierto negro para descubrir en Mendoza
Las excursiones suelen ser largas ya que es un recorrido bastante extenso. Lo que más destacan quienes lo visitaron son los atardeceres que regala este paisaje único.
Dentro de las actividades que se encuentran permitidas, se puede desde avistar flora y fauna del lugar. Hay una gran presencia de guanacos.
También, se pueden realizar actividades de trekking y senderismo. Hay cabalgatas, o bien, se puede optar por recorrer el lugar en 4x4, para los más aventureros.
El volcán más importante de la zona es el Payún Matrú. A unos 3.750 metros de altura, este volcán explotó y hundió el suelo, generando una "laguna". Aunque también hay otros que se destacan como el volcán Santa María, el Payún Liso y el cráter del Volcán Morado.
Otro de los atractivos para conocer camino a la reserva es "La Pasarela". Allí, es donde el Río Grande encajona aguas con lava al erupcionar uno de los volcanes. Se trata de la antesala a una aventura increíble. Un puente de madera pasa por encima y deja ver el color negro del agua.
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